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26.4.26. El Buen Pastor, una alternativa: No guardo ganado ni tengo otro oficio, que sólo en amor es mi ejercicio.

No es mi alternativa, aunque me siento alentado por ella, no es tampoco la de los dos últimos papas, aunque se sienten atraídos por ella, sino la de un poeta y profeta cristiano del siglo XVI

 Acabados sus estudios de Salamanca y ordenado presbítero    quiso vivir como eremita en soledad ante Dios en la Cartuja. Pero Teresa de Jesús, su amiga, que había fundado un movimiento de carmelitas contemplativos en comunidad le convenció de que se apuntar, al servicio de Jesús, esto es, del amor a los demás

Mi alma se ha empleado, y todo mi caudal, en su servicio;

ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio, que ya sólo en amar es mi ejercicio (CB 28)

         Había nacido en una familia de tejedores y comerciantes venidos a menos. Conocía la burguesía comercial de Medina, donde había estudiado y trabajado, y así puede presentar con precisión su proyecto de vida en el contexto de los nuevos trabajos u oficios de su tiempo. Conocía bien las tareas económicas, sociales, militares y eclesiales de su tiempo, pero las abandonó para  dedicar solo su vida al “ejercicio” del amor.

De esa forma abandonó no sólo un orden económico/social, sino un tipo de ejercicio ministerial cristiano, propuesto por diversos grupos de  reforma, sino por la Compañía de Jesús, con sus ejercicios de pastoral católica, que él conocía muy bien como alumno de jesuitas, como puse ee relieve   en Ejercicio de Amor (San Pablo, Madrid 2017).      

    SJC no rechazó el ministerio petrino de la iglesia ni su fondo de amor, pero, a su juicio, más que un ministerio petrino de la guarda de ganado importaba en la iglesia el “ejercicio de amor del discípulo amado”, que no guarda ganado,  sino que ama a Jesús y a los hombres conforme al evangelio. 

Ignacio de Loyola había creado una “compañía ministerial de compañeros o socios de Jesús”, poniéndola inmediatamente bajo la dirección de los papas, “sucesores de Pedro” a quienes Jesús pide que guarden/pastoreen su ganado. Pero más que ese pastoreo de ganado, según SJC (San Juan de la Cruz),   la iglesia necesitaba  un fuerte testimonio de amor en gratuidad, en la línea del Discípulo amado. Desde ese fondo han de interpretarse las propuestas de CB 28:

 -Mi alma se ha empleado. Los hombres de negocios del siglo XVI  habían abandonado la antigua agricultura de subsistencia, propia de “siervos” de la tierra buscando un “empleo” productivo (de implicare, implicarse), un ejercicio estable de producción y venta de mercancías de consumo, tema que SJC conocía bien, por familia, ocupación y estudio en Medina del Campo. En un tiempo anterior, entre propietarios de tierras, un trabajo “servil” (de servicio, de siervos) había parecido impropio de hombres libres. Pero en el tiempo de SJC había muchos (especialmente varones) que empezaban a definirse por empleo y trabajo, en un contexto de producción y administración económica. En esa línea, SJC abandona su mundo anterior de pastores y empleados comerciales, para ejercerse, ejercitarse,  en amor.

Y todo mi caudal en su servicio. SJC tiene un “caudal”, unos bienes/saberes que quiere emplear al servicio de su amado, no en la enseñanza universitaria, ni en la administración eclesial, ni en la guerra  contra enemigos de Cristo La palabra “caudal” derivada de caput, cabeza, significa abundancia de bienes. SJC, poeta y alma enamorada, está decidido a emplear su caudal/capital, al servicio del amado, no por comercio, sino por puro amor, un servicio libre de amor, como testimonio de vida, no por ganancia de dinero[1]

-Ya no guardo ganado… En principio, la palabra “guardar” tiene un maatiz casi militar, del germano war/wardon, montar guardia, vigilar, protegiendo cuidadosamente los bienes poseídos. En esa línea, guardián es un vigilante, muchas veces armado, un tipo de policía que mantiene el orden o limpieza de la “polis” (ciudad), empleando la fuerza y la amenaza de violencia para conseguirlo. En ese sentido, los pastores que guardan los rebaños tienen que ir armados y utilizan perros para defenderse de ladrones y animales fieros[2]. En el fondo está la imagen de. ApóstolPedro y los Doce (jerarquía de la iglesia) a la que Jesús encargó que guardasen ganado, que apacentaran las ovejas (Jn 21). En contra de eso, sin negar a Pedro, apacentador del ganado de Jesús, SJC se presenta simplemente como “amado” y amante, hombre que sólo tiene el servicio de amar.

