La Eucaristía, despedida del “bendito Bosco” fue fiesta para todos, cristianos y no cristianos, hijos e hijas de Dios. Si la Iglesia está de verdad presente, el Resucitado en medio de la comunidad, nadie puede morir solo y sin la vida que no muere
"Gracias a Dios un hermano así. Gracias a Dios un obispo así. El aliento de gente así empuja las velas de esta barca que es la Iglesia"
"El Obispo Antonio se metió en la Colombia profunda, navegó los grandes ríos del Guainía, vivió una vida simple al lado de los indígenas y campesinos de su jurisdicción, se preocupó de la educación y de promoción de los más pobres"
"Una artesana que saca de la materia la belleza que se esconde en todo, un albañil que construye la ciudad, un músico que crea de las notas armonía, un empleado que a punta de escoba y trapero no se cansa de limpiar y hacer brillar, un astronauta que dilata el cosmos en sus viajes arriesgados de agujeros negros, uno que sin letras y títulos es experto en humanidad, una médica que toca los sufridos y desafía la muerte, un deportista que electriza un estadio, una investigadora que revela los secretos desde siempre escondidos, una maestra que suscita sabiduría, un mentor que inspira a los que empiezan, papás y mamás que dan vida, amantes que desafían las arrugas del tiempo"
"Un sacerdocio que aprieta diferencias en un abrazo"
Doña Fabiola Lalinde es la protagonista de la historia que inspira mi reflexión
Mujer colombiana, paisa, perdió a su hijo Luis Fernando Lalinde Lalinde. Como buena madre, no descansó hasta encontrar, muchos años después, los restos mortales y la verdad de la muerte de su hijo
Luis Fernando desapareció en octubre de 1984, violentos lo torturaron, lo ejecutaron sin juicio y escondieron su cadáver en las montañas
Ella llamó a su búsqueda 'operación ciricí', y en su relato de los hechos, declarado por la UNESCO patrimonio para la memoria del mundo, admite que “este drama se convirtió en una experiencia dolorosamente bella”
Creo que todos esos documentos sean linterna para las oscuridades de esta guerra que no acaba y de esta fuerza de muerte que intenta aplastarnos
El archivo de la señora, escrito en las tinieblas y en la esperanza, inspira confianza y tesón, es un aliciente para la resistencia y la resiliencia
La Iglesia, en un contexto como Colombia, tiene también que montar operación cirirí, volverse “insistente, persistente e incómoda”, hasta encontrar el cordero sacrificado y en pie
Antes de que se atreviera a preguntar, uno de los policías, más acribillándola que preguntándole, le grito: - ah, ¿usted es la mamá del ladrón? Ella, espontáneamente, sin pensarlo dos veces, respondió despacito: - no es un ladrón, es mi hijo
"Así es Dios. Dios nunca nos define por lo que hacemos, ni por nuestros pecados ni por nuestra virtud… Dios nos define por lo que somos, sus hijos e hijas"
"Fui a celebrar la misa en un pueblito de muy pocos cristianos y cuando llegué, encontré que no había nadie y que la pequeña iglesia estaba vacía. Pregunté dónde estaban y me dijeron que se habían ido para un matrimonio"
"Empecé a dar gracias a Dios de que los cristianos no hubieran venido a la misa que yo quería presidirles y de que yo haya podido participar de la que toda la aldea celebraba: algo me decía por dentro que, en esa fiesta, que gracias al cielo no me perdí, había comulgado el pan de Dios que es la alegría y que él no niega a ninguno de sus hijos"
Moses es uno de nuestros vecinos en Kibera. Viudo, todos los días se levanta bien temprano, hace de comer para sus niños que van a la escuela y después se va caminando a la fábrica la zona indusrial, que está a 10 km
Hace dos semanas, golpeado por un carro, estuvo tirado en la acera casi tres horas y nadie le prestaba ayuda
Obtuvo un microcrédito y en los almacenes donde fue a por el material para iniciar su propio taller de costura, los empleados tampoco lo veían, se quedaban pasmados cuando comprobaban que disponía del dinero nesesario
Así es, me quedo pensando, este mundo, o mejor este mercado en el que convertimos el mundo, no “ve” a la gente y tiene ojos sólo para el dinero
Pero hay un colirio mejor que el de la ganancia y es el de la dignidad de toda persona. Trabajemos para que sea así
Chará, una humilde y grande mujer procedente de Suárez, en el pacífico colombiano, es directora de la fundación ASOMUJER, afrodescendiente, desplazada, lideresa, defensora de los derechos humanos
"Hablaba mientras cocinaba y compartía unos deliciosos y típicos aborrajados, y en esa mesa servida online, estaban entre otros, y también cocinando y comiendo, algunos colombianos dispersos que tuvieron que dejar el país a causa de la violencia"
"Vi ese poder que tiene el reunirnos y estar juntos, preparar los alimentos y comerlos mientras nos contamos historias y hacemos memoria"
"Es muy distinto decir que la eucaristía es nuestra vida, a decir que nuestra institución vive de la eucaristía"
La misma semana en que llegué a la misión de Lodungokwe, conocí a Lesuraini. Lo encontré cuando un grupo de niños le tiraba piedras y ya lo tenían bien aporreado
Había sido un guerrero fuerte y en su altanería faltó al respeto y ultrajó a sus mayores. Los ancianos lo maldijeron; sentirse excluido le trastornó la mente. Era un maldito
Al domingo siguiente, en la misa, le dije a la gente que Lesuraini era el hombre más importante de ese pueblo, que era Jesús que pasaba otra vez
Se volvió la única biografía autorizada de Jesús para nosotros y la cristología obligada. Es que uno como él pone en juego toda la teología
Nuestra normalidad no es tan normal. Estamos hablando de volver a la normalidad y entre las cosas de esta normalidad anhelada está la celebración del culto. Pero...
¿Es normal que cada semana sean asesinados uno o más líderes sociales y que solo en durante esta pandemia ya sean cincuenta los caídos?
¿Es normal que los indígenas, los negros, los pobres, vivan en la marginación, apenas sobreviviendo y sin la presencia del estado?
¿Es normal que haya miles de desaparecidos y que hasta neguemos su situación? ¿es normal que la minería esté emponzoñando nuestros ríos y las retroexcavadoras dañando el ecosistema?
¿Es normal que cada año haya más de mil quinientos niños que se nos pierden reclutados para la guerra y traficados por las mafias?
No, no es normal… lo que llamamos normalidad en Colombia es una tragedia humana
El sistema nervioso del pueblo colombiano, de inmensa mayoría cristiana, tiene que estar bajo el efecto de poderosos sedantes para tener por normal lo que vivimos
En palabras del padre De Roux: Nuestra religión no tiene sentido y no tiene sentido el discurso que nos echamos… o nosotros actuamos o Dios no va a actuar. Dios no actúa si no a través de la libertad humana
"Se habla de volver a los templos cada vez que dan la palabra a los clérigos y líderes eclesiales, se hacen comunicados y campañas, se protesta, se suplica al gobierno"
"No es evangélico liderar una campaña por la reapertura de los lugares de culto, sin pensar en los templos de verdad que son los seres humanos y que se han derruido en todos estos años de guerra"
"Abramos las puertas de la Iglesia, no para entrar y volver a la “normalidad”, a lo de siempre, a lo que repetimos, sino para salir y buscar los muertos y los que los lloran"
"No nos podemos dar en Colombia el lujo de escuchar más a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sin escuchar lo que cuentan las víctimas de la violencia"