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RESISTIR LA ADVERSIDAD, TEJER COMUNIDAD

#LectioDivinaFeminista

En tu camino de misión que realizas ¿Quiénes te ofrecen un abrazo seguro cuando la incertidumbre te visita?

Lectio Divina Feminista ciclo A 2026 (6)

Ambientación:

En el inicio de este domingo, te invito a colocar a Jesús de Nazaret en el centro de tu vida. Ábrele la puerta de tu corazón, invítale a compartir en tu mesa y permítele compartir contigo. Hoy, junto a los discípulos que regresan después de haber alimentado a la multitud, Jesús te muestra que el cansancio compartido se convierte en comunidad.

Al comenzar esta jornada, pídele a Jesús que te ayude a vivir en la verdad, iluminando cada uno de tus pasos. Ruégale que cuide tus relaciones y vínculos, que fortalezca los lazos que te unen a quienes amas. Acoge con humildad su sabiduría para que puedas discernir cómo construir comunidad, especialmente en medio del dolor, la duda y las adversidades que encuentras en tu camino. Si te ayuda puedes escuchar la canción. “Pedro Camina sobre las Aguas” https://www.youtube.com/watch?v=4tJ0RkLQKMw

Lectura ¿Qué dice el texto? Mt 14, 22-33

Inmediatamente después Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.  Jesús, pues, despidió a la gente, y luego subió al cerro para orar a solas. Cayó la noche, y él seguía allí solo. La barca en tanto estaba ya muy lejos de tierra y las olas la golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra.  Antes del amanecer, Jesús vino hacia ellos caminando sobre el mar. Al verlo caminando sobre el mar, se asustaron y exclamaron: «¡Es un fantasma!» Y por el miedo se pusieron a gritar. En seguida Jesús les dijo: «Ánimo, no teman, que soy yo.»  Pedro contestó: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua.»  Jesús le dijo: «Ven.» Pedro bajó de la barca y empezó a caminar sobre las aguas en dirección a Jesús. Pero el viento seguía muy fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al instante Jesús extendió la mano y lo agarró, diciendo: «Hombre de poca fe, ¿por qué has vacilado?» Subieron a la barca y cesó el viento, y los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: «¡Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios!»

Meditación ¿Qué me dice el texto?

El Evangelio de este domingo nos invita a mirar y contemplar la figura de Jesús caminando sobre el agua, signo profundo que nos interpela sobre nuestra capacidad de caminar en medio de las tormentas de la vida, sostenidos/as por el discernimiento, la apertura a la gracia y la compasión de Dios.

Jesús, despide a la comunidad a quien había alimentado con la multiplicación de los panes y a la misma que después será curada. Luego busca la soledad para encontrar a su Padre en la intimidad de la oración. Desde de ese encuentro profundo sale al encuentro de sus discípulos que están temblando de miedo, porque “las olas golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra”. Ante la incertidumbre y angustia que viven los discípulos, Jesús no les abandona, les ofrece seguridad, firme y tranquilidad.

En tu camino de misión que realizas ¿Quiénes te ofrecen un abrazo seguro cuando la incertidumbre te visita? Jesús llega justo cuando la comunidad está en riesgo y no saben qué hacer; su presencia alivió y reguló su ansiedad ¿Tu presencia genera confianza y seguridad para los demás?, ¿Eres lugar seguro para que otros/as compartan su sufrimiento? Jesús nos motiva y nos lanza a vivir en una constante conversión interior, para que, desde una transformación, podamos ser luz y esperanza para nuestros/as compañeros/as de camino.

Cuando nuestra mirada y nuestro corazón está puesta en Jesús, los miedos, las angustias, las inseguridades, las hipocresías y los chismes no nos paralizan. Al contrario, nos exigen mantener una actitud de discernimiento para acoger los movimientos suaves de la Ruah Divina, que actúa en la incertidumbre y en la precariedad, removiendo escombros y haciendo brotar vida nueva. Jesús de Nazaret en cada etapa o ciclo vital de nuestra vida nos vuelve a repetir al corazón “Ánimo, no tengan miedo, que soy yo”. El deseo de controlar al otro/a en las relaciones genera dinámicas de malestares psicopáticos. Ante esta realidad, Jesús nos dice: confía y vive en la honestidad, aunque tus amigos/as, hermanos/as se aparten de ti. ¿Has vivido alguna experiencia donde tus amigos/as, hermanos/as te han excluido porque buscas cuidar la verdad y la transparencia?

