Jesús está pensando en nosotros que no estuvimos en su vida histórica y no vimos los acontecimientos, pero hemos sido invitados a creer sin haber visto
La llamada para nosotros hoy es a creer sin ver para que el testimonio de la resurrección de Jesús alcance a todas las generaciones.
Jesús valiéndose de dos metáforas, invita a que sus obras sean visibles para los demás, de manera que las personas puedan conocer a Dios a través del testimonio y lo glorifiquen
¿A qué le sabe nuestra vida a los demás? ¿a qué sabe la vida de la Iglesia para nuestro presente?
Nuestra fe es para compartirla, para hacerla visible, pero esta visibilidad no ha de confundirse con la llamada “sociedad de cristiandad”
Son tiempos de testimoniar la defensa de la dignidad humana y la construcción de un mundo justo y en paz, aspectos que pueden unir a creyentes y no creyentes
Jesús se dirige a la multitud que le sigue y va a decirles qué son felices (o bienaventurados) aquellos que están viviendo los valores del reino.
Jesús no nos habla del reino de Dios alejado del mundo, sino que el evangelista se refiere a esa pobreza radical de quien pone toda su confianza en Dios mismo, lo que no deja por fuera la pobreza material, a la que se refiere, tan directamente, el evangelio de Lucas, al escribir este mismo pasaje
El reino se anuncia para este mundo, pretende transformarlo y es acogido por algunos, pero, rechazado por otros.
Todos ellos son “felices”, porque trabajan por transformar aquello que no corresponde al querer de Dios y su compromiso no quedará defraudado
No temamos vivir con intensidad esta propuesta del reino, testimoniando así su concreción en nuestra historia presente.
Jesús llama a sus primeros discípulos y ellos responden con rapidez y decisión
Jesús no ha dejado de llamar, pero posiblemente, nosotros no aceptamos que las formas cambian y las comunidades surgen, no para repetir lo que siempre se hizo así, sino para abrir nuevos caminos que mantengan la actualidad del reino de Dios en este siglo XXI que vivimos.
De nuestra escucha al espíritu, dependerá entender su llamada para nuestro presente.
En este pasaje se nos presenta a Juan el Bautista dando testimonio de Jesús
Juan el Bautista al ver acercarse a Jesús le da un título cristológico: “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”
Al referirse al cordero que quita el pecado del mundo, amplía la mirada a ese pecado estructural que trae como consecuencia la injusticia social
A Dios le interesa un mundo justo y en paz que solo se logra con personas capaces de transformarse y de transformar su realidad. Sin estos dos movimientos, no estamos en línea del reino de Dios anunciado por Jesús.
A partir de ahora lo que vale es el bautismo en el Espíritu, un bautismo que siendo de conversión -porque implica cambio- no se centra en el castigo sino en la vida de Dios que el mismo Jesús nos comunica
La fiesta del bautismo de Jesús señala el comienzo de su vida pública
Jesús debió bautizarse y causó controversia con este hecho
En el evangelio de Mateo las palabras son dirigidas a todos los que debían estar allí. De esa manera se hace más explícita la misión que Jesús va a comenzar y se afirma quién es él y cómo Dios respalda esa misión
Ahora somos nosotros los que escuchamos este relato y hemos de preguntarnos a qué nos invita. De ahí que sea preciso entender por dónde irá el camino de Jesús para disponernos a seguirle