6 ago 2023
Allá me dan vida, me ponen inyecciones de alegría
Se nos murió Luz Mery, Luz Mery González Caicedo, una mujer, víctima de la guerra de nuestra Colombia, que llevaba en su cuerpo las cicatrices y en su alma la resiliencia. Era débil y tenía toda la fuerza de Dios.
Ese día, al escucharla, se me arrugó el corazón, tragué saliva y lloré.
Después de eso, asistí a un concierto del Coro Reconciliación y Paz de la filarmónica de Medellín, y ahí estaba Luz Mery, ahora cantando y encantando.
Una sinfonía en la que se juntaban las voces de antiguos victimarios con las de sus víctimas, los primeros recibiendo el perdón y las segundas sintiéndolo brotar de su corazón.
Empezó contándome que le gustaba mucho ir al Coro Paz y Reconciliación porque allá le daban vida, le ponían inyecciones de alegría.
“allá me dan vida, me ponen inyecciones de alegría”; cuánto sueño con instituciones así, una Iglesia así, como el Coro Paz y Reconciliación de la Filarmónica de Medellín, donde demos vida, donde pongamos inyecciones de alegría, donde acojamos a los que se reinsertan, dejemos brotar el perdón de Dios, no nos estigmaticemos, nos queramos como una familia.