"Todos sentimos que, la noche del centenario de su muerte, Antoni Gaudí volvía a la vida. Y allí estará, viviéndola, seguramente con el padre de Jordi. Enseñándole cómo funcionan las cosas desde el cielo. Y cómo, si eres un genio, o un loco, o sucede uno de esos pocos instantes que de verdad pueden ser considerados históricos, te recuerdan. Y mientras te recuerden, sigues vivo. Porque el amor, y la belleza, serán las que nos salven en estos tiempos hipnóticos que nos han tocado vivir. Aunque en noches como ésta se mezclen las lágrimas de emoción con esas que se hunden en las entrañas"