Comenzó junio con la previsiblemente última semana de fase 2, primera del mes. Fueron abriéndose más y más iglesias, pero hubo cautela en la asistencia
Poco a poco nos fuimos acostumbrando a celebrar con mascarillas, gel hidroalcohólico, ausencia de coros y de agua bendita, distancias y gestos evitando cualquier contacto…
Ante la desgracia en cascada hace falta una “llamada” —no es necesario que sea un “grito”— que suscite unidad y superación de conflictos. Es tiempo de reconstrucción; de unión, no de separación; de transmisión de seguridad, no de temor
A los discípulos misioneros de Jesús de Nazaret, nos hace falta fijar los ojos y los oídos en Él y aprender a mirar, escuchar, pensar, amar y obrar como Él. No encuentro en este mundo mejor camino, verdad ni vida