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El cardenal Marx defiende el Camino Sinodal y reclama más protagonismo para las Iglesias locales

El cardenal alemán, que cumplirá 75 años en 2028, asegura que no está cansado de su cargo y que seguirá dispuesto a ejercerlo mientras el papa se lo pida. También defiende el Camino Sinodal alemán y reclama una Iglesia menos centrada en las decisiones de Roma.

Foto: Michael Bönte

Treinta años después de su ordenación episcopal, el cardenal Reinhard Marx no contempla por ahora una retirada. El arzobispo de Múnich y Frisinga cumple este 21 de septiembre tres décadas como obispo y llega a su 73 cumpleaños afirmando que todavía tiene mucho que hacer. En una entrevista publicada este lunes 21 de septiembre por katholisch.de, Marx repasa los momentos más difíciles de su trayectoria, defiende el proceso de reformas emprendido por la Iglesia católica alemana y explica cómo entiende la relación entre las Iglesias locales, las conferencias episcopales y el Papa.

Marx nació en 1953 y fue ordenado sacerdote en 1979. En 1996, con 43 años, recibió la ordenación episcopal y fue nombrado obispo auxiliar de Paderborn. Posteriormente dirigió la diócesis de Tréveris y, desde febrero de 2008, es arzobispo de Múnich y Frisinga, una de las diócesis más importantes de Alemania. Benedicto XVI lo creó cardenal en 2010. Entre 2014 y 2020 presidió además la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), organismo que agrupa a los obispos católicos del país.

Reinhard Marx, cuando era obispo de Tréveris | Foto: Trierischer Volksfreund

Su figura ha adquirido especial relevancia en el debate sobre el futuro del catolicismo alemán. Durante su presidencia de la Conferencia Episcopal tuvo lugar una de las etapas más intensas de la crisis provocada por las denuncias de abusos sexuales en la Iglesia. La publicación en septiembre de 2018 del denominado Estudio MHG, elaborado por investigadores de las universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen, documentó la dimensión del abuso sexual de menores cometido por sacerdotes, diáconos y religiosos en el ámbito de la Conferencia Episcopal Alemana.

Aquel estudio se convirtió en uno de los principales puntos de partida del Camino Sinodal alemán, iniciado oficialmente en 2019. Se trata de un proceso impulsado conjuntamente por la Conferencia Episcopal Alemana y el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK), organismo que representa a una parte importante del laicado organizado. Su objetivo declarado fue abordar las causas de la crisis y debatir posibles reformas en cuestiones relacionadas con el ejercicio del poder, la moral sexual, el sacerdocio y la participación de las mujeres.

«No podemos limitarnos a enviar una lista de exigencias a Roma»

Precisamente el futuro de ese proceso ocupa un lugar destacado en la entrevista. Marx considera que el Camino Sinodal no debería reducirse a formular peticiones al Vaticano. Su planteamiento actual pone el acento en las diócesis y en las comunidades locales: la Iglesia alemana, sostiene, debe preguntarse qué quiere ofrecer a la sociedad y cuál es su misión, en lugar de limitarse a esperar decisiones procedentes de Roma.

La cuestión no es menor. El Camino Sinodal alemán ha provocado importantes tensiones con sectores de la Curia romana y con algunos obispos que han cuestionado tanto determinados contenidos como la posibilidad de que una Iglesia nacional adopte decisiones que puedan afectar a cuestiones reservadas a la Iglesia universal. La propia Conferencia Episcopal Alemana tuvo que responder en 2019 a las objeciones formuladas desde Roma sobre el proyecto inicial del proceso.

Foto: Vatican News

Marx, sin embargo, no considera que el proceso haya sido un error. Al contrario, recuerda que se comprometió personalmente ante el papa Francisco a favorecer la convergencia entre el Camino Sinodal alemán y el proceso sinodal de toda la Iglesia. A su juicio, ambos procesos todavía pueden encontrarse.

Su propuesta actual es también más descentralizada de lo que podría sugerir la imagen habitual de las discusiones entre Alemania y Roma. Para Marx, el lugar fundamental de una Iglesia sinodal no debería ser una nueva estructura nacional con poderes de supervisión sobre las diócesis, sino las propias Iglesias locales. Alemania necesita, según explica, un espacio común que permita recoger y representar lo que sucede en las diócesis, pero sin convertirlo en una instancia de control sobre los obispos.

Una relación distinta con el Papa

Esta concepción explica también su valoración del pontificado de León XIV. Preguntado por si espera del nuevo Papa una posición más definida sobre las reformas, Marx responde que considera que León XIV está actuando correctamente. Su argumento parte de una idea que resulta especialmente significativa en el contexto del debate alemán: el Papa no debería ser entendido como alguien que gobierna personalmente todos los aspectos de la vida de la Iglesia.

