21 ago 2026
Jiddu Krishnamurti: la revolución espiritual sin templos ni tronos
«La Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta». La verdad no puede organizarse; una creencia es un asunto individual que nadie puede administrar. «Mi único interés es hacer que el hombre sea libre. Deseo liberarlo de todas sus jaulas, de todos sus temores».
Renunció a su liderazgo espiritual y al gran patrimonio de la poderosa organización que quería convertirlo en un gran Mesías; al hacerlo, reveló algo decisivo: donde no existe una autoridad espiritual que se interponga entre la persona y la verdad, la manipulación se vuelve imposible.