"Querido Enzo, esta es la esencia de tu vida hoy: estás en la cruz, como Jesús. Este es tu tiempo de lucha, de oscuridad, de soledad, de enfrentarte a la voluntad del Padre", culmina el Papa. "Enzo, no bajes de la cruz. Será el Señor quien sane la situación"
"Te veo así y quiero estar a tu lado. Rezo contigo (...). Estoy cerca de ti con el amor de un hermano, de un 'hijo espiritual' y de un padre en la fe. Querido hermano Enzo, no bajes de la cruz. Será el Señor quien sane la situación"
"Podrías haber explicado muchas cosas, aunque muchas no se puedan explicar, porque entran en el misterio de la historia de cada persona. Sé que ha habido malentendidos y heridas. Sé que has hecho y harás mucho bien a la Iglesia (también a mí personalmente). Sé que los Visitadores han buscado una solución a los problemas de incomprensión y división de la comunidad, que también sufre. Sé que mucha gente te quiere"