Foto: PNP

Para Marx, el papel del pontífice consiste fundamentalmente en garantizar la unidad de una Iglesia formada por diferentes Iglesias locales. El cardenal interpreta esta visión como coherente con la eclesiología del Concilio Vaticano II y con el concepto de sinodalidad que ha cobrado especial importancia durante los últimos años.

No se trata, por tanto, de que Alemania pueda actuar completamente al margen de Roma. El propio Marx insiste en la necesidad de mantener la conexión con la Iglesia universal. Su planteamiento es que esa unidad no tiene por qué significar que todas las decisiones deban proceder de la Curia romana.

La crisis de los abusos, el gran punto de inflexión

Al hacer balance de sus treinta años como obispo, Marx identifica la crisis de los abusos sexuales como el acontecimiento que más profundamente ha marcado su trayectoria. Reconoce que en 1996, cuando recibió la ordenación episcopal, todavía no podía imaginar la dimensión del sufrimiento provocado por los abusos cometidos en el ámbito eclesial.

La propia diócesis de Múnich y Frisinga, que Marx dirige desde 2008, había afrontado ya en 2010 la publicación de un primer informe independiente sobre abusos cometidos desde 1945. Posteriormente, bajo su presidencia de la Conferencia Episcopal, los obispos alemanes encargaron el Estudio MHG, cuyos resultados fueron presentados en 2018.

Foto: Arzobispado de Múnich y Frisinga

En la entrevista, Marx afirma que habría querido plantearse antes algunas de las preguntas que la crisis terminó imponiendo. Al mismo tiempo, asegura que la experiencia no le ha llevado a abandonar su vocación sacerdotal. Para él, la celebración de la Eucaristía sigue siendo inseparable de su vida sacerdotal, aunque admite que nunca imaginó que el ejercicio del ministerio pudiera resultar tan difícil.

Preocupación por las redes sociales y la inteligencia artificial

El cardenal aborda también otro asunto que en los últimos años ha adquirido una importancia creciente dentro de la Iglesia alemana: el poder de las grandes empresas tecnológicas y el efecto de los algoritmos sobre el debate público.

Marx está especialmente preocupado por la combinación entre poder tecnológico, económico y político. Considera que durante demasiado tiempo se ha permitido que las grandes empresas tecnológicas ampliaran su influencia sin suficiente control. También llama la atención sobre el impacto de las redes sociales en los niños y adolescentes y sobre la transformación acelerada del sistema de medios de comunicación.

En este contexto relaciona los mecanismos de las redes sociales con la creciente polarización política en Alemania. Sin entrar a valorar electoralmente a ningún partido, sostiene que los contenidos breves, las reacciones inmediatas y los sistemas de recomendación pueden distorsionar la percepción de la realidad. Según su interpretación, los mensajes agresivos, las campañas de difamación y determinadas actividades automatizadas pueden alcanzar una visibilidad desproporcionada.

La preocupación de Marx llega en un momento especialmente sensible para Alemania, donde la influencia de las redes sociales y la difusión de contenidos políticos digitales se han convertido en cuestiones centrales del debate público.

¿Hasta cuándo seguirá Marx como arzobispo?

El próximo hito de su trayectoria será previsiblemente 2028, cuando cumpla 75 años. De acuerdo con la práctica habitual de la Iglesia católica, a esa edad los obispos presentan al Papa su renuncia al cargo. Esto no significa, sin embargo, que tengan que abandonar inmediatamente sus diócesis: corresponde al pontífice decidir si acepta la renuncia y cuándo se hace efectiva.

En el caso de Marx existe además un precedente. El cardenal ya presentó su renuncia como arzobispo de Múnich y Frisinga en 2021, después de la fuerte controversia provocada por la crisis de los abusos y por su responsabilidad en la gestión de la misma. El papa Francisco decidió entonces no aceptarla.

Foto: Vatican News

Cinco años después, Marx asegura que la cuestión sigue abierta para el futuro, pero deja clara su disposición personal. «Me siento absolutamente capacitado para seguir trabajando», afirma en la entrevista con katholisch.de. Añade que continuará dispuesto a desempeñar su servicio mientras tenga fuerzas y el Papa considere que debe hacerlo.

La última palabra, en cualquier caso, no será suya. Como él mismo reconoce al ser preguntado por la posibilidad de continuar en el cargo más allá de los 75 años: la decisión corresponde al Papa.

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