Santificar EL DÍA. 2

Santificar EL DÍA. 2
Santificar EL DÍA. 2

Ya nació el alba. Ya sube el sol por escala de nubes. Ya alcanzó el mirador del medio día. Ya nos dejó, de tanta luz, sin sombra. Pero el poeta Blanco Vega seguirá escribiendo salmos al Dios de la Luz, al Dios del Mediodía. Leamos unos versos de “Te está cantando el martillo”: “Te está cantando el martillo, / la acción de gracias del hombre. / Dice y bendice tu nombre / desde el metal al tomillo. / ¡Qué sudoroso y sencillo / te pones a mediodía, / Dios de esta dura porfía / de estar sin pausa creando, / y verte necesitando / del hombre más cada día! / Quien diga que Dios ha muerto / que salga a la luz y vea / si el mundo es o no tarea / de un Dios que sigue despierto…”


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BLANCO VEGA, JOSÉ LUIS
(Mieres, Asturias, 1930 – La Coruña, 2005). Me gustaría señalar, de entrada, que me ha costado encontrar la simple referencia del lugar y año de su nacimiento. Por casualidad también, me enteré de su generoso trabajo de recreación y nueva expresión de himnos para la “Liturgia de las Horas” (cerca de 50). Le gustaba vivir anónimo. Y no acababan sus versos, acariciados de mano en mano, de agavillarse en antología.

Al fin, y parece que mucho tuvo que ver en ello su amigo Alonso Schökel, apareció en Sal Terrae, 1997, el florilegio que se titula “... y tengo amor a lo visible”, su primero, y parece que único poemario. Se marchó de puntillas, como había vivido, un 25 de enero de 2005. Y nos dejó en herencia la estela viva de sus versos de luz y de silencio.


Y NOS DIJISTE: LLENADLA DE PAN

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José Luis Blanco Vega no reconoce rivalidad entre el hombre y Dios, que ha creado el universo y se retira discretamente para que se haga cargo del mundo el ser humano. El Vaticano II dejó constancia escrita de su amor por el trabajo y la solidaridad: “Porque los hombres y mujeres que, mientras procuran el sustento para sí y su familia, realizan su trabajo de forma que resulte provechoso y en servicio de la sociedad, con razón pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia” (GS 34). Sugerencia:a la vista de mis cualidades, ¿cuál pienso que podría ser mi aportación a la construcción de un mundo mejor?

TU PODER MULTIPLICA...

Tu poder multiplica
la eficacia del hombre,
y crece cada día, entre sus manos,
la obra de tus manos. 

Nos señalaste un trozo de la viña
y nos dijiste: “Venid y trabajad”.

Nos mostraste una mesa vacía
y nos dijiste: “Llenadla de pan”.

Nos presentaste un campo de batalla
y nos dijiste: “Construid la paz”.

Nos sacaste al desierto con el alba
y nos dijiste: “Levantad la ciudad”.

Pusiste una herramienta en nuestras manos
y nos dijiste: “Es tiempo de crear”.

Escucha a mediodía el rumor del trabajo
con que el hombre se afana en tu heredad.

CANTA, SALTA, RÍE, ALÉGRATE

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Ágiles y luminosos versos muy estimulantes para celebrar, con el sol de mediodía, la oración de Sexta. Un sol que evoca la transfiguración del Tabor: oraban los apóstoles con su Maestro (Lc 9,28ss), y fueron testigos de “la gloria” de Jesús. El protagonista del relato lírico que tan bellamente ha compuesto Ángel Sanz Arribas, se encierra en su guarida y se pone a llorar desconsoladamente porque es de noche.... La sorpresa final de esta historia nos desvela que no solo era mediodía de luz en el exterior de su cuarto, sino que allí mismo, a su lado, en su interior, irradiaba resplandor el Señor Resucitado. Sugerencia:como en el rezo de Sexta, escucha la voz de Dios, que “se hallaba allí dentro” y sugería con clara voz: “ abre el corazón, / y canta. / Canta, salta, ríe, / alégrate. / Y no peques contra la luz.”

MÁS LUZ

A medio día,
cuando el sol era un estallido de luz,      
el pesimista entró en su guarida,
cerró la puerta,
bajó la persiana,
tapó todas las rendijas,
y se puso a gemir,
lleno de angustia,
porque ¡era de noche!
Fue entonces cuando Dios,
que se hallaba allí dentro,
le dijo con voz clara al oído:
abre la ventana,
abre los ojos,
abre el corazón,
y canta.
Canta, salta, ríe,
alégrate.
Y no peques contra la luz.

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