Textos de Francisco y Poemas 3. CANCIÓN DE LA CIUDAD

Nido de poesía: Nicolás de la Carrera
03 mar 2014 - 14:34
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Cerramos hoy nuestra modesta aproximación a las reflexiones del Papa Francisco sobre la Ciudad, con el pensamiento inicial: que no nos resulta demasiado difícil descubrir la Presencia de Dios en la naturaleza de nuestro planeta azul y, contemplando el misterioso cosmos que nos envuelve, sentirle Creador y Padre del Universo... Pero ser testigos de la acción divina en el corazón de la Metrópolis parecería mucho más inalcanzable.

Me gustaría apoyar, de nuevo, estas intuiciones con un bello texto del teólogo Juan de Dios Martín Velasco que, con sabiduría bíblica y experiencia personal, nos invita a admirar, desde la fe, la obra de Dios y del hombre en la concentración de semejantes que llamamos Ciudad:

«Quien cree en el Evangelio de Jesucristo (“cuanto hicisteis a uno de estos pequeños me lo hicisteis a mi”, “tuve hambre y me disteis de comer...”) no necesita mirar al firmamento estrellado ni al agua (“que es útil y humilde y preciosa y casta”, “la música callada, la soledad sonora”) para descubrir el rostro de Dios. La gran ciudad moderna –lugar de tantas tristezas y tantas tragedias humanas– puede ser para el cristiano un lugar privilegiado para el encuentro permanente con Dios

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¡TODAS LAS PUERTAS CERRADAS EN CASA DE MI CIUDAD!

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“No podemos ignorar que en las ciudades fácilmente se desarrollan el tráfico de drogas y de personas, el abuso y la explotación de menores, el abandono de ancianos y enfermos, varias formas de corrupción y de crimen. Al mismo tiempo, lo que podría ser un precioso espacio de encuentro y solidaridad, frecuentemente se convierte en el lugar de la huida y de la desconfianza mutua. Las casas y los barrios se construyen más para aislar y proteger que para conectar e integrar”(75).

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En el siguiente poema, de Victor Manuel Arbeloa, "Lamento para un hombre vivo", se desarrolla casi literalmente la reflexión del Papa que acabamos de leer: "Las casas y los barrios se construyen más para aislar y proteger que para conectar e integrar..." Frente a la incomunicación ("¡pájaro bien enjaulado / con prohibición de cantar!") propone el poeta navarro reventar cerradas puertas, acercar rostros que hablen y cuerpos que comuniquen...

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LAMENTO PARA

UN HOMBRE VIVO

Han cerrado las ventanas

en casa de mi ciudad

no puedo ver a la gente

aunque la siento pasar.

Han tapiado las ventanas,

ventanas de mi ciudad

¿Para qué quiero los ojos

si no me dejan mirar?

¡Todas las puertas cerradas

en casa de mi ciudad,

con las mamparas bien amplias

para verse sin hablar!

La palabra se me duerme

de tanto hacer y callar

(¡pájaro bien enjaulado

con prohibición de cantar!).

¡Voy a romper estas puertas,

mentira de mi ciudad!

Es mentira vemos cerca,

si no podemos hablar;

mentira las caras juntas,

si no se pueden besar.

Me han venido adoctrinando

para «oír, ver y callar».

¡Que nadie luego me culpe

de lo que pueda pasar!

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¡LEVANTAD LA CIUDAD!

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La proclamación del Evangelio será una base para restaurar la dignidad de la vida humana en esos contextos, porque Jesús quiere derramar en las ciudades vida en abundancia (cf. Jn 10,10). El sentido unitario y completo de la vida humana que propone el Evangelio es el mejor remedio para los males urbanos, aunque debamos advertir que un programa y un estilo uniforme e inflexible de evangelización no son aptos para esta realidad” (75).

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Compuso José Luis Blanco Vega para la Liturgia de las Horas un imprescindible Himno: "Tu poder multiplica..." Dios y el hombre forman equipo. Se nos invita a trabajar en la viña del Señor, aunque seamos obreros de la hora sexta. Se nos ofrece un trabajo solidario con los necesitados ("nos mostraste una mesa vacía..."), una jornada pacífica y creativa... Aunque vivamos en el desierto del materialismo y la increencia, llega a nuestros corazones una voz que nos reclama para dar testimonio, con nuestras obras, de los valores del Evangelio ("la Iglesia está llamada a ser servidora de un difícil diálogo...").

