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Todo sobre el primer consistorio de León XIV, #primeroRD

2.4.23. Entró como Rey de Jerusalén: Cómo hubiera reinado (contrapunto Sal 2)

Desarrollé en la última postal las razones por las que Jesús subió a Jerusalén, culminado su camino en Galilea, para anunciar a instaurar el Reino de Dios.

Jesús no anunciaba y preparaba un reino transmundano, sino un reino distinto en la tierra, una iglesia mesiánica fundada en la intervención de Dios y el cambio de los hombres, una iglesia abierta a la vida y resurrección que anuncian (prometen) muchos salmos. No planteó cuestiones de administración, ni proclamó una revuelta armada.Anunció y promovió la llegada de un nuevo “orden social”, de un nuevo "reino".

Como pretendiente y promotor de ese reino le mataron... los defensores de un tipo de reino político, social y militar distinto.

Así lo muestra esta "postal" tiene dos partes. (a) Presento en la primera el proyecto del reino de Dios con el que Jesús subió a Jerusalén. (b) Ofrezco en la segunda un comentario al Salmo 2 donde se recoge, "de forma ideal", a modo de "contrapunto", la manera en que muchos concebían y cantaban la llegada del Reino de Dios, con la coronacón de su Ungido.

INRI – El Blog de Wim

Jesús había promovido un movimiento mesiánico (de presencia de Dios y de Reino), sin cambio militar, ni puramente sacral (como las religiones de misterios), sino como seguiré indicando. Es difícil saber qué Pilato pensó en el fondo, pero es evidente que le vio como pretendiente mesiánico (rey los judíos) y que ésa fue razón suficiente para condenarle a muerte, como indica el letrero que hizo poner sobre (junto a) la cruz, justificando su condena: “Rey de los judíos” (Mc 15, 26.): “Jesús nazoreo, rey de los judíos” (Jn 19, 19). Jesús no era enemigo militar, pero profetas y pretendientes mesiánicos eran peligrosos. Éste me parece su programa:

Imaginero Pedro Huertas: mayo 2012
HISTORIA DE JESÚS

Mutación de reino: muerte pascual, resurrección. La propuesta de Daniel (cf. Dan 2. 7. 12) y la de otros macabeos y apocalípticos, se movía dentro de una línea de poder/talión, con un Dios quizá más puro, pero Dios de ley/poder/violencia. Ciertamente, la Escritura anterior ofrecía testimonios de un Dios más alto (Altísimo), con elementos fuertes de sabiduría y misericordia, pero en el fondo ese Dios seguía siendo de Señor dominio, en un sistema de ley de poderes contrapuestos,que se contaminan uno al otros (Dios y Satán). Jesús propone un Dios radicalmente infinito, sin satán alguno, sin violencia sobre el mundo.

A diferencia de los dioses anterior (incluido un tipo de Yahvé del sistema), Jesús nos sitúa ante un Dios puro amor, infinito, más allá del sistema de poderes enfrentados de reinos e imperios. Sólo un Dios así puede expresarse y se expresa en los más pequeños, hombres y mujeres que caen fuera del orden de poder del sistema, cojos, mancos, ciegos, enfermos, pecadores etc. Esta mutación radical de Jesús constituye una amenaza mortal contra el Dios de los imperios, contra el poder del sistema sagrado. Lógicamente, desde la perspectiva de este mundo antiguo (ante los poderes del sistema: sacerdotes, gobernadores), Jesús queda de antemano derrotado, a no ser que se revele, en él por él (más allá del sistema actual), precisamente para mantener la viabilidad del mundo, un principio superior de resurrección y de vida que incluye (implica) dos experiencias fundamentales.

- Elemento personal, comunicación orante, en diálogo con Dios, pero no en forma puramente pasiva, de abandono “místico”, sino de comunión y creatividad personal. Toda la vida y mensaje de Jesús se ha definido y desplegado en esa línea de comunicación de amor. Jesús es “Dios hecho vida humana”, no en línea de poder superior u orgullo, de forma que él no podrá nunca decir nunca, “yo soy más que tú” (más que vosotros), yo puedo (yo tengo) lo que tú no puedes ni tienes. Por sí mismo no puede ni tiene nada, pero todo lo tiene y puede desde el Dios/Padre-madre que existe y actúa en su vida.

