Liturgia del 5º DOMINGO CUARESMA 2026 (A)
"Una Misa para ILUMINAR y MOVER sin dar órdenes a Dios"
Comentario Inicial:
Lo que me queda hoy del relato de Juan sobre Lázaro:
"Lázaro, ven afuera". Y es que para salir de los distintos "sepulcros" y "muertes" en que caemos, somos nosotros los que debemos decidir salir, movernos. Pensar que Dios nos tiene que dar todo servido y masticado es un terrible error, propio de la "RELIGIÓN PASIVA" que practica la mayoría: ¡Que me lo den todo hecho; yo ya lo he pedido reiteradamente porque soy muy piadoso! El ídolo del "dios camarero" no es el Abba de Jesús, que siempre te dirá que salgas afuera, que vuelvas, que regreses, que hagas tu parte, porque respeta tu libertad al máximo.
"Quitad la losa" - "Desatadlo y dejadlo andar". Nos está hablando de la "AYUDA" que los OTROS pueden prestar a los que están o estamos hundidos o muertos. En muchas ocasiones no es suficiente el impulso personal de salir del hoyo. Se necesitan una o varias manos que ayuden, que quiten losas, que desaten nuestras ataduras.
¡Pero ojo! "Dejadlo andar". Hay que respetar la libertad y conciencia del individuo, no manipular, no abusar, no hundirle en pasividades y oscuridades eclesiales, de las que los católicos abundamos.
Me viene al corazón y la mente el dolor de las "monjas de Belorado" (no "exmonjas", como las califican despectivamente). ¡Qué crimen más horrendo, con calumnia y difamación incluidas, ejecutado por la "santa Iglesia" de forma pública y oficial! El cáncer de la Inquisición sigue agazapado en las entrañas de nuestra católica Iglesia.
¿Desde cuándo seguir la "conciencia personal" es un delito o causa para ahogar la vida de unas pobres mujeres piadosas? Eso sí que es hacer la guerra y matar al que supones caído. "Déjenlas andar y vivir". Menos PAZ publicitaria y más frutos de paz. "Por los frutos los conoceréis". Por eso nuestra Iglesia seguirá retrocediendo, a pesar del inmenso peso propagandístico con que cuenta y la férrea espada de una "autóritas inmisericorde".
"¡Cómo lo quería!" Se nos olvida con frecuencia la "afectividad humana" del Jesús humano. Nos interesa más su "divinidad y sus poderes". Le hemos pintado y representado como el "Corazón de Jesús" al que acudimos para "obtener favores", no para sentirnos queridos. Esa es nuestra piedad.
¿Cuántas veces has pensado que Dios lo tiene todo concedido y perdonado de antemano y que su "amor inmenso" no puede hacer otra cosa que sostenerte y abrirte caminos para que TÚ los camines? Desde la ETERNIDAD ya no es posible meter la mano en el TIEMPO, son realidades opuestas. Y menos actuar solo para unos y abandonar al resto. "El sol sale para justos y pecadores". Después, la libertad de cada cual decidirá ponerse al sol o a la sombra, aprovechar el poder del sol o aletargarse en la cueva de los oseznos.
¡Qué poco nos enseñan todo esto y cómo nos mantienen en una "piedad muerta y estéril"!
"Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea". Ahí tienes algo que hemos olvidado: "Dios no te escucha, lo tiene todo escuchado y presente desde que te creó". No es necesario pedir nada, lo tienes todo concedido, te falta discernir el camino y caminar. Esa es tu parte.
La parte de Dios ya está realizada y solo podemos dar gracias. La "RELIGIÓN PASIVA" que practica la mayoría no es más que "egoísmo disfrazado de piedad": Pedir para obtener que te resuelvan lo que a ti te corresponde resolver.
Una preciosa jaculatoria: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado", aunque te estés ahogando, es válida. Tendrás que mirar tus capacidades y los recursos de la Naturaleza para saber cómo tienes que salir del apuro. La fe no consiste en pedir milagros, sino en saber que te han creado "autónomo y libre" y eres tú el que toma tus decisiones, creyendo que: "yo sé que tú me escuchas siempre" desde la eternidad y nunca estoy solo.
¡Cuánto nos falta para ser cristianos de verdad y ser responsables de lo que somos y cómo somos, sin echarle la culpa al Creador! ¿Por qué crees que late tu corazón sin darle cuerda todos los días? Porque el Creador lo tiene TODO hecho y bien hecho.
Y empezamos
El amor permanente y entrañable de Dios Padre, que nos habita y sostiene, la presencia luminosa de Jesús Resucitado, su Luz y el impulso de su Espíritu están con todos vosotros.
