Comprender, consolar, ayudar, evaluar, acompañar el sufrimiento, es un desafío para los profesionales de la psicología, medicina, educación, trabajo social, atención espiritual.
El Centro de Escucha San Camilo es un servicio del Centro de Humanización de la Salud que tiene por finalidad ayudar a las personas que pasan por una situación de sufrimiento o crisis en sus vidas
Nuestra mirada ha de estar viva, estar dispuestas a captar desde diferentes puntos de vista, a ver la riqueza y complejidad del proceso de enfermar y morir.
En el fondo del modelo de acompañamiento del Counselling subyace la idea de que el ayudado vive una tendencia actualizante de sus potenciales, una confianza en el crecimiento y desarrollo personal.
Se trata de un concepto que no agota la moda de hoy que tiende a describir el modelo de cuidado centrado en la persona, en clave de respeto a las “preferencias y deseos” del ayudado.
“No podemos apoyar la ley de eutanasia por coherencia, porque perderíamos nuestra identidad católica, por lo que la objeción de conciencia es el camino más saludable”
En ética, no hay que olvidar, que según todas las formulaciones, la clave más importante no es la promoción del principio de autonomía, sino el respeto de la máxima más relevante: primum non nocere, lo primero es no hacer daño.
En su uso en contextos de humanización, el empleo de empoderar y empoderamiento, que comenzó en el ámbito de la sociología política, es cada vez más extenso, y evoca uno de los significados centrales de lo que tendemos por relación de ayuda
En búsqueda de una respuesta humanizada, debemos recordar que el sistema sanitario debe poner a los médicos en las Residencias de mayores, aunque estas dependan de las Consejerías de Bienestar Social.
El buen trato, el que humaniza, el que suaviza, el que empodera, el que reconoce y respeta la diferencia, calladamente, genera sinfonía armónica, salud relacional. Nace de la compasión y genera autocompasión y bienestar, satisfacción.
Algunas compañías como Microsoft han planteado la posibilidad de crear un chatbot que sea una suerte de copia digital de quien se desee recrear. De ese modo se podría, por ejemplo, perpetuar la existencia virtual de cualquier persona que haya fallecido.
El uso correcto de la palabra, es el camino de la hospitalidad lingüística, esa hospitalidad que permite acogerse en la narración del sufrimiento y hacer del encuentro, un tratamiento.
Si nos olvidáramos, por cualquier causa, de los enfermos de alzhéimer, estaríamos sufriendo, junto con otras enfermedades, una pandemia de alzhéimer ético y espiritual.
Es la hora de la esperanza. Esa que es verde, que se simboliza con el ancla con el que apoyarnos, que resiste a cualquier situación de desolación. Es la hora de trabajar por la resurrección.
La esperanza se llama ilusión por un mañana con menos dolor, por una vida sin ese límite que genera una discapacidad, por una enfermedad superada, por un desencuentro aclarado, por conseguir la paz...