19 jun 2026
Ecos del Papa en los obispos, desde Mérida-Badajoz
Hace unos días escribía unas líneas a mi arzobispo, Fray José, en las que aludía al mensaje del Papa León y sus palabras centradas en la cuestión de los migrantes y refugiados. Lo he seguido con atención y pasión, la verdad. Ahora estoy en el servicio de la delegación diocesana para esos asuntos y las vivencias de la misma me abren a una sensibilidad y reflexión más viva y real, la encarnación de las ideas son siempre el lugar del verdadero aprendizaje, no hay otro camino para que la ortodoxia se haga verdadera sino la ortopraxis.
En los días de la visita del Pastor universal, me llamaba la atención el seguimiento fiel de todos los obispos españoles en su conjunto, paso tras paso, ciudad tras ciudad y discurso a discurso, celebración a celebración. Me preguntaba sobre la recepción del mensaje en ellos su más directos colaboradores. Siempre nos queda la duda en los actos así, tan deslumbrantes, que los veamos más como victoria y seguridad de nuestro institución y papel, que como interpelación y reflexión para nuestra propia vida, ministerio y pastoral. Entiendo, para mí mismo, que las interpelaciones de este hermano mayor han sido de un calado evangélico, teológico y pastoral de primer orden. Recibo por todos lados sus mensajes editados de muchas formas, también me pregunto si los vamos a trabajar o solo a reenviar y a citar. Ahora toca adentrarnos en ellos y analizar cómo aterrizarlos de verdad en la vida, en la calle, en la sociedad, en la escuela, en la plaza, en lo público y su político, y cómo no, también en cada cristiano, comunidad y diócesis, en los seguidores de Jesús, aquí y ahora. Y hacerlo en sinodalidad.
En este sentido me alegra que mi arzobispo en una carta nada extensa y bien directa se dirija a la comunidad diocesana, desde el calor y la viveza de lo recibido, y nos hable directamente de la cuestión de la dignidad humana relacionada con la migración y sus políticas.
Ni que decir tiene que esas claves son para él como pastor, pero también para mí como sacerdote y para toda la acción promovida desde la delegación diocesana para los migrantes y refugiados. Qué bueno que en estos temas tan vitales, las ideas sean tan claras, los fundamentos tan fuertes, ahora sólo nos queda que las acciones sean significativas y dinamicen procesos de transformación que acojan, integren, promocionen y humanicen a todos, a los que llegan y a los que recibimos. Todos somos migrantes, ahora toca caminar juntos. Fratelli tutti , Dilexi te, y estrenando Magnifica Humanitas.