20 may 2023
Un pedacito de cielo misionero
José y Anderson se han ido a los “mañaneos”, los trabajos comunales típicos de nuestras culturas, las mingas. Han empuñado el machete como uno más y han aprendido a limpiar, a desmontar, a trenzar hojas… Han reído, han caminado, han bromeado y se han cansado sudando junto a sus compañeros, tomando masato para agarrar fuerzas y “haciéndose uno” con este pueblo humilde y precioso.
Las familias se han turnado para acogerlos en sus casas y brindarles sus alimentos. Entre ellos y la gente fluye la confianza, hay complicidad y cercanía. Me encantó apreciar esa manifestación tan palpable del puro afecto hacia sus misioneros. Y me sentí maravillado y orgulloso, por momentos abrumado y simplemente feliz.