A UNA ROSA
Tan perfecta y fugaz y tan liviana,
como un soplo me hiere tu hermosura
al pasar brevemente esa figura
que a este mundo seduce y engalana.
¿De qué presumes celosa y tan ufana
en mi jardín, si pasas con presura
como una nota en una partitura,
como cruza una nube en mi ventana?
Dime, oh rosa, ¿qué quieres enseñarme?
¿qué secreto me guarda tu perfume
para morirse al par que me enamora?
¿No será que no puedes abrazarme
si no renuncio a lo que se consume
y asumo el alma eterna de tu ahora?
Pedro Miguel Lamet