25 may 2023
Adiós a Javier Repullés, un jesuita singular, amigo de los pobres
Acompañado toda su vida de una “mala salud de hierro” -en varias ocasiones parecía que iba a morirse de un momento a otro-, poseía una fuerte y carismática personalidad, lo que se tradujo en gestos libres, rompedores y proféticos
Estuvo viviendo en “ausencia legítima” fuera de las casas de la Compañía, en un humilde pisito de La Corrala de Madrid, tiempo que aprovechó para estudiar la carrera de Derecho
Trabajó en el Pozo del Tío Raimundo, con el padre Llanos, y es fundador de Pan y Peces, una ONG cristiana que hoy atiende a más de 800 familias al mes, lo que se traduce en que alimenta a casi 3.500 personas
Una de sus frases preferidas era la de Tomás Moro: “Bienaventurados los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desaire, su camino estará lleno de luz”.
Y sus últimas palabras: “¡Qué alegría! ¡Voy a ver el rostro de Dios, mi padre!” “¡Me voy a encontrar con mi Hermano Mayor!”.