4 jun 2023
¿Por qué somos monjas contemplativas?
Somos monjas contemplativas porque tenemos esperanza. Una esperanza objetiva, arraigada en la propia experiencia, que se nutre de la memoria de la salvación. Una esperanza terca e inquebrantable, adherida como la hiedra a cada minúscula grieta, a cada aspereza, a cada pequeño o gran vacío de nuestra existencia. Una esperanza viva que es capaz de elevarse del suelo buscando la luz, capaz de sostenerse sobre sus minúsculas y numerosas raíces aéreas, capaz de crecer casi en cualquier sitio y en cualquier circunstancia
«El secreto del desierto es que esconde un pozo», decía el Principito. La vida contemplativa está llamada a generar esperanza para el mundo no porque posea la exclusiva de dicha fuente, sino porque la conoce y bebe de ella. Por eso puede, y debe, mostrar el camino al mundo. «Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero» (Is 55,1). La vida contemplativa está llamada a ser la memoria en el mundo de que hay agua para todos los sedientos, aceite para todas las lámparas, esperanza para todos