En el silencio de la Iglesia y de la ciudad, hay creyentes, ciudadanos, que se van formando, informando y comprometiendo a la luz del evangelio, construyendo el reino de Dios en medio del mundo. Se sienten llamados y enviados, desde su ser bautismal, a ser protagonistas de su fe y sus vidas articulándose en movimientos apostólicos y aceptando tareas concretas y propias en la vida de cada día. Uno de esos movimientos es el de Profesionales Cristianos de Acción católica. Ellos están en algunas diócesis españolas y llevan 25 años en estos discernimientos y compromisos seculares y evangelizadores desde el ser profesional, desde la cultura y el ejercicio de la ciudadanía, buscan ser fieles a la justicia y a la opción por los más débiles y vulnerables de la sociedad actual. De ahí nace la preocupación por este tema en el que han estado profundizando durante un cuatrienio. De ahí nace esta actividad de la que dan cuenta en la diócesis de Mérida-Badajoz, a final de Mayo será el encuentro de todos en Madrid, en una sesión de estudios conclusiva de esta temática vital y allí mismo se buscará nuevo camino para seguir avanzando en la construcción del reino y la tarea de evangelizar.
La relación con Dios no tiene otra vía que la del amor. Es él quien nos defiende, el que nos acompaña, nos enseña, nos protege, el que nos ama. Esa es la verdadera fuente de la religión y ahí se arraiga el único mandamiento integral: si me amáis, guardaréis mi amor.
Así me lo ha mostrado Beatriz, junto a su marido y a sus hijos, en la pequeña población de Guadajira, que llamamos pueblo de LUZ. Yo confirmo que hay muchas pequeñas luces encendidas y parpadeantes en sus casas y en sus calles, y una de ellas, donde se me revela el ser y el amar de Dios es en la casa de Beatriz y Jose María, con sus hijos José Antonio, Álvaro e Irene... y los que le rodean, en especial sus abuelas y el abuelo.
En el mundo rural la celebración del patrón y de sus fiestas propias son un momento de definición e identidad. Así ha ocurrido en la población de Guadajira estos días en torno a la fiesta de San José Obrero. El pueblo se viste da gala y de alegría para celebrar la vida y acoger a todos los que se unen para estos momentos de gracia. La comunidad parroquial se siente partícipe e involucrada en este acontecimiento y trata de hacer lectura creyente de la celebración a la luz de la Palabra de Dios y de la figura de nuestro santo, san José el obrero de Nazaret. Comparto con vosotros la carta al pueblo en la tradicional revista de ferias y fiestas del pueblo, editada por su ayuntamiento.
Hace unos años me encontré con este joven cristiano, Santiago Moran de Paraguay, de una comunidad evangélica en el espacio de la delegación de ecumenismo de nuestra diócesis. Desde ahí compartimos reflexiones y compromisos que nacen de la vida y del evangelio en el contexto de nuestra realidad social y política. Formado en teología a nivel universitario trabaja en el cuidado de mayores y ahora va a comenzar a comprometerse en el campo de la discapacidad. Se mueve en compromisos sociales, de migración - siendo parte de nuestra delegación diocesana-, ecumenismos y diálogo interreligioso y le mueve el dolor de los últimos en nuestra sociedad, ciudad, calles. Es muy distante a la indiferencia y a lo indoloro y camina con celeridad en el camino de la compasión y la solidaridad, buscando la justicia del reino de Dios aquí y ahora. El otro día me hacía llegar estos apuntes de su reflexión en torno al tema de la prioridad nacional y le pedí permiso para poder darlos a luz y que nos ayudara a reflexionar tanto a los cristianos como a toda la ciudadanía con la que compartimos tierra e historia.
A los predicadores se nos pedirá cuentas de no haber sabido anunciar todo lo que se refiere a la casa del Padre y sus estancias. Los profetas siempre destacaron por la descripción de esa relación de Reino en el encuentro con nuestro Dios y la realización de sus promesas. Hoy más que nunca es momento para sentir y adentrarnos en la contemplación de esas estancias de vida, luz, alegría, amor, consuelo, ánimo…
Significativamente, tras cuatro meses de tensas negociaciones, estos días también se ha confirmado el acuerdo de Gobierno autonómico entre el PP y Vox para que la popular María Guardiola sea investida presidenta de Extremadura.
Un pacto que arrastra una polémica en la política migratoria, pues, según defiende el partido liderado a nivel estatal por Santiago Abascal, fomentará la “prioridad nacional” en los sistemas de acceso a la vivienda pública y las prestaciones sociales. De hecho, este área estará en manos de Óscar Fernández, que será designado vicepresidente y consejero de de Desregulación, Familia y Servicios Sociales.