Notas sobre el reino de Jesús:

Notas

[1] Nos faltan modelos para imaginar este reinado de Jesús, pues nuestras categorías mentales y sociales se encuentran marcadas por dinámicas de poder militar, político y económico. Jesús pudo haber dicho que ha venido a “dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37); pero la verdad de su Reino no sería de sabios sobre militares y trabajadores (Platón, República VI), sino verdad de amor compartido, desde los más pobres, con meta-noia o cambio radical de todos (Mc 1,14-15).

[2] No habría destruido con armas las redes de dominio económico, pero se habría situado en un nivel más hondo, creando formas de convivencia y colaboración personal, de manera que, quizá poco a poco (la estrategia concreta no podía planearse de antemano), el orden político de Roma se habría vuelto innecesario.

[3] Este surgimiento eclesial no se habría realizado por guerra, sino de un modo mucho más peligroso para el orden imperial, en una línea esbozada (imaginada) por el Apocalipsis. En sentido externo, al menos en un primer momento, Jesús se ocuparía de aquello que el orden romano dejaba normalmente a un lado, fuera de los intereses del sistema de poder (enfermos, mendigos…). Él no quería un cambio del poder de Roma por otro tipo de poder o imperio como Persia, India o China), sino la superación de todos los imperios (Roma, India, China…). El orden de Roma había creado una situación de desgarro y carencia en la que sufrían y morían los campesinos-artesanos de Galilea. En contra de eso, los itinerantes del Reino actuarían como portadores de una sanación radical, creando un mundo de gratuidad, y resurrección de Vida.

[4] El proyecto de Jesús no se centraba en un nivel de conflictos y cambios militares, sociales o económicos dentro del sistema, sino que exigía (implicaba) una mutación radical de vida en clave de gratuidad.

[5] Por eso, no ha luchado externamente contra el templo, pero estaba convencido de que el templo actual se encuentra en manos de poderes de violencia, de manera que terminará destruyéndose a sí mismo, como él ha dicho (anunciando su ruina: cf. Mc 13, 2; 14, 58; 15, 29 par). Tampoco ha luchado contra Roma, pues no se ha situado en el plano de violencia en que se mueve Roma. La certeza de que Roma acabará (y con Roma todos los imperios que se fundan sobre bases de violencia) le permite alimentar una esperanza distinta de gracia y de vida (resurrección) por encima de la muerte.

Conclusión.

Las “cosas” no sucedieron en la línea dde Jesús; él no pudo “reinar”, expresar y expandir su proyecto en la forma aquí propuesto (imaginada), pero precisamente así, por gracia de Dios, su proyecto pudo realizarse en forma de comunión universal de vida...

Enséñanos a orar - Editorial Verbo Divino

Contrapunto: Salmo 2. El Rey de Jerusalén sobre todas las naciones

La propuesta de reino de Jesús se inspira en la historia y esperanza de la Biblia... pero interpretada de un modo muy distinto. Muchos israelitas pensaban que Jesús, rey en nombre de Dios, debía reinar como propone este salmos. Como acabo de indicar, Jesús propuso un reino muy distinto, como verá quien siga leyendo.

Este salmo ofrece una visión violenta de la historia, el triunfo del gran rey de Jerusalén, hijo de Dios sobre todos los enemigos. Es el salmo de la lucha final: Todos los pueblos se alzan contra el dominio de Dios...Pero Dios envía sobre Jerusalén a su Hijo Elegido, rey supremo para vencerlos a todos.

a ¿Por qué se amotinan las naciones? (2, 1-3). Un observador contempla la escena y se admira viendo cómo se elevan reyes y naciones, contra Dios y su mesías (cf. Sal 48), sobre el Monte Sion (templo, ciudad), iniciando una guerra Pero esos enemigos que combaten a Dios no son dioses (inmersos en una lucha intradivina o teomaquia, como Marduk y Tiamat en Babilonia; Kronos y Zeus en Grecia), sino hombres-pueblos opuestos al Ungido de Dios.