- Ni ya tengo otro oficio. Esta palabra viene del de latín opificium (que a su vez proviene de opus, obra) y significa en el fondo lo mismo que empleo, pero en sentido más activo, en la línea de la institución eclesial más significativa del siglo XX, titulada Opus Dei,  la obra de Dios, en la línea de Cristo. Oficio es aquello que se hace o ejerce (opum facere) para lograr unos fine, en sentido laboral y social, produciendo objetos de uso o consumo (alimentos, vestidos) y consiguiendo unos beneficios. En contra de eso, el alma enamorada sólo se ocupa de amar y gozarse en el amor, como don, testimonio e impulso de vida, en comunión libre de trabajo y amor, al servicio de otros, de todos.

- Que ya sólo en amar es mi ejercicio. Esa palabra (ejercicio) viene del latín exercere, ejercer, trabajar, de un modo organizado. El primer ejercicio se planificado de un modo eficiente, con oficiales armonizados para ejecutarlo, desde mediados del siglo XV, fue la milicia, es decir, el ejército (lugar de ejercicio), la “fábrica” más antigua de Europa, la primera máquina laboral, especializada en ganar guerras o conquistar territorios. Desde esa línea se entienden los ejercicios espirituales, programados por Ignacio de Loyola, soldado antes que “socio de Jesús” (SJ), que desarrolló un ideal y unos métodos de milicia para su Compañía de soldados de Jesús. Pues bien, a diferencia de Ignacio, conforme a SJC, el único ejercicio de amado y amante es amar se entre sí[3].

SJC no condena expresamente el “oficio” laboral, económico y militar de su tiempo, pero lo supera en amor. No concibe la vida como tarea de producción, ni la iglesia como institución apostólica, sino como  experiencia de amor. Él había estudiado y trabajado en Medina, capital comercial de Castilla, peroabandonó ese mundo de oficios y trabajos, para insistir en el amor que no se puede medir ni valorar en perspectiva de empleo y caudal-capital, oficio y ganancia, sino en comunión de gratuidad, con Dios y en relación de amor con otros seres humanos y en esa línea su abandono constituye un testimonio luminosos de afirmación de evangelio.

A diferencia de lo que sucedía en una parte de la sociedad en tiempos de SJC, la mayoría de los hombres actuales (2026) viven obsesionado por la poder productor del trabajo y las ganancias, al servicio de “bienes” de venta y consumo. Una mitad de la población del mundo está hoy ocupada en producir y atesorar "ganado" (bienes de consumo), producidos con esfuerzo y guardados como con medios coactivos, mientras la otra mitad se afana en robarlos, en guerra sin fin, de deseos odios cruzado

En contra de eso, el alma enamorada no quiere producir y guardar ganado/bienes de consumo, sino amar como Cristo, compartiendo la vida en gratuidad con otros. Según eso, el ejercicio económico (producir bienes, comerciar con ellos, guardarlos con armas y policías) queda fuera del argumento del Cántico. Pues SJC no quiere que la iglesia sea empresa productora de salvación, sino experiencia gratuita de amor.  Ignacio de Loyola y otros promotores cristianos habían organizado compañías de operarios religiosos, especializados en crear un orden social y una cultura pretendidamente “cristiana”. A diferencia de eso, la “escuela” de amor de SJC no tiene otro fin de vivir y ejercitarse en amor:

Que toda la habilidad de mi alma y cuerpo,memoria, entendimiento y voluntad, sentidos interiores y exterioresy apetitos de la parte sensitiva y espiritual,

todo se mueva por amor y en el amor,haciendo todo lo que hago con amor

y padeciendo todo lo que padezco con sabor de amor...

Y hasta el mismo ejercicio de oración y trato con Dios,

que ante solía tener en otras consideraciones y modos,

ya todo es ejercicio de amor[4].

De manera que ahora sea su trato acerca de lo temporal, ahora sea su ejercicio acerca de lo espiritual, siempre puede decir tal alma que ya sólo en amar es mi ejercicio    (Coment CB 28, 9-10)[5].

