11 mar 2026
La huella de Diego (Sancho) en el bar el Quijote
El bar de Diego, el Quijote. Un bar sencillo de barrio. Un hombre que lo regentaba, lleno de humanismo, nudo y red de encuentro y cercanía, de familiaridad. Un lugar de comunidad humana y de rasgos evangélicos, un templo de fuera, que llevaba la procesión por dentro. Un barrio donde la gente todavía se reconoce y se nombra, se encuentran y se sienten vecinos. Los que vienen de otros lugares de la ciudad también lo sienten así. Hasta al Cristo de la cofradía le llaman el Cristo de la estación. Hoy hemos querido recordar a Diego, a luz de ese Jesús Nazareno, a él como el amigo del Quijote, también de la estación. Desde su muerte una oración sincera, confiada y esperanzada. Una llamada a seguir cuidando de nuestras relaciones, de nuestro barrio, todos llamados a construir un verdadero "nosotros", para que nunca nos venza la soledad y el anonimato indiferente. La historia de esta persona, como la de todas, es única y sacramental, no podemos enterrarla sino celebrarla y recordarla.