La desigualdad mundial es escandalosa. En Brasil, según el economista Ladislau Dowbor, seis familias acumulan más riquezas que los 105 millones de brasileños que se encuentran en la base de la pirámide social
Si se dividiera el PIB mundial entre la población mundial, daría para asegurarle a cada familia de cuatro personas ingresos mensuales de 15 mil reales. Por tanto, surge la pregunta: ¿con qué objetivo se produce?
Es necesario avanzar hacia la democracia económica. No basta la democracia política en la que, teóricamente, todos participan en la elección de sus gobernantes
Hoy el desafío consiste en perfeccionar la democracia. Hacerla avanzar de mera delegación a una democracia de participación en la que los ciudadanos decidan el destino de los recursos del Estado
Según Joseph Stiglitz, "en las últimas cuatro décadas, la doctrina prevaleciente en los Estados Unidos ha sido la de que las corporaciones deben potenciar los valores para sus accionistas"
Es esa lógica denunciada por Stiglitz la que genera la desigualdad social y, en consecuencia, todo aquello que significa exclusión y sufrimiento para la mayoría de la población mundial