CB 29. Diréis que me he perdido. Este canto es una explicación y ampliación del anterior y tiene una parte condicional (versos 1-2) y otra declaratva (versos 3-5). El alma enamorada tiene que explicar su situación a los (antiguos) compañeros de ejido (eclesiásticos, civiles) aquello que le pasa, dando testimonio de su experiencia y nueva vida. Así lo dice proclamando su nueva profesión de amor:    

 Pues ya si en el ejido de hoy más no fuere vista ni hallada, diréis que me he perdido, que, andando enamorada, me hice perdidiza y fui ganada (CB 29)

Sólo hay una forma de ganar en la vida verdadera, y es perderse, superar en amor el riesgo de ninfas y poderes del mundo y vivir en comunión, con otros como sigue diciendo SJC, en la línea de los evangelios, conforme al mensaje de Flp 2, 1-11, reformulado por Mr 16 par:  

¿De qué qué servirá al hombre (ἄνθρωπος)

ganar todo el cosmos (τὸν κόσμον ὅλον)

si arruina su vida? (τὴν δὲ ψυχὴν αὐτοῦ ζημιωθῇ; (Mt 16, 24-26). 

Ésta es la palabra central del mensaje de Jesús, tal como has sido formulada tanto por Pablo como por los sinópticos, tanto por el evangelio de Juan como por el Apocalipsis. Esta fue al principio la esperanza y deseo mesiánico de muchos seguidores de Jesús, pero en diversos círculos cristianos pasó a primer plano la esperanza y deseo de muchos hombres y mujeres que quisieron dominar con su mente (pensamiento), con su poder militar y su dinero. el mundo entero (cosmos) y, de un modo especial el proyecto del imperio romano que pretende conquistar el mundo entero, esto es, el cosmos.

En ese contexto formuló el documento Q las tentaciones “mesiánicas” de Jesús (Mt 4, 1-11 par) que condensan en el deseo de tenerlo todo (pan) de conquistarlo todo (poder)y de dominar incluso al mismo Dios, de un modo religioso.  Así lo ha interpretado en su momento SJC, en contra de un deseo de poder que está en el fondo de la propuesta de Fray Luis León en su declaración del Cantar de los Cantares, con su ideal de conquistar el mundo entero.  En contra de eso se entienden las propuestas de evangelio de SJC:

- Seguir a Jesús es “negarse a si mismo”, superar un tipo de “yo dominador”, esto es, de vida de triunfo propio, de imposición sobre los otros. No es negarse por negarse (en pura muerte), sino para que vivan otros, esto es, para amarles, para vivir de esa manera en ellos y con ellos.

- La identidad del cristianismo mesiánico no está en el triunfo sobre los demás, sino en la cruz o renuncia de la propia vida. Ciertamente, la vida tiene otros rasgos de gozo y alegría, pero hay en el fondo de clla una cruz de cada uno, que consiste en dar, en regalar la vida favor de los demás, para que vivan ellos, es decir, para vivir en ellos. La estructura fundante de la vida es una cruz: Vivir muriendo a favor de los demás, para que de esa manera vivan ellos.

- Quien quiera salvar su vida ha de perderla, esto es regalarla, para que de esa manera vivan otros, disfrutarla en ellos y con ellos, en comunión de amor… Frente al hombre “substancia” (realidad dominadora, al tipo antiguo), frente al hombre “sujeto (yo fuerte, que se impone sobre otros) pone Jesús de relieve el ideal y camino del hombre que pierde su vida al regalarla y compartirla con otros.…

 -Pero quien pierda su vida por mí, la encontrará (εὑρήσει αὐτήν). Se trata de perder la vida “por Jesús”, es decir, como Jesús, poniéndola al servicio de los otros. Sólo quien así la pierde, se pierde, la encuentra… Esta es la palabra clave no sólo de Mt 16, 25 par, sino de toda la Biblia, de toda la vida cristiana, reformulada por SJC en el cántico espiritual. El hombres es un ser que se está buscando a sí mismo´, pero que sólo la encuentra (se encuentra a sí mismo) en amor al perderse en aquel, en aquellos, a quienes ama, regalándoles gratuitamente la propia vida.

