Amador Marqués: "Para la ultraderecha, Dios es un objeto de estrategia política"
"El Evangelio nos empuja a vencer nuestros egoísmos y salir al encuentro del otro, sobre todo del necesitado, en sus formas más diversas. En ese rostro está Cristo. Allí tiene que actuar la política, como una forma de caridad". El diputado socialista Amador Marqués se 'viralizó' este martes, con una impactante y 'evangélica' intervención parlamentaria durante el debate sobre la protección a cristianos perseguidos.
Marqués, miembro de Cristianos Socialistas, tiene claro que "había hambre de demostrar que la fe no se agota en una opción política, que la derecha no tiene el monopolio de la identidad cristiana, que somos muchos los que profesamos la fe cristiana y compartimos, a la vez, compromiso socialista o de izquierdas". Prueba de ello es que recibió felicitaciones de curas y obispos, lo que ve como un acicate a no cesar en su empeño de mostrar su fe desde su compromiso público. "Podemos contribuir a dejar de ver al otro como enemigo y a tender puentes entre la política, la sociedad civil y la Iglesia", asegura.
Pregunta. Hacía tiempo que no se hablaba tanto, y con tanta profundidad, de Evangelio en el Congreso de los Diputados. ¿Cómo se sintió? ¿Cómo preparó su intervención?
Respuesta. La verdad es que surgió de forma bastante natural, porque hace tiempo que me revuelvo en mi escaño cada vez que escucho al PP o a Vox hablando como lo hacen contra las familias vulnerables o los migrantes. Porque se oyen palabras muy gruesas. Se supone que con muchos de sus diputados compartimos fe, y entonces pienso ¿qué hay de cristiano en la deshumanización del otro, sea un político o un vecino? No lo entiendo, sobre todo viniendo de un partido de corte conservador liberal como el PP. Creo que el Evangelio nos empuja a vencer nuestros egoísmos y salir al encuentro del otro, sobre todo del necesitado, en sus formas más diversas. En ese rostro está Cristo. Allí tiene que actuar la política, como una forma de caridad.
P. ¿Qué repercusiones ha recibido? ¿Le ha llamado algún obispo?
R. Estoy bastante sorprendido por la repercusión que ha tenido. No me la esperaba. Me siento un poco abrumado. La mayoría de reacciones han sido positivas. Tengo la sensación que esta intervención ha tenido un cierto efecto catártico, porque había hambre de demostrar que la fe no se agota en una opción política, que la derecha no tiene el monopolio de la identidad cristiana, que somos muchos los que profesamos la fe cristiana y compartimos, a la vez, compromiso socialista o de izquierdas. Y sí, he recibido mensajes de agradecimiento de varios obispos, de forma directa o través de terceros, y de amigos sacerdotes, alguno de derechas, como me reconocía uno, y que valoro muchísimo.
P. En algunos sectores, se ha instalado la idea de que sólo se puede ser católico si se es de derechas (o de ultraderecha). Sin embargo, en el PSOE existe una corriente federal de Cristianos socialistas. ¿Es la fe un patrimonio de derechas?
R. Para nada. La fe es anhelo, apertura al misterio, supone amor y esperanza. No puede ser una excusa para construir una identidad en contra del otro, como hace a veces la derecha. Es al revés, la fe puede servir para orientar una praxis política más caritativa y amable, una praxis más humilde, como decía Pablo VI, basada en la estima, la bondad y el respeto a la dignidad de los demás. Mi compromiso político responde a la necesidad de dar salida a una fe encarnada, y entiendo que este compromiso es más coherente con la socialdemocracia.
Mi compromiso político responde a la necesidad de dar salida a una fe encarnada, y entiendo que este compromiso es más coherente con la socialdemocracia
P. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha acuñado un nuevo lema: 'Los de la cruz' ¿Qué opina de esto?