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TU PODER MULTIPLICA...

Tu poder multiplica

la eficacia del hombre,

y crece cada día, entre sus manos,

la obra de tus manos.

Nos señalaste un trozo de la viña

y nos dijiste: “Venid y trabajad”.

Nos mostraste una mesa vacía

y nos dijiste: “Llenadla de pan”.

Nos presentaste un campo de batalla

y nos dijiste: “Construid la paz”.

Nos sacaste al desierto con el alba

y nos dijiste: “Levantad la ciudad”.

Pusiste una herramienta en nuestras manos

y nos dijiste: “Es tiempo de crear”.

Escucha a mediodía el rumor del trabajo

con que el hombre se afana en tu heredad.

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FERMENTO TESTIMONIAL

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Vivir a fondo lo humano e introducirse en el corazón de los desafíos como fermento testimonial, en cualquier cultura, en cualquier ciudad, mejora al cristiano y fecunda la ciudad” (75).

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Entona Antonio Carvajal un emocionado himno ("Canción de la ciudad") a quienes, con su vida y con su ejemplo, alivian y curan heridas próximas, criticando las inseguridades del presente, y participan del sufrimiento y gozo de los hermanos. A quienes, sobre todo, anuncian y "cantan / la vida por hacer y su belleza".

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CANCIÓN DE LA CIUDAD

Amo a los hombres que una luz futura

nutren con los ardores de su vida

y saben que el presente es la mentida

brasa de una existencia no segura.

Los que son faros en la noche oscura

para la nave errada o sacudida;

los que ponen ungüentos en la herida

y dan alivio y paz, si no dan cura.

Los que comparten mesa y agonías

y duplican tus gozos y alegrías

y, si te falta fe, te dan certeza.

Ellos que, si has caído, te levantan

y sufren más que tú y que yo y que cantan

la vida por hacer y su belleza.

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TEXTOS DE FRANCISCO Y POEMAS

Se hermana la palabra del Pontífice con poemas e imágenes

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1. La ciudad

ORACIÓN DE TODOS LOS DÍAS, de Pilar Paz Pasamar

SOBREVOLANDO MADRID, de Nicolás de la Carrera

2. Ciudad y evangelización

FADO DE LA LIMPIADORA, de Antonio Pereira

CANC. DEL POZO DEL TÍO RAIMUNDO, de R. Montesinos

3. Canción de la ciudad

LAMENTO PARA UN HOMBRE VIVO, de V. M. Arbeloa

TU PODER MULTIPLICA, de J. L. Blanco Vega

CANCIÓN DE LA CIUDAD. de Antonio Carvajal

4. Belleza tan antigua y tan nueva

LA IMAGEN, de Antonio Porpetta

TENGO SED, de Antonio Carvajal

5. Todas las expresiones de verdadera belleza

ORAC. POR LA BELLEZA DE UNA MUCH., de D. Alonso

EL ASTRÓNOMO, de Kahlil Gibran

HICISTE LA BELLEZA..., de Pedro Casaldáliga

6. ¡Qué bello creaste el mundo!

DUELE LA TIERRA DE HERMOSA, de Jesús Mauleón

LA TIERRA ES TUYA, de Concha Zardoya

LA MUERTE COMO EL AMOR, de Victor Manuel Arbeloa

7. Me llamaré Francisco

RECADO A SAN FRANCISCO, de Pilar Paz Pasamar

CÁNTICO DEL HERMANO SOL, de José Luis Blanco Vega

8. Francisco y los animales

HERMANITOS PÁJAROS, anónimo

LOS MOTIVOS DEL LOBO, de Ruben Darío

9. El loco de Dios

YO LE DIJE A DIOS, de Jesús Mauleón

EL LOCO, de Antonio Porpetta

10. Todas las mañanas, cuando leo el periódico

TODAS LAS MAÑANAS, CUANDO LEO EL PERIÓDICO, de Gabriel Celaya y EL NIÑO, de Antonio Porpetta

11. Se desahoga Casaldáliga con San Francisco

ORACIÓN A S. FRANCISCO EN FORMA DE DESAHOGO, por Casaldáliga

12. Ya no lloramos

CULPA, de Ángela Figuera

ELOGIO DE LA IMPERFECCIÓN, de Miguel d'Ors

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