Urda: dolor, tragedia, esperanza y evangelio entre dos trenes quebrados
La tragedia de Urda y sus 69 muertos nos rompe el corazón, y paraliza el resto: viaje del Papa a Améria, campaña electoral, Día de la Iglesia diocesana.... La Iglesia se vuelve, de nuevo, samaritana, y acompaña a las víctimas y sus familiares tras el accidente. En el #resumensemanal de @bastantejesus en @religiondigit
A veces describir una semana es muy difícil. Suceden muchas noticias, tantas, que si no las apuntas se te olvidan. Otras veces, ocurre algo que arrasa con todo lo que había antes, en esta intensa burbuja de informaciones que cambian el mundo y, al instante, se olvidan.
Ocurrió este miércoles, cuando los que nos dedicamos esto de la información religiosa estábamos reorganizando agendas, después de que el Vaticano confirmara que León XIV, en una recuperación prodigiosa, continuaba adelante, sin cambios, con su viaje a Uruguay, Argentina y Perú. Ese mismo lunes, se presentaba una nueva campaña de la Iglesia diocesana.Conocíamos la victoria de Lula en Brasil, y de movimientos de izquierda en Serbia, y esperábamos el resultado de las elecciones en Israel con la mirada puesta en Gaza. En pocos días, además, sabríamos que el Papa ha ejercido su derecho al voto en las elecciones de medio mandato en EEUU.
La semana previa a la fiesta de Todos los Santos, con las dudas de algunos sobre Halloween. Por no hablar de la precampaña electoral en España, que iba a comerse toda la actualidad en este mes de noviembre que arrancamos…
… y de repente, todo cambió. El miércoles por la mañana, dos trenes de alta velocidad chocaban en Urda, junto al santuario del Cristo de la Mancha. 69 muertos. Desde el primer momento, la Iglesia y sus fieles, en primera línea del horror. Cuidando de los heridos, custodiando a los muertos, cediendo instalaciones, ofreciendo sus manos y sus oraciones por todos, todos, todos.
En momentos como este es cuando se comprueba que una colaboración efectiva entre todas las Administraciones y, también, con la institución, da frutos. Como señaló en entrevista con RD el portavoz de la CEE, César García Magán, la Iglesia fue lo que tiene que ser en Urda: una Iglesia samaritana. Los párrocos de Los Yébenes, Urda o Madridejos, en la zona cero, aportando paz y compañía en mitad del caos. Los vecinos que se volcaron con los afectados.
Importante resaltar el liderazgo del presidente de la Junta, Emiliano García-Page, que permitió que, a diferencia de otras tragedias, todos actuaran a una, centrados en lo esencial: acoger, socorrer, proteger y acompañar a las víctimas y sus familiares.
La tragedia de Urda ha cambiado la agenda. Y es bueno que así sea. Nos recuerda lo esencial: que somos seres humanos, y que ante el sufrimiento la única ideología que vale, en el caso de los creyentes, es la de la acogida. Tiempo habrá, ya está habiendo de hecho, de asumir y exigir responsabilidades. Hoy, todavía, es tiempo de acompañar a las víctimas, de subirlas en esa barca del Cristo de Urda, el Cristo de la Mancha, y acompasar su sufrimiento. Porque la fe siempre está al lado de los naufragios, incluso los que suceden en tierra firme.
Acabamos una semana con el desgarro de la muerte, el dolor y el sufrimiento, pero también esperanzados con el aroma de la solidaridad. Más allá de la polarización que nos acosa, la España normal, la mayoritaria, sigue manchándose las manos por el que lo necesita. El Dios que nos lleva en brazos cuando más lo necesitamos, encarnado en tantos hombres y mujeres, desde Urda al infinito. Y solo queda rezar, y dar las gracias. Y seguir acompañando.
Y en este puente de Todos los Santos y Difuntos, rezar por los que no están, por los que tienen que seguir, y para que los abrazos no dejen de darse. Feliz domingo.