Los que deberían entender el anuncio del reino porque conocen las escrituras -fariseos y escribas- no quieren entenderlo. Y serán, los pobres, los sencillos de los que el evangelio del domingo pasado nos hablaba, los que acogerán este mensaje
Nada nos impide ser tierra buena: necesitamos discernir, decidir y mantener fidelidad para lograr el mayor fruto
El evangelio de hoy nos llama a la conversión para acoger lo pequeño, lo gratuito, lo sencillo que Jesús nos ha revelado y a no dejarnos atrapar por sabidurías que se niegan a aceptar la lógica contracultural de nuestro Dios
El evangelio es exigente, de Jesús se puede decir que fue contracultural, con lo cual no es extraño que haya despertado persecución y lo hayan asesinado
La pregunta para nosotros es si mantenemos esa fidelidad al evangelio o lo hemos acomodado, rebajado o desdibujado, convirtiéndolo en una religión que tranquiliza la conciencia, pero no despierta a la conversión como si lo hace el evangelio
La referencia a los pequeños, a los pobres, a los últimos a los ojos humanos, nos recuerda que el evangelio siempre se pone del lado de los más necesitados y quienes quieren vivir el evangelio han de ponerse del mismo lado.