MONICIÓN DE ENTRADA
¿Cómo pueden responder algunos cristianos, en encuestas, que no creen en la resurrección de Jesús? La resurrección es central para un creyente. La liturgia de hoy es una fuerte afirmación de nuestra fe en la resurrección, no sólo la de Jesús, sino también la nuestra propia.
Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos; Jesús mismo resucitó de la muerte a la vida. Nuestra vida de resucitados comenzó en nuestro bautismo, y esta vida eterna tiene que crecer y seguir resucitando hasta después de nuestra muerte.
Dios nos resucita. Jesús nos pregunta hoy: ¿Crees esto? Y nosotros respondemos con Marta: “Sí, Señor, yo creo”. Que esta eucaristía en la que vamos a participar sea el alimento de esa vida en nosotros.
ACTO DE RECONOCIMIENTO
Ahora reconocemos los dones que Dios nos ha dado y le damos gracias.
Porque por amor nos has dado la Vida. Gracias Señor
Porque desde dentro nos impulsas a vivir con alegría, con responsabilidad y esperanza. Gracias Señor
Porque tu Espíritu nos mueve a compartir y dar vida a los demás, desatando los lazos que nos atan. Gracias Señor
Dios Padre Amoroso nos tiene perdonados desde la eternidad y nos continúa guiando hacia la vida eterna.
ORACIÓN COLECTA
Me resucitas…
Cuando se cuela tu amor en mis heridas o vacíos.
Cuando tu alegría acalla mis «Y si…»
Cuando tu compasión me atraviesa y llega a quienes llamo «enemigos».
Cuando la duda se vuelve oración en lugar de ansiedad.
Me resucitas…
Cuando tu Palabra se vuelve medicina en lugar de páginas.
Cuando una simple comida compartida se vuelve estar contigo.
Cuando mis miedos se vuelven posibilidad en lugar de tumba.
Me resucitas…
Cuando tu presencia se siente compañía y abrazo y no juicio final.
Cuando me perdono por cosas que creía irremediables.
Cuando la vida se vuelve aventura y no cruz.
Cuando en lo diario, sin planearlo, sin esfuerzo, puedo encontrarte y decir: «¡Eres tú!»
Lectura del Profeta Ezequiel. 37,12-14
Esto dice el Señor:
- Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel.
Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor: Os infundiré mi espíritu y viviréis; os colocaré en vuestra tierra, y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago. Oráculo del Señor.
Palabra de Dios
Salmo
Todos.- Señor, Tú tienes palabras de vida eterna.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando.
Todos.- Señor, Tú tienes palabras de vida eterna.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
Todos.- Señor, Tú tienes palabras de vida eterna.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
Todos.- Señor, Tú tienes palabras de vida eterna.
Lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos. 8,8-11
Hermanos: los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros.
El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia.
Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.
Palabra de Dios
Lectura del Santo Evangelio según San Juan: Juan 11, 1-45
R/Gloria a tí Señor
En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, sus hermanas, había caído enfermo. María era la que había ungido al Señor con perfumes y le había enjugado los pies con sus cabellos. Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
- «Señor, tu amigo está enfermo»
Jesús, al oírlo, dijo:
- «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos:
- «Vamos otra vez a Judea»
Los discípulos le dijeron: «Señor, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y quieres volver allá?»
Jesús les contestó: «¿No tiene el día doce horas?Quien camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; quien camina de noche tropieza, porque no tiene luz».
Dicho esto, añadió: «Nuestro amigo Lázaro está dormido; voy a despertarlo».
Contestaron los discípulos: «Señor, si está dormido, sanará».
Pero Jesús se refería a su muerte, mientras que ellos creyeron que se refería al sueño. Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto. Y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vayamos a verlo».
Tomás, que significa mellizo, dijo a los demás discípulos: «Vamos también nosotros a morir con él».
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania queda cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros. Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para darles el pésame por la muerte de su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
Y dijo Marta a Jesús:
- «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
Jesús le dijo:
- «Tu hermano resucitará»
Marta respondió:
- «Sé que resucitará en la resurrección del último día»
Jesús le dice:
- «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó:
- «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo»
Dicho esto, se fue, llamó en privado a su hermana María y le dijo: «El Maestro está aquí y te llama»
Al oírlo, se levantó a toda prisa y se dirigió hacia él.
Jesús no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde lo encontró Marta. Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, al ver que María se levantaba de repente y salía, fueron detrás de ella, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.
