17 ene 2024
No nos pongamos en el lugar de Dios
Los discursos de odio desean apedrear a todo lo que no se parezca a su cosmovisión, pero luego al cancelar a sus “oponentes” sus ejecutores viven tensos, pues, saben que esa rabia virtual suele rebotar contra la manada que los esgrimió
Lo peor es que esa cultura de descarte digital también se aplica en la sociedad donde los pensionados, enfermos, pobres, analfabetos, migrantes, son ninguneados por una clase política que vive en su torre con perros que mensual gastan más que el salario de un obrero