R. Me parece terrible. Entronca con ese cristianismo de la condena, de la imposición, de la acusación, del señalamiento, que tan daño ha hecho a la Iglesia, y siguen usando algunos sectores ultramontanos. La cruz es signo de amor. En ella muere un Dios que se hace hombre, que se vacía de sí, que se rebaja a la condición humana, que se hace pobre, y que muere en la muerte más ignominiosa posible. Si Dios se ha rebajado así, ¿quiénes somos nosotros para condenar, para imponer o amenazar a nadie con la cruz como signo de exclusión?
La clave de una vida cristiana es la misericordia, iluminada por un Dios que siempre nos pide más, que nos trasciende, y que nos interpela continuamente a ser mejores con los demás. Vivir en Cristo es crear comunión, es decir, comunidad, velando por el bien común ypor la suerte del otro
P. Lo que sí parece es que, casi como un fenómeno mundial, la ultraderecha (en España, en EEUU, en distintos países del mundo) está utilizando a Dios con fines ideológico-políticos ¿A qué se debe esto?
R. Ese es el problema. La ultraderecha utiliza a Dios para sus fines. Para ellos, Dios es un objeto más en su estrategia política, queda supeditado a su proyecto de división. Han hecho de Dios o la Nación un falso ídolo, una excusa para separarnos entre buenos y malos cristianos, entre buenos y malos españoles. En la dialéctica del amigo-enemigo son imbatibles. Pues mire, no. La clave de una vida cristiana es la misericordia, iluminada por un Dios que siempre nos pide más, que nos trasciende, y que nos interpela continuamente a ser mejores con los demás. Vivir en Cristo es crear comunión, es decir, comunidad, velando por el bien común ypor la suerte del otro.
P. ¿El Vaticano tendría que zanjar esta cuestión de forma pública y solemne, para que no quede lugar a dudas?
R. El Papa ya se ha manifestado al respecto, alertando sobre la instrumentalización que puede sufrir la Iglesia por parte de los extremismos ideológicos. Creo que en el Vaticano son conscientes que la Iglesia no puede ser utilizada por proyectos partidistas que además son profundamente antievangélicos. En esto, quien quiera oír, que oiga.
Quien sufre más la violencia yihadista es la comunidad musulmana. Defender a todos es un imperativo universal. La libertad religiosa es para los fieles de todas las comunidades o minorías religiosas. Que se lo digan a los musulmanes y a los cristianos que viven en Líbano
P. Usted defendió la necesidad de proteger a los cristianos, y a todas los fieles de cualquier religión, que sufran acoso por su fe en todo el mundo. ¿Por qué es tan difícil defender a todos, sin que te acusen de ser amigo de yihadistas?
R. Es que además quien sufre más la violencia yihadista es la comunidad musulmana. Defender a todos es un imperativo universal. La libertad religiosa es para los fieles de todas las comunidades o minorías religiosas. Que se lo digan a los musulmanes y a los cristianos que viven en Líbano. Es lo que proponíamos en nuestra enmienda a la iniciativa del PP. En la misma línea se manifestaron fuerzas como el PNV, Junts o Sumar.
P. “La fe es amor, no un azote para excluir”, dijo en su intervención parlamentaria. ¿Por qué se sigue justificando, en pleno siglo XXI, la violencia y el odio en nombre de Dios?
R. Porque es un recurso fácil que sirve para cohesionar al grupo propio y confrontar con el supuesto enemigo, porque entronca con una sed de Dios que sirve tal vez para significarse socialmente, en un mundo en llamas, amenazado por el individualismo extremo, el aislamiento social y la desconfianza.
P. ¿Qué podemos hacer los cristianos con responsabilidades públicas?
R. Primero, no debemos escondernos, vivir nuestra fe y nuestro compromiso con naturalidad, con respeto a los demás creyentes y a los no creyentes. Y a vez podemos ser constructores de paz y signos de esperanza y alegría, en un mundo falto de ambas. Podemos contribuir a dejar de ver al otro como enemigo y a tender puentes entre la política, la sociedad civil y la Iglesia.