El “moritos” provocador con el que inicia su primera pregunta refleja una visión xenófoba, racista, supremacista, y clasista de las que nuestro arzobispo nos tiene ya acostumbrados. Ahora bien, la literalidad del resto de su interrogación supone un atentado contra las bases en la que seasienta nuestra sociedad pluralista y nuestra democracia liberal
El juego dialéctico de “ellos y nosotros”, “nuestros territorios” y los “suyos”, mezclado todo ello en la misma frase con los asesinatos religiosos, que el arzobispo pretende denunciar , supone, sin ninguna duda, base suficiente para acusar a Jesús Sanz de un delito de incitación a la violencia
Tristemente para los asturianos, es imposible encontrar un franciscano tan enfrentado con su propio fundador San Francisco de Asís, cuyo ejemplo quiso tomar Bergoglio como referencia para su papado. Ni diálogo religioso, ni respeto al Planeta, ni preocupación por los más pobres y necesitados, ni Iglesia periférica, ni sinodalidad, ni, por supuesto, Concilio Vaticano II