En ese sentido, también ha tenido mucha resonancia la advertencia de José María Figaredo, diputado de Vox y uno de los negociadores del acuerdo extremeño, quien, en una entrevista con El País, ha anunciado que “se suprimirán todas las subvenciones a las ONG que acojan a inmigrantes irregulares, también a las de la Iglesia”.
¿Callados? "Si nos callamos, gritarán las piedras..."
La delegación diocesana de migración se une a esta reflexión y llamada interpeladora de esta plataforma en la que participa.
Dios no es de muros ni de fronteras, no pone obstáculos, sino que se hace puerta abierta para el encuentro y la comunidad. Todo lo que es para la salvación del pueblo, desde el bien común de la justicia y de la dignidad, es lo que le corresponde y casa con sus promesas. Lo que no viene por ese camino pertenece a los ladrones y a los bandidos.
“No considero que mi papel sea político, ni el de un político”, dijo el Papa, y añadió: “Seguiré manifestándome enérgicamente contra la guerra, promoviendo la paz, el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados, y buscando soluciones justas a los problemas. Demasiadas personas sufren en el mundo hoy en día. Demasiadas personas inocentes mueren. Y creo que alguien tiene que alzar la voz y decir: “Hay una mejor manera de hacer esto”
Me llega un escrito de María Luisa Berzosa ante el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, según lo voy leyendo recuerdo ecos de reflexiones personales ante la figura de este Papa , ecos que aún están vivos y permanecen en muchos de nosotros. Yo creo que también en el sentir del Papa actual León. Me permito hacer diálogo con María Luisa dando a conocer su escrito y mi reflexión compartida.
Recibí como invitación lo que se convirtió en un regalo, participar en un encuentro laical en el que María Luisa Berzosa iba a estar presente en medio de la dehesa extremeña, entre el descanso y el sentido de familiaridad y fraternidad que va generando el aire del espíritu sinodal que nos viene empujando. Ella es claramente una mujer sinodal, tanto por su participación como por su estilo de vida y su forma de estar y de ser... también de hacer. Allí compartió vida, inquietudes y sueños, buenas formas al estilo del evangelio. Yo le pedí que en unas notas nos expresara lo que había supuesto para ella esta jornada de encuentro y compartir en torno a la mesa y la vida. Yo gocé en la eucaristía que acogió lo vivido y sentido en el diálogo y en la jornada.
El domingo pasado tuve la oportunidad de compartir mesa y misa, además de diálogo profundo, con un grupo de laicos cristianos de Extremadura en una paraje único de la dehesa de esta tierra. Allí nos reunimos con el deseo de compartir un domingo de misericordia lleno de vida tocando la cruz desde el resucitado. Le pedí a Mabel del grupo de profesionales cristianos de Badajoz que nos relatara esta experiencia de encuentro y de celebración en torno al resucitado con el deseo del Espíritu que genera una iglesia sinodal e inclusiva, la de la comunión y la misericordia. Aquí os lo ofrezco.
Para Dios, ni el pecado es lugar de desencuentro. La religación de Dios con la creación y con la historia no tiene vuelta atrás. Sale cada mañana contento de su alcoba a recorrer el camino y lo plasma en todo lo creado y en su corazón de búsqueda de todo ser humano. Se podría definir a Yahvé como el buscador de lo humano amando y creando. El Señor es un buscador incansable, un caminante despierto e inquieto que no quiere dar pasos en soledad, busca la soledad y la tristeza de los otros para caminar juntos y resolver desde el cuidado y la ternura, lo que el descuido y la vileza deja herido y triste. Así es Emaús, así es en cada encuentro donde las personas recuperan algo de alegría y de esperanza. El papa Francisco comentaba cuando le preguntaban cómo mantenía esa alegría y buen humor siempre, incluso sabiendo que había grupos y personas notables que estaban en contra de sus postulados, que desde que accedió a papado sentía la alegría de un modo que nunca le faltaba, ese don lo estaba recibiendo permanentemente para poder así ser buena noticia a todos.
En medio de la octava hoy tocaba acompañar a Nico y su familia, ante el dolor de la muerte de su hermano único. Allí en Don Álvaro estaba un grupo amplio de compañeros sacerdotes, el pueblo en su totalidad, muchas personas de la comunidad parroquial de Nico en Villanueva, así como compañeros y amigos de los hijos de José y demás familiares. El ambiente de la celebración, siendo de mucho dolor por una muerte muy inesperada y temprana -64 años- ha sido realmente pascual y kerigmática. Yo he sentido el consuelo de la fe en toda la celebración y de un modo singular en la homilía que nuestro querido Nicomedes nos ha dirigido desde su dolor y herida de hermano que despedía a su hermano único. Gracias por este testimonio tan sencillo como profundo y creyente. Que el buen Dios te siga iluminando y confortando a ti y a tu familia en la esperanza cristiana.