Cuando María llegó a donde estaba Jesús, al verlo, cayó a sus pies y le dijo: «Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto»
Jesús al ver llorar a María y también a los judíos que la acompañaban, sollozó y muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron:
- «Señor, ven a verlo»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
- «¡Cómo lo quería!»
Pero algunos dijeron:
- «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús: - «Quitad la losa»
Marta, la hermana del muerto, le dice:
- «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días»
Jesús le dice:
- «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
- «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado»
Y dicho esto, gritó con voz potente:
- «Lázaro, ven afuera»
El muerto salió, los pies y las manos atadas con vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo:
- «Desatadlo y dejadlo andar»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor.
Gloria a tí Señor Jesús
HOMILÍA
¿Llegan a ti, Señor, nuestros avisos? ¿O se pierden, acaso, entre las nubes? ¿No se te parte el corazón al escuchar los recados que te enviamos muchas veces: ¿«Señor, tu amigo Lázaro está enfermo»?
Pero por alguna razón, que se me escapa, te entretienes, te retrasas, dejas pasar el tiempo… y cuando Lázaro más te necesita… ¡no estás, no tienes prisa, das largas…!
«Lázaro» es el nombre de muchos niños -decías que son tus favoritos, y que hay que ser como ellos- niños que se compran y venden como si fueran mascotas, que se mueren de hambre, rebuscando entre basureros demasiado rebuscados,
o de enfermedades perfectamente curables…
Otros, en cambio, aunque tienen sus necesidades cubiertas, y no les falta ninguna «cosa», tienen todo tipo de chismes… pero están necesitados de un poco de atención, de ternura, de compañía…
Si tú hubieras estado aquí habrías ido hacia ellos para acariciarlos, bendecirlos y ayudarles a que fueran lo que son: niños. Y nos habrías repetido aquella misma orden que diste a tus discípulos: «Dadles vosotros de comer».
Hay muchas Martas y Marías que lloran la ausencia de aquellos a los que tanto amaban, y que se les fueron demasiado pronto, llevándose con ellos un buen pedazo de sus corazones.
Si hubieras estado allí para curarles con alguno de tus milagros…Pero no estabas. No llegaste a tiempo. Estabas ocupado en otras cosas.
Te necesitan muchos jóvenes “Lázaros” que se han dejado enredar y atar por las vendas y sudarios de gentes sin escrúpulos que les engañan vendiéndoles la felicidad a precio de pastilla o de botellón, encerrándoles en oscuros sepulcros de los que no son capaces de salir…
Te enviaron recado los «Lázaros» que sobreviven, a duras penas, en esos países envueltos en violencias y guerras interminables, explotados a veces, ignorados otras, por parte de los poderosos…
Si hubieras estado aquí y te hubieran escuchado aquello de que los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios…
Muchos «Lázaros», acompañados de sus hermanas, mujeres, hijos… sienten que les arrancan la vida porque han tenido que huir de sus tierras, buscando simplemente sobrevivir en tierras extrañas, indefensos, oprimidos, sin voz, sin derechos, con muchas lágrimas y recuerdos, que han puesto su confianza y su deseo de justicia sólo en ti.
¿Pero dónde estás que no llegas, por qué dejas que pasen los días?
Tantos Lázaros gritaron y lloraron desesperadamente en sus camas de las residencias de mayores, de los hospitales de campaña, en las UCIS, llenos de tubos, de medicamentos (y no siempre), y tantas veces tremendamente solos.
Qué bien si te hubieran visto, al menos derramar por ellos tus lágrimas, mientras nos recordabas que son «bienaventurados los que lloran, porque serán consolados» y «venid, benditos de mi Padre porque estuve enfermo y vinisteis a verme; o fui emigrante y me acogisteis».
Te está gritando la sangre derramada sobre la tierra, como la de Abel, de aquellos que quisieron luchar por la justicia, por la verdad, por los derechos humanos, por la libertad, por la igualdad de todos los hombres, por la defensa de la naturaleza…
¿Es que no pudiste hacer nada por ellos?
Pero parece que a ti no te importa el retraso. No tuviste prisa en calmar la tempestad que amenazaba con hundir la barca de tus discípulos. No tuviste prisa en llegar al banquete, aunque aquellas jóvenes se quedaran sin aceite.
No tuviste prisa por arrancar la cizaña que crecía mezclada con el trigo, asfixiándolo.
No tuviste prisa en echarte a los caminos, y te retrasaste hasta 30 años en empezar a anunciar tu Buena Noticia.
Parece que nunca llegaba tu hora… y mientras, tantos «Lázaros» se van muriendo.