No se trata sólo (ni básicamente) de perder (=dar) la vida, en un tipo de martirio externo ante (bajo) enemigos de la fe (=identidad) cristiana, en un enfrentamiento militar, en una situación de guerra o lucha social; no se trta de ser crucificados, pasados a espada o de morir bajo una bomba enemiga, sino de dar la vida por amor, regalarla, compartirla en el amor de cada día. No se trata  sólo ni básicamente de perder la vida porque te matan desde fuera, sino, de perderla y darla gratuitamente en amor a los demás, para que ellos viva, para vivir tú en ellos

Esta es la misión de amor, el testimonio de vida, la eficacia de la comunicación orante. En este contexto se entiende el programa de vida de Juan de la Cruz diciendo que el alma enamorada tiene que despedirse de este mundo antiguo de trabajo pues tiene otra manera de ser (trabajar), ofreciendo su propia vida, como testimonio de vida en amor, esto es, como vida compartida en comunión, conforme al programa de Flp 2 1-5. Así lo quiere decir SJC al distanciarse de un tipo de misión triunfal cristiana:

Adviertan, pues, aquí los que son muy activos,

que piensan ceñir el mundo con sus predicaciones y obras exteriores,

que mucho más provecho harían a la Iglesia

y mucho más agradarían a Dios,

dejado aparte el buen ejemplo que de sí darían,

si gastasen siquiera la mitad de ese tiempo en estarse con Dios en oración...;

porque de otra manera todo es martillar

 y hacer poco más que nada, y a veces aun daño

                                                                                              (Coment CB 29,2-3).

        SC está definiendo así su alternativa de oración y amor cristiano,  , que es la clave de su biografía. No se trata de hacer “cosas”, de producir más bienes de consumo, de organizar de manera “militar” la misión de la iglesia, para conquistar el mundo entero, haciendo cosas y más cosas, conquistando el mundo supuestamente para el evangelio, pero sin evangelio. En contra de eso, la misión cristiana más importantes es la del “discípulo amado” de Jn 21, esto es, la de vivir en amor, en libertad, no en contra de Pedro y su pastoral de “guardar ganado”, pero si al lado de ella, con mucha libertad, don gran independencia. 

- Conforme a la visión de Juan de la Cruz, el evangelio es el amor a Dios y a los demás, en gratuidad, en testimonio de vida, no en obras externas y apariencias, ni en instituciones depoder, ni en apostolados sociales de prestigio externo, por valiosos que sean en su plano Por encima del amor no hay nada, ni ideas superiores, ni conquistas materiales, ni valores de carácter social o personal. SJC no niega la misión de Pedro que “guarda ganado”, y tiene que hacerlo bien, pero su misión no es guardar ganado, pues sólo en amor es su ejercicio.

- Amar es ser en comunión con otros, más que hacer cosas por ellos. No es sustancia sobre accidentes, ni ser sujeto No es independencia ni tampoco dependencia, sino con-vivencia,  compartiendo mi ser y vida en amor con los demás. Así lo vio y sintió Juan de la Cruz, recreando la experiencia del Cantar de los Cantares, desde el pensamiento y vida de Jesús, tal como lo había formulado Pablo en Rom 13 y 1 Cor 13

 Comenzaba a imponerse en aquel tiempo (siglo XVI) la propuesta de un “estado” político-social de tendencia absolutista (centrado en su propio poder) y una Iglesia católica también absoluta, entendida como poder perfecto, centrado  en su jerarquía clerical), por encima de otras iglesias o confesiones, con sus jerarcas clericales, que intentaban mantener e imponer su propia  cosas con cierta fuerza, en un plano de conquista religiosa bien organizado, como un ejército cristiano, para transformar el mundo entero, en una línea como la de aquellos que habían encerrado a SJC en una cárcel eclesial secreta de Toledo.

 En esa línea, Juan de la Cruz afirma que la iglesia como tal no guarda ganado, en forma de dominio, sino al contrario: Ella se compromete a realizar un servicio de amor, como gratuidad y testimonio de amor, como el Discípulo Amado de Jn 21.

El alma enamorada no pone su caudal (inte­ligencia, riqueza), al ser­vicio del poder de algunos, sino de todos los hombres y mujeres, especialmente de los pobres. Ésta es la inversión cristiana: Que el capital/caudal deje de ser mammón (lo que tengo, lo que puedo, aquello en que confío, de manera material: Mt 6, 24) y se transforme servicio de ayuda para otros¸ en comunión de vida.

