21 abr 2026
¿Y si la salvación no dependiera de nosotros?: Desafiando la religión del miedo y la lógica del castigo.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. (Jn 6, 35-40)
Este versículo es la semilla de una revolución teológica. Jesús está anunciando a un Dios que va más allá de los esquemas establecidos y rompe con la lógica de la deuda y del castigo que ha condicionado la fe en la Iglesia durante siglos. ¿Podríamos hablar de una predestinación a la salvación?