En términos políticos diríamos que el atentado ha eclipsado el acontecimiento del inicio del Pontificado del nuevo Patriarca. Probablemente no ha sido una contraprogramación deliberada, como recuerda el Custodio en la misma homilía: “supongo que quien ha realizado este gesto lo haya hecho para tener un poco de resonancia, de fama injustamente ganada, haciendo el mal en vez del bien”
Pizzaballa:”Treinta años en Jerusalén cambian la vida. La mitad de la mía la he pasado aquí, digamos que la parte constructiva de la vida, después de los 25 años. Es evidente que estos 30 años me han modelado: la cultura de Jerusalén, la gente, las relaciones, las dificultades; está claro que empiezo este nuevo servicio teniendo presente cuál ha sido mi historia personal aquí, lo que he aprendido, para bien y para mal, y aporto lo que soy”
El Custodio recuerda a las autoridades pertinentes la obligación de garantizar la seguridad de los santuarios. Y nos recuerda la identidad histórica y espiritual de Gethsemaní, lugar evangélico tan significativo y simbólico para el mundo cristiano. Aquí Jesús inicia lo más duro del Misterio Pascual