A veces pensamos que el corazón se define por lo que sentimos, pero también por la manera en que miramos a Dios, a los demás y a nosotros mismos. Una antigua enseñanza de Fray Luis de Granada nos propone tres actitudes que siguen siendo una buena medida de nuestra vida.
Hablamos demasiado deprisa y pensamos demasiado poco en las consecuencias. Antes de poner una palabra en circulación, conviene pasarla por tres cribas: verdad, bondad y necesidad.
No siempre podemos controlar lo que otros hacen o dicen, pero sí podemos decidir cuánto poder tendrán sobre nosotros. La verdadera libertad comienza cuando dejamos de entregar nuestro ánimo a los demás.
¿Tiene sentido llamar a Dios “Criador” además de “Creador”? A primera vista puede parecer un simple matiz lingüístico. Sin embargo, detrás de esas dos palabras se esconde una diferencia capaz de iluminar nuestra comprensión de la acción de Dios sobre el mundo.
Hay algo que descubrimos sobre nosotros mismos cuando nos encontramos ante alguien que necesita ayuda: podemos acercarnos, seguir nuestro camino o encontrar razones para no implicarnos. La elección que hagamos pone de manifiesto lo que llevamos en el corazón.
Lo ocurrido en Ceuta vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que España no puede aplazar: cómo defender sus fronteras y a quienes viven junto a ellas sin perder de vista la dignidad de las personas. La relación con Marruecos exige prudencia, pero también claridad, firmeza y una estrategia propia.
Las tragedias tienen una extraña fecha de caducidad informativa. Durante unas horas ocupan portadas, abren informativos y recorren las redes sociales. Después llegan otros acontecimientos y desaparecen.
España necesita mantener una relación estable con Marruecos, pero la buena vecindad no puede construirse desde el temor. Ceuta y Melilla exigen claridad, presencia y una política exterior firme.
Las fronteras no se protegen solo con medios de seguridad. También se defienden con una política exterior inteligente, estable y capaz de prevenir las crisis antes de que estallen.