Comienzo hoy, pues, a abrir una serie de entrevistas -"a la limón"- en la que ambos entrevistados tendrán que enfrentarse a las mismas cuestiones
Naranjo: "En los años 80 pedí y me destinaron a Torreblanca, un barrio muy empobrecido y marginal de Sevilla. Allí viví entre sus gentes y aprendiendo de los preferidos de Jesús"
Tejedor: "Discernir es hacer la voluntad de Dios. Intento hacer esa voluntad en mi vida diaria a través de la oración y el acompañamiento espiritual"
20 instituciones y más de 150 monjas y monjes están participando en este espacio libre que parte de la propia vida monástica abrazando la diversidad de carismas
"La Vida y Dios me han regalado situaciones simpáticas como que medio me prohibieran algunos obispos y a la vez me llamasen compulsivamente los organizadores y los curas en sus diócesis y las de alrededor para eventos enormes con jóvenes"
"Me parece un regalo para toda la humanidad que alguien como Francisco se empeñe en acercarse a la gente, y no en alejarse. Alguien con tanto que decir, intentando vivir y transmitir todo lo vital y apasionante que es Jesús de Nazaret, lo que muchos hemos sentido en nuestra juventud, y que nos ha marcado toda nuestra vida"
Cuando la causa de nuestras acciones es Dios y los hermanos
"Pedro Casaldáliga: la persona de las que he conocido que más me ha recordado a la imagen que yo tengo de Jesús de Nazaret"
"Considero que debo ser revolucionario....y no lo soy todo lo que debiera: porque soy cristiano y no admito un mundo al contrario del plan de Dios revelado en Jesús con la subversión de valores y realidades que supone el evangelio de las Bienaventuranzas y de todos los relatos evangélicos"
"Toda religión implica una espiritualidad pero no toda espiritualidad implica una opción religiosa. Los ateos o agnósticos tienen también su mundo y opciones espirituales"
"El pontificado del papa Francisco está representando una novedad permanente"
"Francisco, en todos sus planteamientos, discursos, escritos y homilías intenta despertarnos del sueño de vivir ensimismados, adormecidos o drogados, sin fuerza para responder a los muchos retos que como personas y como creyentes nos propone la sociedad del siglo XXI"