Hazte socio/a
Última hora
Los lefebvrianos dan calabazas a Roma

Camino de paz 2. Siete niños bajo la guerra

No hay un amor hondo que el amor de familia, pero allí donde ese amor se pervierte pueden darse y se han dado desde antiguos las más fuertes rupturas, las guerras primeras, los enfrentamientos más hirientes, como sabe Jesús cuando habla de las guerras de familia (Lc 12, 49).

No hay amor más hondo que el amor hacia los niños, que está en el fondo de la conciencia de una sociedad como la nuestra. Pero, de hecho, nuestra sociedad sigue estando con frecuencia en guerra contra los niños, que son los primeros en sufrir las guerras de este mundo. Los niños son víctimas de las guerras de otros, pues nacen indefensos y sólo son viables y pueden madurar humanamente si los padres y el contexto grupal les acoge en amor y palabra (en una “casa”, en una familia).

Sólo podrá haber paz en el mundo si elmundo supera la “guerra” contra los niños, de manera que ellos sean acogidos y valorados, educados en amor (como sabe el evangelio de Marcos: cf. Mc 9-10). Pues bien, en ese contexto, antes de hablar de la paz para los niños, podemos y debemos citar algunos niños de la guerra, que sufren y/o mueren por el egoísmo y la lucha por la supremacía de los fuertes.

Así lo quiero mostrar, resumiendo unas páginas de la primera parte de mi libro El camino de la paz, que ayer cité en este blog. En la primera imagen, siete niños en una situación de guerra (protegidos por casos azules). La segunda no necesita comentario.

1. Niños no nacidos. Los primeros en morir en esta guerra son los niños no nacidos. Ciertamente, el tema resulta complejo, desde la perspectiva del embrión (¿cuándo comienza a ser persona?) y desde la situación de los padres, especialmente de la madre, de manera que es difícil ofrecer respuestas absolutas y empezar hablando sin más, en todos los casos, de un verdadero asesinato… Pero hay algo claro: no puede haber paz cristiana sin respeto a la vida, en todos sus momentos, empezando por el niño individualizado, en el seno de su madre. Un aborto directo y voluntario, contra un niño que ha empezado a ser ya individuo distinto, es un asesinato, aunque la ley civil a veces no pueda, no quiera o no deba castigarlo.

2. Niños no queridos, explotados, golpeados.... Los niños sólo son viables y pueden madurar como humanos si son acogidos con cariño y palabra, con cuidado y presencia, en el interior de una familia/sociedad abierta para ellos, en libertad. La falta de cariño y cuidado constituye la primera de las agresiones sociales, la más dura de las guerras, por omisión más que por acción (no amar al que nace es destruirle), porque la paz no es ausencia de guerra, sino comunión y amor, empezando por los niños (como supone Is 7, 14). Para que los niños crezcan en amor es preciso el amor y cuidado de los padres, pero también de la familia más extensa, que aquí definimos como “casa”. La guerra contra los niños no tiene por qué ser directa, pues en este campo toda ausencia de amor es ya guerra.

3. Niños hambrientos. Son muchos los que mueren antes de alcanzar la mayoría de edad, por falta de alimento o de cuidados personales y materiales (medicinas, asistencia etc.). A veces son niños amados, hijos de padres que les acogen y cuidan, pero que no pueden ofrecerles los medios de vida material y social que se requieren para crecer en salud y autonomía. Una sociedad humana que deja morir de hambre a millones de personas, y de un modo especial a los niños, es una sociedad en guerra. Ésta es una violencia que mata más que todas las batallas militares, pues se dice que 40.000 mil personas, en su mayoría niños, mueren por falta de “casa y familia”, es decir, de un hogar donde sean acogidos, educados y reciban alimento.

4. Niños de la calle. En la línea anterior, en lugares de gran ruptura económica, con pobreza, desarraigo familiar e inseguridad ciudadana, se han multiplicado los niños sin familia, abandonados o escapados de casa, sin hogar contexto social, desde los cinco o seis años, sin más vivienda que la calle, sin más forma de subsistencia que el trabajo eventual o la rapiña. Miles de ellos crecen así, sin otra referencia o ley que la violencia (la búsqueda de seguridad propia) en muchas grandes urbes de América, de África y de Asia. Evidentemente, la mayoría acaban destruidos por la dureza del contexto social, muriendo antes de alcanzar la edad adulta. En los países ricos de occidente no suele darse esa situación, apenas hay niños de la calle; pero son muchos los que están abandonados a su propia soledad, en sus propias casas, sin que los padres les dediquen el tiempo y amor necesario para crecer en salud, condenándoles así a un tipo de violencia.

5. Niños violados, pederastia. La utilización sexual se da en casi todos los estratos de la sociedad. Ella es frecuente en los países más pobres, donde muchos niños y niñas deben venderse a un tipo de turismo sexual, que puede prolongarse después en la trata de blancas. Pero el fenómeno aparece también en sociedades ricas.

(1) Pederastia en familia. Son numerosos los menores violados por mayores (dentro y fuera del ambiente familiar), con secuelas graves para su estabilidad psicológica y su madurez humana. (2) Pederastia en entornos religiosos y de de fuerte cercanía afectiva y social (internados, colegios, centros religiosos). Éste es un tema que ha sacudido la conciencia social de la Iglesia católica (y de otras instituciones semejantes) en los últimos años.

(3) Pederastia organizada, con métodos y fines comerciales. Hay países y lugares (entornos) desde se sigue vendiendo a los niños por dinero para disfrute de personas per-vertidas. Ésta es quizá la mayor lacra social de nuestro mundo.

(4) La pornografía infantil es también una violencia social de grandes consecuencias, pues destruye el proceso normal de maduración afectiva del niño, que aparece así sometido a la manipulación de los mayores.

6. Esclavitud infantil, niños de la guerra. La humanidad ha obligado a trabajar a los niños desde antiguo, de manera que en algunas sociedades ellos carecían de derechos y los padres podían incluso venderles por dinero. En conjunto, nuestra sociedad ha avanzado en este campo, de manera que los niños se encuentran más protegidos por ley. Pero en muchos lugares ellos siguen estando amenazados, debiendo trabajar, por salarios muy bajos, en condiciones a menudo degradantes. Más dura es aún la condición de los niños obligados a la guerra, utilizados con frecuencia por movimientos guerrilleros, que los adiestran para la violencia armada.

7. Hay otros muchos casos de niños de la guerra.... Mientras el conjunto de la humanidad no sea lugar de vida, amor y acogida, para todos los niños... la humanidad estará en guerra.

También te puede interesar

Lo último

Así nos sentimos muchos ante el panorama mundial

Acalambrados