Sí que recuerdo que te identificaste con ellos, que te hiciste como ellos, que acabaste hecho una piltrafa colgado de un palo, y que hiciste tuyo su grito desde la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Tu respuesta fue gritar con nosotros, hacer tuyos nuestros gritos y dolores, hundirte con ellos, y ponerlo todo en las manos del Padre, para que el Padre nos mostrara que «hay salida», «al tercer día».
Tenemos que aprender, como Marta, a dejar que tú elijas el momento.
Tenemos que dejar que corrijas nuestras palabras derrotadas: el «está muerto» por el «está dormido», el «pobres desgraciados» por un «bienaventurados».
Tendremos que aprender que el grano de trigo que se está pudriendo tú lo ves ya como espiga llena de grano.
Tendremos que aprender que nuestros dolores y sufrimientos son como los de un parto, que trae una vida nueva y sorprendente.
Tiene sentido seguir aguardando siempre, con confianza, porque tú eres la resurrección y la vida y un día pronunciarás nuestro nombre, (aunque llevemos muertos ya cuatro días o cuatro milenios), y nos dirás: ¡Sal fuera! ¡Quitadles las ataduras, las vendas y sudarios!
¡Quitad las losas que los tienen enterrados y olvidados!
Sólo por esto nuestra esperanza y nuestra lucha tienen sentido y resistirán el tiempo que sea necesario.
Ya sabemos que tu reloj y el nuestro no marcan la misma hora.
Pero que ya falta poco para que declares solemnemente: «Ha llegado mi hora, subamos a Jerusalén a luchar el combate contra los poderes de la muerte». Todos los Lázaros subirán contigo…
Y a esa «hora» sonarán a volteo las campanas, y revolotearán los ángeles anunciando que la injusticia, la muerte, el mal y el pecado ya van siendo vencidos.
Que la vida, la justicia, la bondad, la verdad y el amor tienen la última palabra.
Que tus «amigos», -todos los Lázaros-, saldrán de la tumba, pero esta vez ya para siempre, para no sufrir ni morir más... Será «la hora» definitiva de la Pascua.
«¿Crees esto?»
CREDO
Sacerdote.- ¿Creéis en Dios, que es nuestro Padre, que ha hecho todas las cosas y nos cuida con amor?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en Jesucristo, que ha puesto su Morada entre nosotros, para hacernos conocer a Dios Padre?
Todos.- Sí, Creemos.
Sacerdote.- ¿Creéis en el Espíritu Santo que vive entre nosotros, y anima a la Iglesia y a todos para hacer un mundo mejor?
Todos. Sí, Creemos.
Sacerdote: ¿Creéis en la resurrección y en la Vida eterna, que ya comenzamos a disfrutar aquí y disfrutaremos plenamente al final de nuestro camino por esta vida?
Todos. Sí, Creemos.
ORACIÓN UNIVERSAL
Hermanos, Jesús apuesta siempre por la vida y su proyecto está destinado a la vida plena y definitiva.
Oremos.
Somos semilla del Reino de Dios
• Deseamos que la Iglesia sea cauce de la vida que Jesús nos ofrece, que sus gestos y palabras sean liberadores, contagien vida saludable aquí en la tierra y Vida en plenitud para toda la eternidad.
Somos semilla del Reino de Dios
• Nos comprometemos a que las comunidades cristianas sean comunidades de hermanos vinculados por relaciones de afecto y amor; que buscan ayudar a quienes más lo necesitan.
Somos semilla del Reino de Dios
• Queremos ser portadores de vida, semillas y fermento de un mundo más humano y amable para todas las personas. Contagiar reconciliación, paz, alegría y Vida.
Somos semilla del Reino de Dios
Padre bueno, la fe en la vida es una fe llena de esperanza, empeñada en la transformación de este mundo, que anuncia y hace posible el mundo que Tú sueñas para nosotros. Amén
En el momento de presentar la OFRENDA de toda la Iglesia oremos a Dios Padre Misericordioso
El Señor reciba de tus manos esta OFRENDA…
ORACIÓN OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor el pan y el vino. Simbolizan nuestra vida y la alegría de vivir. Junto a ellos ofrecemos también nuestras vidas. Vidas llenas de buenas intenciones, pero también, de fallos y fracasos. Vidas llenas de ilusión y de entrega a los demás, Tú lo convertirás todo en Pan de Vida y Bebida de Salvación. PJNS
PREFACIO
El Señor está con vosotros
Y con tu Espíritu
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
Damos gracias al Señor nuestro Dios
Es justo y necesario
Te damos las gracias, Señor, por todos tus dones.
