19 sep 2026
Repensar el perdón o cómo el perdón se usa para acallar víctimas y someter conciencias
Hay palabras que curan y palabras que rematan al herido. "Perdona", dicha desde el poder al que sufre, pertenece casi siempre a la segunda categoría. El perdón, tal como lo administran las instituciones —religiosas y no religiosas— ha dejado de ser una medicina para convertirse en una mordaza. Su gran beneficiario no es la víctima, ni la comunidad, ni Dios: es el agresor. Y detrás del agresor, la estructura que lo cobija.
No es una reflexión contra el perdón. Es una reflexión a favor de devolverlo a su dueño.