Dante Alighieri, en su “Divina Comedia”, realiza un recorrido por el infierno, el purgatorio y el paraíso. A lo largo de su caminata se encuentra con distintos personajes. En el cielo se encuentra con Francisco de Asís y escucha de él un maravilloso elogio
El dinero que se gasta en armas se podría emplear para fertilizar muchas de las zonas más estériles del planeta y solucionar así el problema del hambre en el mundo.
Humildad: actitud de aquel que es consciente de su realidad y, por tanto, de su limitación. Humillación: situación que otro me impone, normalmente contra mi voluntad.
Recordar la meta ayuda a soportar las dificultades que encontramos en el camino. La vida, a veces, es dura. No sólo en el mundo, también en la Iglesia coexisten el trigo y la cizaña.
Domingo de Guzmán era una persona misericordiosa que creyó en un Dios misericordioso. Esta misericordia se manifestó en una doble dirección: en su compasión por los pobres y en su oración por los pecadores.
Responsable indica que no estoy solo en el mundo, que hay otros seres con los que tengo que contar necesariamente. No puedo escapar a sus preguntas, a su presencia, a su interpelación.
Somos seres capaces de preguntar porque queremos saber el por qué de las cosas, buscamos más allá de lo inmediato. Y capaces de responder porque nuestra vida, desde el comienzo hasta el final, está interpelada.
¿Es posible perdonar y al mismo tiempo reclamar justicia? Perdonar no es aprobar el mal que otro me hace. Es renunciar a responder al mal con el mal, es renunciar a responder con la misma fuerza destructiva que me ha perjudicado.
Dos momentos de la vida de san Pedro, en los que se hace verdad eso que dice san Pablo de que la fuerza se realiza en la debilidad. La fuerza de la debilidad es potente si está fundamentada en el amor.
El misterio trinitario ilumina el misterio de la persona humana. Una persona solitaria no es una buena imagen de Dios, porque Dios no es un ser solitario. Dios no ha conocido nunca la soledad
La ascensión de Jesús es una llamada a la misión, al testimonio, a dejarnos invadir por el Espíritu, a vivir con alegría sostenidos por una esperanza que no falla, y a edificar un mundo más justo y humano acorde con el proyecto de Dios.
Desgraciadamente hoy abundan las denuncias y las descalificaciones. Los que acusan suelen colocarse en el palco de los buenos. Esta conducta destruye a la comunidad, porque excluye y divide, y es un signo del maligno.
No se trata solamente de ir a evangelizar a personas alejadas y de otras religiones; es incluso más urgente evangelizar a tantas personas de nuestro barrio que se declaran agnósticos o indiferentes y para las que Dios no significa nada.
El Resucitado es el mismo que fue Crucificado. Pero ya no está en las mismas condiciones, pues mientras el crucificado pertenece a este mundo, el resucitado pertenece al mundo de Dios.
Cristo resucitado no está en las condiciones de este mundo. Su realidad es propia del mundo nuevo, del mundo de la resurrección, ese mundo en el que ya no se muere más, un mundo en el que la muerte ha perdido todo su poder.