La sociedad actual funciona al margen del mensaje evangélico. La sociedad actual está en la práctica descristianizada
Es muy triste que, a estas alturas, los líderes religiosos (los obispos y otros titulares de otros órganos de gobierno, sean o no obispos) no se atengan a la realidad
Es habitual la defensa de mantras inútiles, de posiciones falsas, de imágenes contradictorias y, a veces, hasta corruptas