Este salmo ha vinculado a Dios (Yahvé) con su ciudad (Sion) y su mesías (Ungido), en el monte de su revelación, Sion (cf. 2, 6). Ese mesías será para los cristianos el Hijo de Dios, que es el Cristo, y su misión no será vencer enemigos y quebrarlos con vara de hierro, como loza de alfarero, sino morir por ellos y salvarlos.

Franz J. Delitzsch, LOS SALMOS. Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento por C. F. Keil y F. J. Delitzsch Traducción y adaptación de Xabier Pikaza

b He ungido a mi rey en Sion... (2, 4-6). Este Dios no tiene que luchar, no necesita combatir a los rebeldes, pues habita y actúa en un nivel más alto de gozo, sin miedo ni violencia: (a) Dios unge a su enviado y eleva a su rey (malki) como teofanía salvadora, en contra de los señores de la tierra (=malke´erets, 2,2). (b) Sobre Sion, mi monte Santo. El reino mesiánico aparece como expansión de la santidad del templo, con un rey-sacerdote que no mata a las víctimas, sino que da su vida por ellas (cf. Sal 108).

En un sentido, esa revelación de Dios puede entenderse como “ira creadora”, pero no para matar a los reyes de la tierra, sino para transformarles en amor. El enviado/hijo de Dios no es un rey o sacerdote que mata a las víctimas para ofrecérselas a Dios, sino un amigo que acompaña a los hombres de todos los pueblos y muere a favor de ellos, en un mundo entendido como templo universal del amor de Dios[4].

c Hoy te he engendrado... (2, 7-9). El texto nos sitúa posiblemente ante una liturgia de coronación: Ha muerto el antiguo rey de Judá (Jerusalén) y el sacerdote está ungiendo al nuevo rey, a quien parecen amenazar los enemigos del entorno. En ese contexto, el liturgo proclama la palabra de Dios sobre el silencio de los participantes: ¡He ungido a mi rey en Sion! Tras esa palabra se eleva con fuerza la voz del ungido que anuncia el decreto de Yahvé que le ha dicho: Tú eres mi hijo (beni áttah). Estas son las palabras que ha escuchado y dice abiertamente. Dios mismo le ha establecido como su representante sobre el mundo: ¡Yo hoy te he engendrado! (´ani hayyom yelidtika: 2,7)23.

d ¡Sed sensatos, reyes! (2,10-12). El Rey de Sion ha proclamado la palabra de Dios, siendo ungido por él y, terminada la unción, se eleva el pregonero real, diciendo a los representantes de las naciones, que han venido a la “fiesta” de la coronación, que se sometan, que no luchen contra el representante de Yahvé en Sion, que acepten su mandato y que le sirvan, escuchando así su voz de Dios y siendo fieles a su revelación.

En sentido general ese pregón puede ser consolador: Dios no quiere destruir a los monarcas de la tierra; no proclama contra ellos una guerra, no conquista el mundo por las armas, sino que inicia allí (en Sion) un orden nuevo de paz universal y así dice a los reyes y a los jueces que rigen el mundo que vean y aprendan. Que todos descubran la verdad y se vuelvan plenamente humanos por el Cristo (cf. Is 2, 2-4). Puede haber y hay, según eso, una salvación universal que viene de Dios, que no consiste en someter a los pueblos, sino en ofrecerles la salvación por medio del Hijo de Dios, el Rey ungido de Jerusalén.

Ω

Este salmo ha influido poderosamente en la experiencia cristiana, que insiste en el reino universal de Jesús Ungido y en su carácter de Hijo Divino, como indican Mc 1,9-11 (Tú eres mi Hijo); Hch 4,25-28; 13,33 y Heb 1,5, con Ap 2,26s; 19,15. Todo el NT puede tomarse como reinterpretación de Sal 2, recreando su sentido mesiánico y eclesial (social), histórico y escatológico, superando su violencia, por el nacimiento, muerte y resurrección de Jesús24.

Notas sobre Sal 2

Este salmo se ha cumplido en Jesucristo, pero de un modo paradójico: Dios no le ha liberado de la muerte, sino que ha mostrado en su muerte el sentido y alcance de su victoria, como experiencia y camino de amor.

Cerrado en sí, entendido de un modo literal, el Dios de este salmo no es el Padre de Jesucristo, sino que podría representarse como supra-poder violento, que se impone con ira y se “ríe” de aquellos que le niegan obediencia.

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