Hasta el presente, la dificultad eclesiástica de interrupción del exilio de la Virgen, empadronada con todas sus consecuencias –también económicas- en tierras "primadas" toledanas, dependía en exclusiva del "capricho piadoso" de su hoy ya emérito don Braulio
Entrevistado y preguntado por el problema de la Virgen de Guadalupe, el arzobispo dijo: "Pienso que ayudaría mucho a resolver la situación el hecho de que Guadalupe pudiera ser sede episcopal, unida a una de las diócesis de la Provincia Eclesiástica"
Al releer sus declaraciones el ahora arzobispo de Toledo y de Guadalupe ¿No les resultarán extraños, "atrevidos", osados, e inanes términos usados por él como "compromiso episcopal", "entendimiento", "pueblo de Dios que camina en Extremadura", "pastores" y haber puesto de testigo y "a la cabeza, al arzobispo don Celso"?
Sin tener que dejar de lado los "Años santos", por guadalupenses y poco comerciales que sean, la preocupación por hacer del mismo un "año justo y pastoralmente extremeño", confirmaría la veracidad de sus citadas palabras episcopales