Cuarenta y cuatro adultos han sido confirmados en la catedral de Mondoñedo en la vigilia de Pentecostés, en una celebración que marca el final de su iniciación cristiana.
Más allá del rito, el acontecimiento invita a repensar el sentido de la confirmación como compromiso vivo con el Evangelio en la vida cotidiana.
La Primera Comunión se ha convertido en uno de los grandes ritos sociales de nuestra cultura, pero quizá hemos olvidado su núcleo más hondo: el encuentro con una vida que se ofrece como alimento.
Entre celebraciones que pasan y experiencias que se diluyen, vuelve la pregunta decisiva: qué significa realmente comulgar y qué queda después en la vida de un niño.
La encíclica recién publicada del Papa sitúa la justicia social en el centro de la vida humana, donde la dignidad del último se convierte en la medida de toda política.
En un mundo atravesado por migraciones, tecnología y desigualdad, el Evangelio vuelve a exigir una fraternidad que no excluye a nadie.
La imputación en Estados Unidos contra Raúl Castro reabre un viejo debate sobre la justicia internacional: cuando una potencia actúa como juez global, ¿dónde quedan la soberanía de los países y el sufrimiento de sus pueblos?
Cuando el poder político invoca lo sagrado, la democracia entra en terreno resbaladizo. La propuesta de un “Shabat nacional” en Estados Unidos no es solo un gesto simbólico hacia la tradición judía, sino un movimiento que revela hasta qué punto la religión puede ser utilizada como herramienta de legitimación, movilización y control en la batalla por el relato público.
Lo que impulsa Donald Trump contra Cuba no es política exterior, es castigo colectivo: convertir el hambre, la oscuridad y la desesperación en herramientas de poder es moralmente indefendible.
Quien juega a “tomar” un país como si fuera un botín, está dispuesto a sacrificar a millones de civiles en el altar de su ambición política, y eso la historia lo llama por su nombre: abuso de poder.
La carta del obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, a las familias que preparan la Primera Comunión de sus hijos no es solo una exhortación pastoral: es una llamada serena y profunda a redescubrir el corazón de la fe.
Entre la sencillez del pan y la grandeza del misterio, recuerda que lo que comienza ese día no es una celebración que termina, sino una vida entera que se abre.
Cuando pedir paz se convierte en una amenaza, algo se ha torcido profundamente en el mundo. Y cuando el ruido pretende silenciar la cordura, conviene preguntar —otra vez—: ¿por qué no te callas, Donald?