"Salió el sembrador a sembrar... y parte cayó en tierra buena y dio mucho fruto" Así se podría resumir la exposición del currículum investigador y docente que ha presentado Jesús Sánchez en el salón de actos de la facultad de educación y psicología de la universidad de Extremadura en su ejercicio para acceder a catedrático de la misma. Él es actualmente decano de dicha facultad y ahí ejerce su profesión desde la vocación de servicio a la luz del evangelio. Hoy el salón de actos era aula, templo, hogar, comunidad. Allí estaba presente el espíritu de lo bueno, lo bello y lo pulcro. Gracias por ver lo que vemos, por haber sido testigo de este proceso.
Pero al verte, recuerdo: ¡Qué te sigo queriendo hasta mi último suspiro!
Santi, el joven migrante, evangélico, que ha cuidado a Don Miguel durante dos años...y que acaba de morir en Badajoz. Santi ha sido testigo de la relación de estos esposos, su relación con Marisa. En los días últimos escribía de esta manera cómo el veía el sentimiento de amado con el que moría este "abuelo" en los brazos de Marisa. El deseo de quererla, también él a ella, hasta el último suspiro. Monty y Alfonso nos ofrecen la reflexión en un canto maravilloso que quedará para el recuerdo siempre vivo del amor que se hace eterno en los brazos del divino Maestro.
En el caminar ecuménico en nuestra diócesis está la clave de la acción compartida en la praxis del evangelio, ahí reflexionamos juntos buscando leer en creyente lo que ocurre en nuestra sociedad extremeña y el compromiso por la justicia y la dignidad de lo humano en especial con los más vulnerables y pobres, que están en la intemperie. De ahí nace esta reflexión del joven evangélico Santi Morán, al ver que personas, algunas jóvenes que se adentran en la política y visibilizan su ser cristianos de una manera clara, sin embargo no manifiestan una reflexión o vivencia encarnada de esa fe en el ámbito de la praxis política que realizan. Acabamos de celebrar la semana santa con muchos ritos y cultos procesionales, todos acompañados por autoridades políticas, pero sin embargo con una frialdad ante problemas de dignidad humana en momentos de dificultad. Al notar que esta desviación desencarnada de lo cristiano se da con asiduidad, Santi hace reflexión de su propio camino y lanza sus preguntas a los políticos y de modo especial a aquellos con los que comparte juventud y nombre de cristiano, en el deseo de una reflexión y un diálogo constructivo. Siempre estaremos pendientes del compromiso social y político de nuestra fe, en el seguimiento real de Jesús. Él como es esperanzado no cree que esta reflexión les entre a los políticos cercanos "por un oído y les salga por otro..." se trata del dolor y el grito de los más vulnerables.
El mayor signo del poder de la resurrección es la paz que se transmite a nuestro interior y a las comunidades. Dicha paz está arraigada en el encuentro con Cristo en la propia realidad encarnada. Entrar en la contemplación de la pasión sanada y glorificada nos hace capaces de pacificar en medio del mundo y en los conflictos. El bien de primera necesidad para un mundo en guerra como el nuestro. Un beso de despedida se hace signo de resurrección y sacramento de la fe entre Miguel, Marisa y Santi, hasta la vida eterna.
A Jesús le dejaron un sepulcro para poder ser enterrado; allí se podía ir a llevar flores y perfumes. Estaba localizado y eso facilitaba el duelo. El Sábado Santo invitaba a un lugar y a un encuentro para dar fe de la muerte y aceptarla en sus límites. Solo les movía a aquellas mujeres el deseo de que no le faltaran los últimos cuidados a un cadáver muy descuidado. Sorprende ese deseo humano de dignificar lo más destruido con el calor de la madre y de los amigos, mucho más allá de la justicia. Es en ese camino de lucha y dignificación donde experimentamos la fuerza del Resucitado.
Aquel acontecimiento trascendía la realidad y la historia, nada podía seguir siendo como era si Jesús, crucificado, ha resucitado. Termina el tiempo del miedo y comienzan los caminos de la Buena Noticia y de la visión de la vida como luz y salvación. Ahora el reto está en generar comunidades que lo sean del Resucitado. Las comunidades parroquiales nos sentimos llamadas a reavivar la esperanza en todos sus miembros, nos toca despertar a nuevos tiempos y nuevos aires, con la Palabra y la Vida. Somos los mismos pero hemos de nacer de nuevo y revitalizarnos en la comunión y el amor.
Un día para contemplar la cruz en la historia, sin muchas palabras ni raciocinios; basta con el corazón a punto y dejar entrar el relato de la pasión y de la vida en seres humanos de hoy que conviven con nosotros, que son de nuestra calle y de nuestra familia.
¿Dónde están los crucificados que dan la vida? No los busquéis en los palacios ni en los templos del éxito y del poder, miradlos en lo sencillo y en lo pequeño de cada día.