20 jul 2025
"La verdadera esperanza no desatiende, apela a lo posible, a lo aún no probado"
Para los cristianos, 2025 se presentó, al modo bíblico, con la promesa de perdón y de justicia, de descanso y peregrinación que reviven al modo bíblico los años jubilares
Sabemos, desde las fuentes mismas, que la esperanza de los cristianos es un esperar de largo alcance que promete lo que apenas avistamos
Pero si esperar es confiar en que el futuro será al fin una vida plena que ha vencido a la muerte, es también un empeño decidido por abrir puertas en el presente y preparar el futuro inmediato. La verdadera esperanza no desatiende, sino que alienta y suma todas las esperas de bien, los esfuerzos por enmendar los errores y curar los males del ahora
Atender a las expectativas nobles, que no faltan en nuestro hoy, forma parte de lo que en lenguaje conciliar se expresó como “escrutar los signos de los tiempos” (GS 4)