El abandono o la indiferencia de algunos/as compañeros/as de camino pueden asustarnos y hasta generar una desregulación emocional, como les ocurrió a los discípulos al ver a Jesús caminar sobre el mar y exclamaron: “¡Es un fantasma!”. Pero la reacción de Pedro fue diferente; en medio de su ansiedad se mostró transparente, se lanzó al mar y descubrió que caminar hacia Jesús es difícil. Sin embargo, confió, no buscó apoyarse en certezas humanas, sino en la debilidad de su fe. ¿En qué o quién te apoyas cuando la enfermedad o las responsabilidades de la vida te exigen vivir desde la transparencia y la itinerancia? Pedro, ante la amenaza de hundirse exclama “¡Señor, sálvame!”. Nuestra fe y nuestra respuesta cristina es muchas veces un grito profundo a Dios para que nos salve, porque el dolor y las pérdidas que vamos experimentando nos dejan heridas que necesitan ser cuidadas, acompañadas y sostenidas.

Las circunstancias y los servicios que acompañamos, en algunas ocasiones nos hacen sentir miedo e inseguridad. No porque nos falten capacidades intrapsíquicas, sino por las críticas deshumanizantes que a menudo provienen de quienes comparten nuestra mesa extendida, de nuestros/as hermanos/as. Vivir en la verdad, desde una mirada sinodal, exige caminar entre escombros, comprendiendo la propia soledad construida desde la minoridad. Pensar, actuar, amar y vivir como Jesús puede generar incomodidad y requiere de un proceso de conversión, porque optar por el Evangelio es rechazar toda actitud que nos conecte con la corrupción.

Cada vez confirmo que caminar y vivir al modo de Jesús es difícil.  En cualquier contexto donde se tejen relaciones interpersonales, se encuentran sonrisas cargadas de hipocresía e indiferencia que duelen y hacen sufrir. Ante esto, nuestra misión es ser signos visibles de la presencia concreta de Jesús. Su Espíritu nos habita discretamente; su Palabra da sentido a nuestros silencios, Él es amor que no se impone, es la justicia que nos ayuda a comprender mejor el mundo. Jesús nos llama a vivir en libertad, con valentía y confianza y nos vuelve a decir como a Pedro: “Soy yo no tengas miedo de los hombres y mujeres. No temas proclamar mi verdad, aunque pierdas amigos y amigas”.

El silenciamiento por miedo o por proteger al hermano/a genera dinámicas de impunidad. Nuestro Dios Padre y Madre no guarda silencio, no acepta mutismos; requiere voces proféticas e incómodas. Estamos llamados/as a construir una comunidad donde acojamos el sufrimiento y lo resignifiquemos desde un tejido de sororidad. Los secretos individuales, familiares e institucionales deben ser desvelados para que fluya la transparencia, la comunicación asertiva y la evangelización liberadora.

Nuestra misión es proclamar el amor teniendo como referencia a Jesús, que da seguridad a la comunidad de discípulos, en lugar de alimentar discursos falsos cargadas de patologías y dependencias afectivas. Jesús sigue estando presente en tus decisiones, sigue abrazándote como hizo con sus discípulos.

Oración ¿Qué me hace decirle a Dios?

Señor Jesús, los discípulos, al sentir las olas fuertes del mar, experimentaron miedo y les fue difícil mantener la comunión entre ellos. Reconozco que a veces me duele y me cuesta mantener la esperanza cuando las injusticias se enquistan en las relaciones y exigen impunidad. Ante esta realidad, te pido que no nos quedemos paralizados/as, sino que busquemos desarticular y desatar los nudos que aprisionan, haciendo que tu amor prevalezca en todo encuentro humano.

Contemplación ¿Qué me da a conocer?

Vuelve a leer el Evangelio. Quédate contemplando las reacciones y repuestas de cada personaje. Observa cómo responden cuando ven a Jesús caminar sobre el agua: creen que es un fantasma, y el miedo, la angustia y la ansiedad se apoderan de ellos. Sin embargo, la presencia de Jesús les devuelve la tranquilidad y seguridad. Hazte el/la invitado/a y escucha los diálogos profundos que Jesús tiene con cada uno, principalmente con Pedro, quien se lanza al encuentro del maestro. Constata cómo tú respondes cuando te sientes amenazado/a. Reconoce qué discípulo te da seguridad y agradece por las personas que se convierten en testigos fieles de tu proceso de vida y de Fe.

Compromiso ¿Qué camino de vida me invita a tomar?

Señor Jesús, desde mi ser de mujer, aquí me tienes. Una vez más quiero colaborar en la construcción de tu Reino. Regálame tu gracia y tu sabiduría para que, en medio de las adversidades y la indiferencia de algunos de mis hermanos/as, pueda seguir siendo instrumento de paz y de comunión. Tu presencia y tu cercanía transforman cualquier sufrimiento. Quiero seguir sembrando desde mi vulnerabilidad, confiando en que tu mano me sostiene.

Yolanda Olivera Alberca, fmmdp

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