El alma enamorada "rompe" la trama de oficios del mundo y, si­guiendo el camino de amor en gratuidad, pierde (olvida) el ganado que en otro tiempo seguía (cf. CB 26) para así vivir en libertad de amor, como el Discípulo amado, sin negar a Pedro, pero en una línea que no sea de guarda” de ganado, sino de comunión de vida en libertad plena de amor, como el mismo evangelio de Juan ha puesto de relieve en el capítulo de Buen Pastor (Jn 10)[6] y, sobre todo en el evangelio de la viña (Jn 15)

En esa línea, en contra de un posible proyecto apostólico de pastoreo dominante de una iglesia, que en cierto momento  parecía extender un dominio político sobre el mundo entero, la amante del Cántico (SJC) ha decidido abandonar el pastoreo de autoridad. Por eso se va del ejido/salida de pastores de guarda (¡no guarda ganado!), no por desidia o desinterés , sino todo lo contrario, por ofrecer su testimonio personal, comunitario, de alma enamorada, ayudando así de hecho a los demás.

Da la impresión de que SJC quiere abandonar el riesgo de los “ángeles guardianes” de la literatura parabíblica (Henoc, Jubileos…), que se convirtieron en ángeles violadores, para dar el testimonio de un amor en pura gratuidad. En esa línea, él no propone un apostolado eclesial directo (espiritual, social…); no quiere fundar una sociedad de misioneros como algunos movimientos “religiosos” de su tiempo, sino ofrecer un testimonio de vida con su amado, sólo como buscador de amor:

No se afrenta delante del mundo el que ama

de las obras que hace por Dios, ni las esconde con vergüenza,

aunque todo el mundo se las haya de condenar;

porque el que tuviere vergüenza delante de los hombres

de confesar al Hijo de Dios  (cf. Lc 12 8-13)

tendrá el hijo de hombre vergüenza de confesarle ante su Padre…  

Y por tanto..., el ánima con ánimo de amor dice 

diréis que me he perdido (Coment CB 29,7).

Confesar es amar, en libertad y comunicación de vida, como proclama de un modo solemne Mt 25, 31-46, es amar compartiendo comida y bebida casa y honra (vestido), cuidado de salud comunión con los encarcelados. En todos ellos vive Jesús. Quien a ellos “confiese” será confesado (=será acogido amor, esto es, en comunión de vida).

[1] Servicio viene de servus, siervo, y en principio alude a los trabajos que realizan los criados, a diferencia de los amos o señores que sólo efectuaban tareas libres (liberales), no serviles. Pero la modernidad ha superado esa distinción entre trabajos libres y serviles o le ha dado otro sentido a esa palabra Pues bien, el alma enamorada sólo realiza un servicio personal que consiste en amar, en compañía de otros varones y mujeres, también dedicados a la contemplación de amor.

[2] En contra de eso, el alma enamorada no guarda cosa alguna, no atesora “caudales” que la polilla roe y los ladrones roban (cf. Mt 6, 19-21), no tiene guarda o cuidado “de almas” como los pastores eclesiásticos, sino que goza de libertad un Amor que nadie le podrá quitar, porque se da y regala… No guarda ganado, pero se compromete a realizar un servicio de amor, como expresión de gratuidad y testimonio de vida (de amor del amado) entre  los hombres y mujeres de su entorno. 

[3] SJC está al comienzo de la nueva etapa laboral, liderada aún por España, aunque después el liderazgo pasará a otros pueblos (Holanda, Gran Bretaña...), que organizarán la empresa laboral y el mercado de bienes que ha culminado en nuestro tiempo /siglo XXI) SJC había protestado ya, al menos implícitamente, en contra de ese mundo laboral, donde el hombre es empleado (funcionario), al servicio del capital, para obtener ganancias, a través de ejercicios rigurosos de producción y organización tecnificada del trabajo.

[4] Este es el título original del poema (Cántico) y del comentario de SJC, como he destacado en Ejercicios de Amor, Paulinas, Madrid 2017.

[5] El amor no es un aspecto separable de otros, sino el ser total del hombre. Por eso, los asuntos y tratos materiales (guarda de ganados) siguen siendo importantes en su plano y también los ejercicios que podemos llamar espirituales, más centrados en la reflexión interna. Pero en el fondo y verdad del alma enamorada todo ha de ser amor y sólo amor, vida compartida en comunión de gratuidad con otros.

[6] Este ideal de gratuidad de Juan de la no es el “platonismo utópico” de Luis de León, tal como lo formula el mismo Cervantes, vinculando de algún modo el ideal bucólico griego, con un tipo de evangelio utópico: “Dichosa edad y siglos dichosos aquellos… porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: Las claras fuentes y corrientes ríos en magnífica abundancia,sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno…” (Don Quijote 1,11)

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