En general el texto mantiene la línea de Vaticano II, situando a María en el discurso eclesiológico, como lo hace la Constitución Lumen Gentium (Cap. 8) y su principal objetivo es mostrar que los títulos que se le han dado a María han de revelar sin confusión su papel en el plan de salvación, salvaguardando a Cristo como el único mediador
El énfasis dado a la maternidad de María, no es suficiente para las mujeres de hoy, ni es coherente con el desarrollo de la mariología actual.
La mariología actual ha recuperado la humanidad de María y ha insistido en una relectura de los dogmas desde el punto de vista cristológico y eclesiológico
La Nota Doctrinal es teológicamente correcta pero, tal vez, insuficiente para decir algo a las mujeres y varones de hoy
"¡Qué vergüenza! que la Iglesia que le pide a la sociedad civil justicia, equidad, inclusión, igualdad, es incapaz de avanzar en su seno con los cambios necesarios para hacerlo realidad, con respecto a las mujeres"
Adviento es tiempo de preparación para la venida del Señor. Juan el Bautista es el profeta que anuncia esa venida.
Fariseos y saduceos se acercan para ser bautizados por el Bautista, pero él increpa fuertemente llamándolos “raza de víboras” porque su arrepentimiento no es sincero ya que su vida no da los frutos esperados
El Bautista explica que el bautismo de Jesús es en el Espíritu que dará los frutos de una verdadera cosecha.
Que este tiempo nos lleve a abrir el corazón a la verdadera conversión, con una praxis que se sitúe del lado de los pobres.
Comenzamos el tiempo de adviento, tiempo de preparación, de conversión, de vigilancia, de espera, de alegría
El evangelista nos llama a ser capaces de descubrir esa venida, en medio de un mundo donde algunos serán capaces de percibirla y otros no
Así como el ambiente externo comienza a prepararse para la celebración de la navidad, que nuestro corazón también se empiece a preparar con la vigilancia activa de quién quiere estar atento a lo que sucede a su alrededor para percibir al Señor que siempre nos habla en todo lo que vivimos
Con este domingo llegamos al final del ciclo litúrgico celebrando a Jesucristo como Rey del universo
Aunque la fiesta se refiere a un final glorioso, el evangelio nos permite ver cómo se ha llegado hasta aquí. Jesús está crucificado y en este texto de Lucas se burlan de él los jefes del pueblo, los sacerdotes y uno de los malhechores crucificados con él
Uno de los malhechores si invocará la salvación para si mismo y Jesús se la va a conceder
Jesús entra al reino y lleva consigo al que lo reconoce. Por supuesto irán con él los que han permanecido en fidelidad y han perseverado en las pruebas
Convendría que revisáramos a fondo nuestra concepción de rey del universo, liberando a Jesús de todos los rasgos imperiales y de poder que la tradición le ha ido atribuyendo y recuperando su figura salvadora, desde la cruz, de los pobres, desde el reverso de la historia
Hacer visible el reino, trae la persecución para Jesús y para los discípulos por causa de su seguimiento
Jesús les anima a mantener la fidelidad porque él mismo les dará la elocuencia –se refiere seguramente al Espíritu Santo- y la constancia hasta que alcancen la salvación
Todo lo que relata el evangelio sobre la suerte que correrá Jesús, les pasará a los discípulos, en el libro de Hechos
Por lo tanto, el ser discípulo conlleva la misma suerte del Maestro pero queda la fidelidad y la constancia de que el mismo Espíritu de Jesús nos sostiene
Jesús se opone al sacrificio ritual porque la buena noticia del reino no se centra en el sacrificio sino en el amor, no en la ofrenda de animales sino en la propia vida que se entrega en servicio y generosidad a los demás
Celebrar hoy la dedicación de esta basílica, a la luz del evangelio propuesto, nos invita a poner énfasis en los templos vivos que somos las personas y el carácter sagrado que todo ser humano conlleva
La esperanza en la resurrección se convierte en certeza con un nombre personal: Jesús, señor dador de vida y vida para siempre
Marta va a confesar que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, con las mismas palabras que lo hace Pedro y, sin embargo, en la práctica esta confesión de fe no se ha destacado, invisibilizando la presencia de las mujeres y quitándoles el protagonismo que tuvieron
Jesús se dirige a aquellos que “confiaban en sí mismos y despreciaban a los demás”, y les relata la historia de dos personajes bien conocidos en la sociedad judía de su tiempo: un fariseo y un publicano.
