¿Podemos elegir el sufrimiento o huir de él cuando la vida nos sacude? Un recorrido íntimo a través del dolor y la fe que propone mirar las pruebas no como un castigo, sino como el camino inesperado para encontrar consuelo, compañía y esperanza.
La valentía de don Fernando García Cadiñanos es hoy un signo claro de fidelidad al Evangelio. «No tengáis miedo» (Mt 14,27): su palabra firme y serena ilumina, orienta y sostiene. Que el Señor lo fortalezca para seguir guiando con verdad, caridad y esperanza a tantos fieles.
Cuando la vida se vuelve oscura y el alma apenas encuentra luz, hay un Dios que camina en silencio a nuestro lado. Y aunque no siempre sepamos reconocerlo, su presencia sostiene, abraza y susurra vida en medio de la prueba.
Hay un lugar en Ferrol donde el silencio no es ausencia, sino presencia. Donde, desde primera hora de la mañana, hombres y mujeres cruzan una puerta discreta para encontrarse con algo que el mundo ya casi ha olvidado: la paz que nace de estar a solas con Dios. En el convento de las Esclavas del Santísimo, la vida se sostiene en la oración, en la adoración constante y en una caridad que no hace ruido, pero que alimenta cuerpos y consuela almas. Allí, ante el Santísimo, muchos descubren que, en medio del cansancio y la incertidumbre, todavía es posible detenerse… y volver a empezar.
¿Puede un sacerdote hablar de bombardear una ciudad y seguir proclamando el Evangelio de la paz? Las palabras de Javier Aizpún no solo escandalizan por su violencia: cuestionan de raíz la credibilidad de quien ha sido llamado a anunciar a un Cristo que nunca empuñó las armas, sino la misericordia.
En medio del miedo y la incertidumbre, el Evangelio no promete ausencia de tormentas, sino una presencia que sostiene. La fe no elimina el miedo, pero le quita la última palabra.
En un momento en que la Iglesia Católica sigue buscando respuestas —y asumiendo responsabilidades— frente a la herida sangrante de los abusos sexuales, las tesis del teólogo y psicoterapeuta Eugen Drewermann cobran más vigencia que nunca...
Mientras algunos hablan de “invasión”, otros se juegan la vida en el mar por sobrevivir. La frontera no solo separa territorios: revela hasta qué punto hemos normalizado el miedo y olvidado la humanidad.
Los incendios forestales ya no son solo una tragedia natural: son el síntoma visible de un modelo que está llevando al límite al planeta. Negar el cambio climático hoy no es una opinión, es una irresponsabilidad con consecuencias reales.
El mayor problema no es la falta de sacerdotes; es la falta de confianza. Cuando la participación se reduce a informar de lo que ya está decidido, la comunión pierde credibilidad y la sinodalidad corre el riesgo de convertirse en una palabra tan repetida como vacía.
Jesús no dijo que reconocerían a sus discípulos por la perfección de sus ceremonias, sino por los frutos de su vida. A la luz del Evangelio, las críticas de Rouco Varela a la comunidad de Entrevías merecen una reflexión que va mucho más allá de la liturgia.
¿Es la política una fría hoja de cálculo o un deber de protección? Un análisis al proyecto de Feijóo frente al espejo del Evangelio y el dolor real de las personas más desfavorecidas.