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Insurrección contemplativa para una Resurrección cotidiana

La Pascua de los Monjes Urbanos

Tiene que haber en mí un proceso de insurrección que implica prácticas reales cotidianas, para que la Vida del Cristo Interior Resucite mi existencia. La insurrección contra la cotidianidad rutinaria, pesada, confusa encuentra en las prácticas contemplativas el camino de la Vida Nueva.

Meditando en la ciudad | VR

Surrección, Insurrección, Resurrección. Es el tiempo para la resurrección, pero los pasos a la resurrección pasan por la insurrección. La surrección es surgir, alzarse, levantarse. Todos los días nos levantamos, nos alzamos, pero verificamos que, diariamente volvemos a la misma rutina. Es tan solo una surrección, es tan solo un levantarse a lo mismo de siempre, levantarse a una vida saturada de distracciones, una vida sin horizontes claros, una vida distante del gozo profundo.

Monjes urbanos | Sociedad del cansancio

El ruido de la ciudad, la multitud de compromisos, la distracción mental, las emociones que van y vienen solo vuelven a surgir cada día. Esa es la surrección. ¿Cuándo resucitaremos? Es necesario llegar a la resurrección, que es retornar a la vida, pero desde otra realidad más profunda, desde una realidad divina, desde una realidad con sentido divino; desde el descubrimiento de nuestra realidad profunda. La surrección de cada día es una invitación a la resurrección, pero no lo logramos. Intentamos con nuestras propias fuerzas llegar a algo nuevo, lograr algo, ser felices, pero no lo logramos. Esa surrección no logra la resurrección.

La resurrección emerge desde la fuerza divina que hay en nosotros. La presencia divina, el Cristo interior, la divinidad, el Misterio que nos habita, es el único que puede hacernos resurgir, resucitar, llegar a la resurrección no es un intento personal, no es un nuevo estado psicológico, no es un logro personal en cada una de las acciones que realizamos cotidianamente. La resurrección es emerger desde la vida divina, volver a la vida nuevamente desde una mirada divina, mirar con los ojos de la divinidad. Como decía maestro Eckhart: los ojos con que Dios me ve son los ojos con los que yo estoy llamado a ver. Mi mirada, una mirada desde Dios, es la resurrección.

Insurrección contemplativa | VR

Pero no podremos llegar a la resurrección si primero no hay una insurrección nuestra, un levantarnos en lucha contra todo aquello que nos impide la resurrección. Si cada resurgir cotidiano es tan solo un volver a lo mismo, a la rutina, a sumergirme en la confusión, a confundir mi vida con las cosas que se hacen, y mi vida siempre está en la rutina y no soy capaz de entrar en una insurrección contra esa vida, de resistirme a la pesadez de la cotidianidad, si no hay insurrección, no puedo llegar a la resurrección.

Tiene que haber en mí un proceso de insurrección, pero ese proceso de insurrección implica unas prácticas reales. Es como subir a la montaña. Yo no puedo decir que he subido a la montaña porque la estoy mirando en la distancia y puedo ver su cima. No, necesito ponerme en camino, realizar una práctica. Esto implicará tarea cotidiana. La insurrección contra esa cotidianidad que se vuelve pesada, esa cotidianidad rutinaria, esa cotidianidad confusa.

Insurrección en mí

Necesito un corazón libre. Y eso se logra a través de prácticas contemplativas, porque el Cristo que hay en mí, la divinidad que hay en mí, el Misterio que quiere emerger, necesita que yo mismo también me disponga; quiere resucitar, quiere darme la Vida Nueva, quiere ponerme con una nueva mirada, pero yo estoy rutinizado, entonces necesito un camino, unas prácticas. En esto no hay magia y no concebimos este camino como personas ingenuas -que, creyendo que desde no sabemos dónde- me va a llegar una vida nueva. Seré un hombre nuevo porque sí.

Silencio en la ciudad - Meditación al parque | VR

No necesito yo primero ser consciente en cada surrección, en cada amanecer, en cada momento de mi historia, ser consciente de que debo emprender una insurrección contra todo lo que me adormece, contra lo que me impide caminar libremente, tener un corazón despejado, una mente iluminada; y allí están las prácticas contemplativas. Las prácticas contemplativas son insurrección contra una cotidianidad confusa, contra una distracción del corazón, contra la pesadez. No hay mayor resistencia que una práctica contemplativa silente y profunda, en donde yo no me permito volver a caer en la rutina. Y con la insurrección de mis prácticas contemplativas, el misterio divino que ya habita en mí, el misterio de Cristo resucitado permite mi resurrección.

La resurrección entonces, es volver a la vida desde la vida divina, con la mirada divina y con un estilo de vida originado en Dios. Estamos llamados a la resurrección, pero es necesaria la insurrección de las prácticas contemplativas. Porque de otra manera, cada surrección matutina, cada levantarnos en cada mañana solo nos traerá más muerte en nuestra cotidianidad. Es la invitación de la Escuela de Monjes Urbanos .S.A.L.M.O.S. Retomemos las prácticas contemplativas, la atenta presencia en cada acto, la contemplación del Misterio en cada realidad natural, en los ojos de cada ser humano, en cada criatura que nos acompaña, en las acciones que estamos llamados a realizar diariamente. Pero sin rutina. Esta es nuestra invitación.

Resurrección al Parque | VR

Resurrección por las prácticas contemplativas en insurrección, para que la surrección de cada día no se convierta en otro momento de muerte. Los invitamos entonces a conocer nuestras prácticas contemplativas de salmos: Sentada, -sentarnos en silencio contemplativo-; Atenta presencia, -en cada acto-; Liberación, -a través del abandono de cuanto no somos-; Meditación, -de la Palabra que no solo nos habla en la Escritura, sino que nos habla también en la realidad cotidiana, haciendo una Lectio Urbana, leer la vida de la ciudad continuamente-; Oración, -a través de una sola palabra que se repite en silencio-; hasta que entramos en el silencio contemplativo… Es la gran oportunidad de la resurrección.

Los invitamos a la insurrección de las prácticas contemplativas para que la surrección cotidiana sea un paso a la Vida Nueva, a la Resurrección. Vamos a las prácticas.

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