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¿Victoria total o mentira total? El mundo arde y el depósito nos asfixia

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No hay victoria total con las manos manchadas de sangre y el depósito por las nubes

Foto-Destrucción (imagen BBC)

¿Victoria total o desconexión total? El mundo se rompe por las costuras

Cuando las cifras de muertos suben y el precio de la gasolina no deja de escalar, la política se siente fría, lejana y terriblemente desconectada de nuestra realidad. Por eso, hoy quiero darle a esto un enfoque más terrenal, más de calle. Me quiero centrar en esa sensación de incertidumbre que te genera el que te digan que "todo está ganado" mientras, ahí fuera, el mundo parece estarse rompiendo en mil pedazos.

El abismo entre el discurso y la realidad

Si la victoria es total, como dice Trump, ¿por qué el Estrecho de Ormuz lleva 15 días cerrado? Es como si alguien te dijera que ha apagado un incendio mientras las llamas siguen bloqueando la puerta de tu casa. No cuadra.

Lo que estamos viendo no es un final, es una contradicción que duele en la piel de miles de personas. Hablamos de las 13 familias estadounidenses que hoy están rotas, pero la magnitud del desastre va mucho más allá:

En total, más de 2.000 personas han perdido la vida en 15 días. ¿De verdad alguien puede llamar a esto "armonía y paz eterna"?

¿Decencia o supervivencia política?

Se nos dice que no se destruyó la infraestructura petrolera de la isla de Jarg "por decencia". Pero seamos realistas: si lo hiciera, el precio de la gasolina (que ya nos asfixia a $3.65 el galón) saltaría por los aires. No es solo ética; es puro pánico a la reacción de la calle.

Mi reflexión: Las guerras no se ganan con publicaciones en redes sociales ni con promesas de "paz eterna" mientras los drones siguen cayendo sobre los barcos. No necesitamos mensajes de victoria triunfalistas; necesitamos que esta maldita e injusta guerra acabe de una vez por todas, que no sigan muriendo más inocentes, que no haya más víctimas, que no se froten algunos las manos con el sufrimiento de muchos y, de camino, que los precios bajen y que dejen de arrasar el Patrimonio de la Humanidad en una zona que, supuestamente, ya está bajo control.

El principio del fin: El cerco se cierra en Washington

Pero el verdadero frente de batalla para Trump no está en el Golfo Pérsico, sino en el Capitolio. En un movimiento sin precedentes, el Parlamento finalmente se ha plantado, bloqueando sus iniciativas de guerra y lanzando un mensaje claro: el tiempo de las decisiones unilaterales se ha terminado.

Y el golpe definitivo es mucho más oscuro y personal. La sombra de los papeles de Epstein ha vuelto para acecharlo, esta vez con un proceso de desafuero que amenaza con desnudarlo frente a la justicia. Sin el escudo de la presidencia, Trump se asoma a un peligro legal extremo. Mientras intenta vender victorias en el extranjero, en casa, los pilares de su poder se desmoronan. Quizás no estamos solo ante el fin de una guerra, sino ante el fin definitivo de la era Trump. La historia, y los tribunales, están a punto de dictar sentencia. Es posible que a Trump "LE SALGA EL TIRO POR LA CULATA"

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