Magán, víctima del ‘fuego amigo’ de Argüello
En la rueda de prensa de clausura de la última plenaria, queriendo dar sostén a Argüello, Magán se lo quitó a Cobo. Lo mismo que acaba de hacer ahora el presidente con el secretario general de la CEE
La Conferencia Episcopal Española (CEE), a sus 60 años, es un sitio para el asombro, aunque cada vez más para el que lleva aparejado la perplejidad. Y perplejos se quedaron algunos tras el discurso inaugural de su presidente en la última plenaria, con un desconocido ardor guerrero contra el Gobierno, porque bajaba a los nombres y apellidos, ese que falta contra quienes les acusan de ser poco menos que negreros y lucrarse con el drama de la migración en España.
En el cañón rotatorio argumental que exhibió Luis Argüello, algunos (no pocos) vieron munición contra su vicepresidente, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, a quien tenía a su lado, cuando, sin más contexto, disparó instando al Gobierno de Pedro Sánchez a alcanzar “un acuerdo razonable y satisfactorio para ambas partes” con los monjes de la abadía del Valle de Cuelgamuros y solucionar el recurso interpuesto por estos. El arzobispo de Valladolid omitía a la otra parte fundamental en este asunto, la que representa el arzobispo de Madrid.
Ya cuando empezó a moverse la cuestión de qué hacer con el Valle de los Caídos, con otro tono dejó claro –también a los benedictinos– el entonces presidente Ricardo Blázquez que quien era competente para abordar el asunto, desde el ámbito de la CEE, era el arzobispo de Madrid, por estar enclavada la abadía bajo su jurisdicción. Entonces, Carlos Osoro.
Que Argüello no citase a Cobo, cuando este había firmado en marzo pasado el acuerdo marco de actuación con el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, generó muchos titulares, que no dejaban en buen lugar al cardenal Cobo, quien siempre mantuvo que lo firmado por él lo había sido con las ‘bendiciones’ del Vaticano. Impensable lo contrario.
Preguntado en rueda de prensa por la petición hecha por Argüello a las partes, el secretario general de la CEE, quien hasta en dos ocasiones alabó el discurso presidencial, negó la participación de la Santa Sede en ninguna firma. “Los obispos desmienten a Bolaños: «No ha habido ningún firmante por parte del Vaticano» en el acuerdo sobre el Valle de los Caídos”, señaló la prensa católica que tiene enfilado al arzobispo de Madrid, haciéndose eco de las palabras de César Magán. “El ministro de Presidencia aseguró el martes que la «resignificación» del monumento la acordó «con el cardenal Cobo y con el Vaticano»”, abundaban los titulares.
La exégesis permitía colegir que, por tanto, los obispos, o su presidente, también desmentían a Cobo, en el sentido de que este siempre había mantenido puntualmente informado de sus actuaciones a la Secretaría de Estado
No se decía, pero la exégesis permitía colegir que, por tanto, los obispos, o su presidente, también desmentían a Cobo, en el sentido de que este siempre había mantenido puntualmente informado de sus actuaciones a la Secretaría de Estado. Es decir, Cobo habría firmado a espaldas de la Santa Sede un acuerdo de resignificación que ha sido tomado como munición para la batalla cultural de los grupos ultracatólicos, los mismos que acosan a los obispos a la entrada de la CEE, cuyas paredes les llenan de pintadas y que, además, es posible, que lleven esa misma reivindicación a los actos que presida el Papa en su próxima visita a España.
Dadas estas “versiones contradictorias”, como recogió este fin de semana el ABC en su entrevista con Argüello, al presidente del Episcopado español no le quedó más remedio que aclarar el entuerto, lo que ahoira no deja en muy buen lugar a su secretario general.
“El ministro insiste, y en ese sentido tiene razón, en que ha tenido encuentros con el Vaticano en el que se han hablado de estas cosas y que, desde esos encuentros, ha habido un intercambio de notas para una promemoria”. Recordaba también Argüello que, siguiendo la estela marcada por sus predecesores, el arzobispo de Madrid tenía las competencias, de acuerdo con el Vaticano, para manejar este asunto. “Lo que de España fue a Roma, para que luego volviera de Roma”, resumió sobre el contenido de las conversaciones y de los acuerdos firmados.
Algo, que, por lo visto, se le atragantó a Magán en la rueda de prensa de clausura de la plenaria el 24 de abril, donde queriendo dar sostén a Argüello, se lo quitó a Cobo. Lo mismo que acaba de hacer ahora el presidente con el secretario general de la CEE. Asombro y perplejidad.