Amanecer a la Vida
#8MPascua
La noticia de la Resurrección se anuncia a partir de un gesto concreto:
una mujer se levanta temprano para buscar a Jesús y descubre el misterio pascual.
Preparación
La lectura de este Domingo de Pascua nos presenta la revelación del misterio de la Resurrección en la mirada y testimonio de una mujer fiel.
Te rogamos, Espíritu Santo, Ruah divina, que abras hoy nuestros ojos y corazones para reconocer tu presencia viva en medio de la historia.
I. Lectura. ¿Qué dice el texto? Juan 20:1-10 PDT
El sepulcro vacío
20 Muy temprano el domingo en la mañana, estando aun oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que estaba corrida la piedra que tapaba la entrada. 2 Entonces se fue corriendo a ver a Simón Pedro y al seguidor a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
—¡Sacaron el cuerpo de Jesús del sepulcro! No sabemos dónde lo pusieron.
3 Pedro y el otro seguidor salieron y fueron al sepulcro. 4 Estaban corriendo juntos pero el otro seguidor corría más rápido que Pedro y llegó primero al sepulcro. 5 Se agachó y vio ahí las vendas de lino, pero no entró. 6 Después llegó Simón Pedro, entró al sepulcro y vio las vendas. 7 Vio también la tela en que habían envuelto la cabeza de Jesús. Estaba enrollada aparte. 8 Entonces entró el otro seguidor que había llegado antes al sepulcro, vio todo y creyó. 9 Estos seguidores todavía no habían caído en cuenta de que las Escrituras decían que Jesús tenía que resucitar.
II. Meditación. ¿Qué nos dice el texto a nosotras/os?
Al leer lentamente y con atención este pasaje, nos sobrecoge la descripción del ambiente: es muy temprano; todavía está oscuro; el dolor y la desesperación por la muerte del Maestro siguen latentes; una mujer sola (María Magdalena) va al sepulcro y descubre el signo de la ausencia de Jesús; su testimonio estimula a dos discípulos (Pedro y el Discípulo amado) que corren al huerto.
Si nos fijamos bien, este texto parece cumplir el rol de puente o transición entre el descubrimiento femenino y la verificación masculina.
Pero es muy importante resaltar que el relato comienza con una mujer como primera testigo del evento más trascendental de la historia cristiana. Y esto es aún más sorprendente, desde el punto de vista teológico, si tenemos en cuenta que, en el mundo judío y grecorromano del siglo I, el testimonio legal de las mujeres tenía menor reconocimiento público que el de los varones.
Como dice el Capellán P. Andrés Rambeaud, el evangelio de Juan nos presenta aquí “tres testigos, tres miradas, un mismo camino”[i]. Cada uno tuvo una actitud diferente al “ver”, pero pronto descubrirían que ese escenario lúgubre anunciaba un acontecimiento que sería el más extraordinario de todos: el amanecer a la Vida.
Preguntas para la lectura:
- ¿Qué emociones percibimos en el relato?
- ¿Qué nos dice el gesto decidido de María de ir sola al sepulcro?
- ¿En qué momentos de la vida hemos buscado a Dios en medio de la oscuridad?
III. Oración. ¿Qué le respondemos a Dios?
Oramos desde lo que el texto despierta en nuestros corazones.
Dios del amanecer a la vida plena y eterna,
te damos gracias por las mujeres que con valor han custodiado la fe
cuando parecía que todo estaba perdido.
Gracias por las mujeres y los varones creyentes que siguen buscando tu presencia
en las madrugadas oscuras de la historia,
cuando todavía la noche de las injusticias y desesperanzas pesa sobre el mundo.
Te rogamos que nos des valentía como la de María Magdalena
para buscarte aun cuando nadie más lo haga.
Danos fervor y convicción
para anunciar esperanza a quienes están en angustia o confusión,
a pesar de que nuestras voces no siempre sean escuchadas.
En el Nombre de Jesús oramos. Amén.
IV. Contemplación: ¿Qué nos da a conocer esta lectura?
En silencio, nos detenemos a contemplar lo que el texto nos declara.
Imaginamos la escena:
la madrugada,
la piedra removida,
el sepulcro vacío,
María de pie frente al misterio,
no lo entiende todo todavía
pero permanece allí.
Contemplamos esa actitud:
permanecer fieles,
buscar,
mirar,
anunciar,
esperar.
¿Tal vez la fe comienza así? Quedarnos cerca del misterio,
dejarnos invadir por la presencia y virtud del Espíritu Santo.
Hasta que amanezca la Vida.
V. Compromiso: ¿Qué podemos hacer?
La noticia de la Resurrección se anuncia a partir de un gesto concreto:
una mujer se levanta temprano para buscar a Jesús y descubre el misterio pascual.
Preguntas para reflexionar:
• ¿Dónde estamos llamadas y llamados a anunciar esperanza en medio de la oscuridad?
• ¿En qué contextos vemos hoy la necesidad de sostener la fe cuando otros u otras se han ido o debilitado?
• ¿Cómo podemos escuchar más profundamente las voces de las mujeres en la iglesia y en la sociedad?
Compromisos posibles:
*Hoy proclamemos al mundo que ¡la tumba está vacía! ¡La muerte fue vencida! ¡Jesucristo es nuestro Amanecer a la Vida!
*Esta semana podemos reconocer y valorar el testimonio de alguna mujer o algún varón que haya sostenido la fe y la esperanza en nuestra comunidad.
[i]https://www.ucalp.edu.ar/tres-testigos-tres-miradas-un-mismo-camino-jn-20-1-10/ (rec. 14/3/2026)