Hazte socio/a
Última hora
Los lefebvrianos dan calabazas a Roma

Asamblea Presbiteral de Madrid una ocasión para el diaconado

El 9 y 10 de febrero de 2026, la archidiócesis de Madrid celebra una asamblea presbiteral que reunirá a todos los sacerdotes que ejercen su ministerio en la diócesis. Entre los convocados se encuentran también los diáconos

Diaconado e Iglesia

El 9 y 10 de febrero de 2026, la archidiócesis de Madrid tiene previsto celebrar CONVIVIUM, una asamblea presbiteral que reunirá durante dos jornadas a todos los sacerdotes que ejercen su ministerio en la diócesis. No se trata de un encuentro menor: si se suman los presbíteros diocesanos, los religiosos pertenecientes a las distintas órdenes y congregaciones, así como el nutrido grupo de sacerdotes extranjeros que actualmente cursan estudios en la Universidad San Dámaso o colaboran pastoralmente en diversas parroquias, la cifra de convocados supera holgadamente los dos mil. Frente a esta realidad numéricamente muy consolidada del presbiterio madrileño, el diaconado permanente aparece como un colectivo reducido, apenas algo más de medio centenar de diáconos en una diócesis de enorme complejidad pastoral. Dentro de la vida de la Iglesia diocesana, pocas ocasiones reúnen a un número tan grande de ministros ordenados con un objetivo común: reflexionar juntos sobre el presente y el futuro del presbiterio madrileño, fortalecer la comunión interna y buscar, a la luz del Espíritu, formas más evangélicas de vivir y ejercer el ministerio.

Convocatoria convivium

Aunque por su naturaleza es una asamblea presbiteral y, por tanto, orientada de modo particular al ministerio sacerdotal, la convocatoria no se limitará exclusivamente a los presbíteros. Está previsto que participen también laicos y miembros de la vida consagrada que colaboran activamente en la misión de la Iglesia. Esta apertura expresa el deseo de escuchar voces diversas que ayuden a comprender mejor el entramado pastoral y humano de la diócesis. Entre los convocados se encuentran también los diáconos, que formamos parte de la estructura pastoral de Madrid y compartimos, desde nuestra vocación propia, la responsabilidad de anunciar el Evangelio y servir a las comunidades, aun siendo un grupo muy minoritario en comparación con el amplio presbiterio.

Relaciones diácono-prebítero

La preparación de la asamblea ha incluido una fase previa de reflexión en parroquias y grupos pastorales, mediante cuestionarios destinados a recoger percepciones y aportaciones. También los diáconos fuimos convocados por el obispo encargado del diaconado y distribuidos en distintos grupos para responder conjuntamente a una serie de preguntas, que comenzaban interrogándonos sobre cómo veíamos a nuestros sacerdotes. Las respuestas expresaron de manera casi unánime la buena valoración que teníamos de ellos y el alto concepto de su entrega ministerial. Con el paso del tiempo, comentándolo después de manera informal entre diáconos, quedó la sensación de que quizá podríamos haber ofrecido una visión más completa, incorporando también las dificultades reales que a veces se dan en la convivencia pastoral, hasta el punto de que algunos diáconos solicitan cambios de parroquia por tensiones con sus párrocos o vicarios. En mi caso, durante aquella reflexión grupal no compartí una experiencia muy personal que, sin embargo, resume de forma elocuente mi relación con los sacerdotes: una noche, a una hora ya intempestiva, uno de los párrocos con los que he convivido pastoralmente me llamó para que le llevara de urgencias al hospital. Aquel gesto sencillo, vivido desde la confianza y la cercanía, se ha convertido para mí en un recuerdo imborrable, más significativo que muchas reuniones, celebraciones o planes pastorales, y en el que sobran las palabras.

Cardenal Cobo

La presencia de los diáconos en este tipo de encuentro tiene, por tanto, un valor singular. No sólo porque supone un reconocimiento explícito de su pertenencia al clero de la diócesis, sino porque ofrece una ocasión privilegiada para pensar, de manera conjunta, la relación entre sacerdotes y diáconos, marcada además por una evidente desproporción numérica: más de dos mil presbíteros frente a poco más de cincuenta diáconos. En muchos ámbitos eclesiales —y Madrid no es una excepción— esta relación está todavía en proceso de maduración. Las expectativas sobre el ministerio diaconal, su espacio de acción pastoral y su articulación con el ministerio del presbítero requieren reflexión serena, diálogo sincero y escucha mutua. La asamblea puede convertirse en un momento decisivo para avanzar en esta comprensión.

También te puede interesar

Lo último