Te damos las gracias, de forma especial
por habernos enviado al mundo
a tu Hijo Jesús, el amigo de todos.
A su paso por este mundo se rodeó de amigos
para presentar al mundo su Mensaje de solidaridad.
Supo ayudar a todos y curar a los enfermos.
Lloró la muerte de su amigo Lázaro
pero, como era Dios y Señor de la Vida y de la Muerte, lo levantó del sepulcro y lo volvió a la Vida.
Gracias, Señor, porque eres para nosotros
un Dios muy humano y un amigo muy cercano.
Te lo queremos agradecer unidos a María
a los ángeles y santos, y a las personas solidarias
con un himno de alabanza diciendo.
SANTO, SANTO, SANTO
CONSAGRACIÓN Y PLEGARIA
Te glorificamos, Padre Santo,
porque estás siempre con nosotros
en el camino de la vida,
sobre todo, cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega
para el banquete pascual de su amor.
Como hizo en otro tiempo
con los discípulos de Emaús,
él nos explica las Escrituras
y parte para nosotros el pan.
Recibimos tu Espíritu con alegría
para que santifique este pan y este vino y
se conviertan para nosotros
en el sacramento del Cuerpo y + la Sangre de Jesús.
Jesús en su última comida con sus amigos
tomó un trozo de pan, lo partió y se lo paso
diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para iluminar vuestras vidas.
Haced esto en conmemoración mía.
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos y proclamamos tu resurrección ven Señor Jesús
Por eso, Padre de bondad,
celebramos ahora
el memorial que Jesús nos encargó,
y proclamamos la obra de tu amor:
Cristo, tu Hijo, a través del servicio
y la entrega de su vida
ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.
Señor, Padre de misericordia, Tú derramas sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo.
Fortaleciéndonos a cuantos nos disponemos a recibir el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo para que, unidos al Papa León y a nuestro Obispo N... seamos uno en la fe y en el amor.
Nos das entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspirándonos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayudándonos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido.
Tu Iglesia, Señor, quiere ser un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.
Gracias una vez más porque
has acogido en tu casa del Cielo
a nuestros hermanos difuntos ...
todos nuestros familiares, amigos
y fieles difuntos de esta Comunidad
Y ahora, Padre santo, nos unimos a toda tu creación
para brindar por tu mayor gloria y por la germinación de tu Bondad en nuestro mundo,
en la feliz compañía de tu hijo Jesús,
unidos a nuestra Madre María, a su esposo San José
a los apóstoles, a los santos y a todas las personas
de buena voluntad diciendo
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén
PADRENUESTRO
PADRE Y MADRE NUESTRA
EN QUIEN SOMOS Y VIVIMOS.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
TÚ NOS DAS HOY
NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
TÚ PERDONAS NUESTROS PECADOS
Y NOSOTROS QUEREMOS PERDONAR
A LOS QUE NOS OFENDEN.
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal. Amén.
Señor tú nos ayudas a vencer nuestros males.
Tú que dijiste a tus apóstoles : “la paz os dejo,
mi paz os doy”, no tienes en cuenta nuestros
pecados sino la fe de tu Iglesia y conforme a tu palabra nos das la paz y la unidad. Tú que vives
por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO DE DIOS
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú TIENES piedad de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Tú NOS DAS la paz
Jesús nos invita a ser pan partido y repartido para los demás.
ORACIÓN FINAL
Levántate y anda, cuando no encuentres horizonte,
porque siempre hay un camino que recorrer
y no hay razón para dejar de intentarlo.
Levántate y anda, aunque te rodeen las sombras.
La luz se abre paso por resquicios insospechados,
y al iluminar la realidad la llena de posibilidades.
Levántate y anda, aunque te opriman las vendas.
Puedes quitarte muchos estorbos que te impiden avanzar, y avanzarás más liviano, más libre, más alegre.
Levántate y anda, aunque te sientas sin fuerzas.
Es Dios quien te impulsa, quien te lleva de la mano.
quien te llena de espíritu.
Deja atrás las sombras y tumbas, los silencios y los miedos, las parálisis y vendas que te aíslan y entristecen.
Deja atrás las pequeñas muertes que adulteran la vida.
Vamos Lázaro, María, Javier, Antonio, Maruja…
te llames como te llames, levántate y anda.
BENDICIÓN
El Señor os bendice, os guarda
y en sus palmas os lleva tatuados.
Os acompaña en todos los caminos.
Y hace prósperas las obras de vuestras manos.
Sentíos siempre abrazados y bendecidos por este Dios enamorado,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. AMÉN.