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Cobo suspende a las HAM

16 mar 2026

¿Los obispos españoles han dicho “no a la guerra”?

El “no a la guerra” lanzado desde la presidencia del gobierno español ha caído en saco roto en el ámbito episcopal. Es un silencio muy llamativo, pues el inicio de un frente bélico, sin contar con los ya abiertos de Ucrania y Gaza, por parte de EEUU y de Israel contra Irán y Líbano es un hervidero de noticias terribles y trágicas que claman al cielo

12 mar 2026

Carta a los mercaderes de la muerte: el grito del cardenal Battaglia por un mundo que devuelva la vida

En un tiempo en que la guerra vuelve a presentarse como estrategia y negocio, el cardenal Domenico Battaglia alza la voz con una denuncia que no busca diplomacia, sino conciencia. Su “Carta a los mercaderes de la muerte” es un grito moral contra quienes convierten la sangre en beneficio y el dolor en cálculo, recordando —desde el Evangelio según Mateo— que ninguna razón de poder puede justificar la muerte de un solo niño.

11 mar 2026

Moceop grita con más fuerza que nunca: ¡NO a la guerra!

Unimos nuestras voces a tantas voces que hoy en todo el Mundo piden el fin de esta guerra de locura propiciada por EE.UU. e Israel. Animamos a participar en las movilizaciones que ya se están produciendo en nuestro país, para parar esta guerra y la vuelta a negociaciones diplomáticas

5 mar 2026

La paz nace desde dentro

El padre Llanos tenía carnet de ciudadano del mundo; levantaba en sus escuelas cada día la bandera de un país distinto y, entre sus muchos libros, dedicó uno al tema: Un plan de paz (Colección Justicia y Paz, PPC, Madrid, 1972). Después de definir lo que no es paz, su escrito se centra sobre todo en la educación. La paz no es el orden público; la paz cristiana es contradicción, prueba, lucha y cruz

«Se hace paz haciendo al hombre» gracias a una educación que no es información o adiestramiento para vivir mejor, sino «haciendo al hombre cada día más él mismo». «El hombre de paz —escribe— no es aquel que puede asemejarse a la bestia mansa que acepta porque no puede sino aceptar el estímulo del látigo, aquello que desde fuera se le impone; el hombre de paz es, en cambio, el que encuentra la paz y la valora desde dentro de sí,