SEMBRAR 3

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La esperanza lleva mi nombre y dos apellidos

El invitado de hoy,  Dámaso Alonso (Madrid, 1898 – 1990) nos dejó inolvidable recuerdo: profesor y poeta, excepcional filólogo y crítico literario, miembro activo de la Generación del 27…

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Me parece conveniente citar alguno de los títulos de su inquietante lírica: “Oscura noticia” (1944), “Hijos de la ira” (1944), “Hombre y Dios” (1955); y su póstumo libro: “Duda y amor sobre el Ser Supremo” (1985). Refleja con precisión María del Pilar Palomo el dolor y la rabia que atormentaba el corazón del poeta: “Esa angustia existencial se vuelca en toda su obra en un desesperado intento de una búsqueda de lo trascendente, de una búsqueda de Dios, a quien se dirige incesantemente desde las páginas de “Oscura noticia” o “Hijos de la ira” hasta el último verso de su último libro: “Amor, no sé si existes. Tuyo, te amo”.

LE PROLONGO A MI DIOS SU FÉRTIL SUEÑO

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"Creación delegada", de Dámaso Alonso, es un canto al obrar creativo, autónomo, del hombre. Participa del poder de Dios Padre/Madre que contempla con ojos extasiados (se le cae la baba) las hazañas de su pequeño. No hay rivalidad Dios-Hombre. Prolongando su fértil sueño, Dios se mira en el Hombre (su imagen, su hijo) entre atónitos orbes infinitos. Allí donde hay un ser humano se anuda el Universo. Sugerencia:Dios ha delegado en mí parcelas de su poder creador. ¿Qué se me ocurre que podría hacer para mejorar la convivencia con los más próximos? ¿Por qué no llevar la creatividad a mejorar la Oración?

CREACIÓN DELEGADA

Qué maravilla, libertad. Soy dueño
de mi albedrío. Me forjo (y forjo), obrando.
Yo me esculpo, hombre libre. Paro, ando,
hablo, callo, me río, pongo ceño,

yo, Dámaso, cual Dámaso. Pequeño
agente, yo, del Dios enorme, cuando
pienso, obro, río, Creación creando,
le prolongo a mi Dios su fértil sueño.

Dios me sopla en la piel la vaharada
creadora. Padre, madre, sonriente,
se mira (¡Vamos! ¡Ea!) en mis pinitos.

 Niño de Dios, Creación plasmo de nada,
yo, punto libre, voluntad crujiente,
entre atónitos orbes infinitos.

ANTE EL ALTAR QUE ES TU HORNO

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El presente poema de Antonio Oliver es un ejemplo interesante de espiritualidad en la vida de un trabajador del pan. Se sugiere cierto paralelismo entre su actividad en el horno y la presidencia sacerdotal de la Eucaristía, ya que, “multiplicando los panes” como Jesús, “sobre blanco mantel / pondrá volumen moreno”. Pero no solo es sagrado el pan que amasa y hornea el artesano. Son santas, sobre todo, sus manos de “sacerdote panadero”, que habría que besar como manos que ofician “entre la harina y el fuego”.  Sugerencia:de pequeños, rezábamos en la comida unos versos que así se iniciaban: “Bendice, Dios, a los que / hoy comemos este pan. / Bendice a los que lo hicieron...” Es piadosa costumbre, cuando tenemos en nuestras manos algún fruto del mar o del campo, agradecérselo a Dios y a los obreros, reverenciarlo con un beso.

EL PANADERO

¡Qué sagrado misterio,
oficiar de sacerdote
entre la harina y el fuego!
Multiplicando los panes,
hacer de las palas remos;
trocar los granos en miga;
las espigas, en sol tierno;
sembrar aromas calientes
en la tierra y en el cielo.
Mientras los demás descansan
cuán fecundo es tu desvelo,
que sobre blanco mantel
pondrá volumen moreno.
Hay que besarte las manos
con unción y acatamiento,
porque en ellas se compendian
el verano y el invierno.
Ante el altar que es tu horno,
ltar de ritos eternos,
las manos hay que besarte,
sacerdote panadero,
para superar los labios
en el trigo y el centeno.

SENTAÍTO EN LA ESCALERA

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Recuerda Rafael Montesinos, en la cabecera de su poema “La escalera”, la graciosa sabiduría hippy de una coplilla andaluza: “Sentaíto en la escalera, / esperando el porvenir, / pero el porvenir no llega.” No se durmió al pie de la escalera el filósofo poeta sevillano. Se levantó, caminando hacia su decidida ruta, su escogido destino. Se hizo presente la esperanza, se hará realidad el sueño. Decimos en refrán “A Dios rogando y con el mazo dando”. ¿Ser Marta? ¿Ser María? ¿Ser “Marimarta”? Al tiempo que el corazón se enciende a los pies del Maestro, se adelantan las manos cargadas de bondades... Sugerencia:ofrecer al Señor el latir del corazón y el buen hacer de las manos, visualizando imaginativamente por sus palmas, como una pantalla, algún compromiso de acción muy próximo...

 LA ESCALERA

Escalera de la copla,
donde soñé cuando niño,
donde esperé el porvenir,
sin pensar que era yo mismo
mi porvenir, mi esperanza,
mi pasado y mi destino.

 Ahora que me tengo, sé
lo que pude haber perdido
sentado en esa escalera
que sube y baja al olvido.

Ya no espero a la esperanza,
aunque esperar es lo mío,
porque la esperanza lleva
mi nombre y dos apellidos.

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