Ewa Kusz, miembro del comité organizador del encuentro regional sobre protección de menores para Europa Central y del Este en Varsovia, recoge las voces de las personas que sufrieron abusos por parte de sacerdotes
"El sacerdote, como representante de la Iglesia, presentándose no pocas veces como "representante de Dios", ha visto a sus víctimas como objetos de los que usar y abusar, destruyendo así su dignidad como seres humanos justificando, sin embargo, más de una vez, sus acciones con razones religiosas, o afirmando que era la voluntad de Dios"
"Las víctimas esperan que la Iglesia, en la que se produjeron los abusos, los reconozca no como un pecado cometido por un pecador que debe ser perdonado, sino como un acto criminal del que los perjudicados son víctimas"
"Las víctimas esperan que se haga justicia: quieren que se les diga claramente quién cometió el abuso y quién fue abusado. Y quieren que lo escuchen también quienes defienden al sacerdote acusado, a su abusador, no pocas veces culpando a las víctimas, porque nadie les dijo la verdad"
"La Iglesia ha sido el lugar donde se les ha infligido el mal, por lo que ahora se preguntan si también puede ofrecerles un espacio para sanar"