Jesús no acusa a nadie directamente, pero los interpela a través de los personajes descritos. Afirma quién baja justificado y quién no, con las consecuencias claras de esas actitudes
No son los méritos propios, no son los cumplimientos de normas y preceptos, no es la propia seguridad lo que nos hace mejores. Es la actitud humilde de quien intenta amar y servir, sabiendo que siempre podría hacerlo mejor
En la India la experiencia de lo sagrado es muy fuerte y se vive con mucho respeto, generosidad y dedicación en, prácticamente, todos los lugares
El “tocar” los objetos sagrados forma parte de la práctica cotidiana, sea en el templo hindú, sea en las iglesias católicas
En este contexto, desde la actitud misionera que vivimos en la iglesia católica, surge la pregunta sobre cómo evangelizar en países como este, donde hablar de Dios no es el problema, a diferencia de nuestro mundo occidental donde la gente comienza a desconocer la palabra Dios o no le interesa
Pidamos en este mes misionero, capacidad de entender por dónde Dios nos llama a evangelizar en cada momento, en cada cultura, en cada realidad y, sea de una manera o de otra, el testimoniar el ser y actuar de Jesús, se refleje en todas nuestras acciones y en todos los lugares donde nos encontremos.
Jesús quiere mostrar el valor de la insistencia de la oración con el ejemplo del juez injusto y la viuda inoportuna
Igual que en la parábola del administrador astuto, este juez no es ejemplo de justicia, pero justamente la parábola quiere señalar ese contraste para mostrar que si un juez injusto, al final, hace justicia, cómo Dios no va a hacerlo con sus hijos e hijas
La oración es la actitud confiada en el Dios que siempre hace justicia y esto es lo que Jesús quiere enseñar a sus discípulos
Ojalá que esta exhortación no se quede simplemente en una sensibilización frente a los pobres, sino que desestabilice a la iglesia monárquica y clerical, a los grupos conservadores centrados en la doctrina o en la liturgia y a todo el pueblo de Dios que tantas veces acomoda la fe a sus privilegios y no asume la radicalidad de la revelación de un Dios que “se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (2 Cor 8, 9).
Es costumbre de Lucas poner una petición de compasión en los que están sufriendo por algo y, según la tradición judía, cuando Dios visita a su pueblo, les muestra su compasión.
Pero en este texto de la curación de diez leprosos, se destaca que los nueve curados que eran judíos, no parecen reconocer esa visita de Dios. Solo el samaritano, un extranjero, lo hace
De esa manera un samaritano se convierte en testigo de la fe y sus actitudes -agradecer, ponerse a los pies de Jesús- nos hablan del discipulado
Esperemos que, nosotros también, como el samaritano, reconozcamos la misericordia de Dios que nos alcanza en tantos momentos y de tantas formas
Jesús enseña a sus discípulos sobre la fe y el servicio.
La petición de "aumentanos la fe" aparece en los sinópticos. Pero la conclusión será que no hace falta pedir que se aumente la fe, porque si esta existe, lo que se pide se cumplirá.
La enseñanza sobre el servicio, seguramente se la está dando a los fariseos, queriendo enseñarles sobre la necesidad de la humildad para no sentirse mejores por cumplir los preceptos, sino que hacen lo que tienen que hacer
No es la llamada ni nuestras realizaciones las que nos hacen mejores ante Dios. Es una misión que el Señor nos confía a la que respondemos con la misma gracia que él nos regala
La parábola nos presenta dos personajes contrastantes: el rico que vive en abundancia y un pobre en las peores condiciones que está a sus puerta. Pero el rico nunca vio a Lázaro.
No se dice que el rico sea malo ni que Lázaro sea bueno. Pero el criterio definitivo es ver la realidad, especialmente d elos más pobres, y dejarse interpelar por ella
En definitiva: si no se trabaja por la justicia social y la vida para todos, no nos sentaremos en la mesa del Reino