19 abr 2024
Vampirizar la misión para llenar vacíos personales y tapar desórdenes afectivos
Hay quienes abusan o se aprovechan (así define la RAE el término “vampirizar”) de la categoría de “misionero”, entre comillas, para otros intereses que están lejos del Reino de Dios (cfr. Mc 12, 28b-34); más bien suelen actuar en provecho propio, con diferentes grados de compulsividad e inconsciencia.
Utilizan la misión como una pantalla, se esconden detrás de ella para llenar vacíos personales y tapar desórdenes afectivos, inconsistencias y desajustes... Y es que “Corruptio optimi pessima”
Habría que detectar a quienes pervierten y tuercen el sentido de algo tan sagrado como la misión, y acompañar procesos de clarificación de las motivaciones, así como ajustar mecanismos de selección de aspirantes a misioneros y misioneras... sin comillas