El lunes por la tarde se abren las urnas en Añastro y el martes ya van en serio las elecciones a Presidente y Vice-Presidente de la CEE. Entiendo que la mayoría de prelados se estarán preguntando qué es lo mejor para a la Iglesia española en estos momentos y qué mensaje enviamos a los cristianos de la piel de toro, según quienes salgan elegidos.
Estoy convencido que el famoso sector conservador, bien disciplinado como siempre, mantendrá sus candidaturas hasta el final. Y dejémonos de tonterías, si hay política hasta en la elección de la abadesa de un convento de clausura, cómo no va haberla en la elección del liderazgo de la Conferencia Episcopal. Las mistificaciones cuantas menos mejor…
De los nombres publicados personalmente, y de entrada, no me gustaría que aparecieran, por muchas razones que no vienen al caso, ni Sanz, ni Rodriguez Carballo…No aportarían nada, y no estamos para veleidades y trepanaciones. Al buen entendedor basta…
En cualquier caso, lo más importante es la narrativa posterior a la elección. La Iglesia española no puede situarse en la dirección contraria a la primavera de Francisco. Cobo, Joseba, Meneses, Prieto, Benavent, Gil Tamayo…tienen que tener responsabilidades sólidas en esta nueva etapa.